El hecho habría ocurrido en el complejo privado del oeste de Ciudad.

La causa por la denuncia de un aberrante caso de crueldad animal relacionado con zoofilia que conmocionó al barrio privado Dalvian de Ciudad sumó en las últimas horas el análisis de dos pruebas clave: un informe veterinario que confirma lesiones en la perra mestiza atacada y un registro de cámaras de seguridad del ingreso al predio que permitieron identificar al hombre señalado como autor del hecho. Se trata de un plomero que fue grabado al ingresar al complejo privado junto a un residente, según consta en un informe entregado por la empresa que presta vigilancia en el lugar.

El caso está en manos del fiscal Martín Lucero, de la Unidad Fiscal de Delitos No Especializados, quien investiga la posible comisión de un delito previsto en la Ley 14.346 de protección animal. En concreto, judicialmente se analiza si el acusado incurrió en el artículo 1 de esa norma, en función del inciso séptimo del artículo 3, que sanciona a quienes causen “torturas o sufrimientos innecesarios” a animales.

La denuncia, revelada por El Sol, fue radicada por la dueña de la mascota, quien llegó al Polo Judicial tras advertir conductas extrañas en su perra. Tras llevarla al veterinario, un examen clínico confirmó daños en la vulva de la perra, que es “viejita”, lo que motivó una revisión del sistema de seguridad instalado por precaución en la vivienda. Aunque la agresión sexual no se observa directamente porque una mesa que obstruye la cámara, el audio registrado expuso los momentos de angustia que sufrió el can.

El informe veterinario “sirve como prueba sustancial del ataque”, reveló una fuente a este diario. A ello se sumó el detalle de la empresa de seguridad de Dalvian, que permitió reconstruir el ingreso del sospechoso, un trabajador de obra que llegó al domicilio acompañado por uno de los propietarios. Sus datos personales, incluyendo nombre completo y número de documento, están en manos del fiscal desde presentada la denuncia y estuvo a disposición de la administración del barrio.

Hasta este jueves por la tarde, no se había dispuesto la detención o aprehensión del hombre señalado para que responda en la causa, pero fuentes del caso explicaron que la pesquisa está en pleno desarrollo y “habrá novedades en las próximas horas”.

Aunque la zoofilia no está tipificada como delito autónomo en el Código Penal argentino, este tipo de conductas pueden ser sancionadas como actos de crueldad animal, de acuerdo a la jurisprudencia vigente.

El antecedente más resonante se remonta a 2012, cuando un hombre fue condenado en La Pampa a 11 meses de prisión por un hecho similar.