Ariel Iván “Colo” Quarñolo, el empleado del lubricentro de Guaymallén que la semana pasada fue declarado culpable por un jurado popular por el crimen de Norberto Martín Salzmann (51), fue condenado a 15 años de prisión.
Este miércoles se realizó la audiencia de cesura donde el juez técnico Mauricio Juan impuso la pena contra Quarñolo, al considerarlo coautor penalmente responsable del delito de robo agravado por homicidio, agravado por el uso de arma de fuego.
La decisión se tomó luego de escuchar los pedidos de las partes. El Ministerio Público Fiscal había solicitado una condena de 14 años y 4 meses, la querella oficial reclamó 16 años, mientras que la defensa técnica pidió 13 años.
Con esta resolución, el magistrado cerró el proceso judicial contra el único de los imputados que decidió enfrentar un juicio por jurados. Por el crimen ocurrido el 16 de febrero de 2023, Brian Garro, Martín Falcón, Jorge Daniel Romero y Sebastián Palacios aceptaron la culpa en un juicio abreviado y fueron condenados.
El rol del “datero”
El pasado viernes 6 los doce integrantes del jurado popular declararon culpable a Quarñolo tras varias jornadas de debate en las que se analizaron testimonios, registros de cámaras de seguridad y pericias telefónicas.
El tribunal dio por acreditada la hipótesis de la fiscalía, que destacó que Quarñolo cumplió un papel clave en la planificación del asalto: habría actuado como “datero” de la banda, aportando información sensible sobre el funcionamiento del comercio.
Según la investigación, Quarñolo conocía detalles del negocio ubicado en calle Mitre, casi Mathus Hoyos, en Guaymallén, y habría transmitido datos sobre la ubicación de las cámaras de seguridad, los accesos al local y la existencia de dinero en efectivo.
Para los investigadores, esa información permitió que los asaltantes ejecutaran el golpe con precisión.
La señal antes del ataque
Durante el juicio también se expuso un elemento considerado central por la acusación. Las cámaras de seguridad captaron a Quarñolo salir a la vereda y encender un cigarrillo minutos antes del asalto. Según la hipótesis fiscal, ese gesto funcionó como una señal para los delincuentes, que llegaron apenas dos minutos después a bordo de una camioneta robada.
Otro punto que reforzó la teoría fiscal fue la declaración de Garro en instrucción y también la de Palacio Masmutti en el debate, ambos integrantes de la banda y confesos coautores del hecho en un juicio abreviado que se desarrolló en noviembre del año pasado.
En su testimonio que hizo en el expediente, Garro aseguró que dentro del lubricentro le confirmaron que el empleado “estaba con ellos” y que había sido quien había pasado el dato para concretar el asalto. Palacio Masmutti también lo hizo cuando declaró en el debate.
Una causa con cinco condenados
El caso ya contaba con cuatro condenas desde noviembre del año pasado.
- Martín Carlos Falcón recibió 23 años y seis meses de prisión como autor del disparo que terminó con la vida de Salzmann.
- Sebastián Palacio Masmutti y Jorge Daniel Romero fueron condenados a 22 años y seis meses.
- Brian Exequiel Garro recibió una pena de 15 años y seis meses.
Quarñolo fue el único acusado que rechazó un acuerdo abreviado y optó por ir a juicio por jurados. Durante el debate sostuvo su inocencia y afirmó que él también había sido reducido durante el asalto. Sin embargo, el jurado consideró probado que formó parte de la maniobra criminal y ahora la Justicia terminó de fijar la condena que deberá cumplir.
El crimen
El asesinato de Salzmann se produjo en plena siesta del jueves 16 de febrero. Ese día, cuatro malvivientes irrumpieron en el local Penta Repuestos, propiedad de la víctima, ubicado junto a su casa de calle Mitre, casi Mathus Hoyos, en el distrito de Pedro Molina.
La investigación determinó que la banda de asaltantes llegó el negocio de Salzmann con el dato de que la víctima había comprado en los días previos dólares para irse de vacaciones a Brasil junto con su familia. En el juicio se confirmó que la información sobre el dinero que guardaba el comerciante dentro de una caja fuerte en su vivienda fue aportada a la gavilla por Quarñolo.
Buscando ese dinero, los delincuentes utilizaron una barreta para abrir la puerta que separaba el local comercial y la vivienda. Así, abordaron primero a una hija de Salzmann, quien se estaba bañando mientras todo sucedía.
El dueño del lubricentro se encontró con esa situación y los maleantes le exigieron que les facilitara la combinación de la caja fuerte. Ante la resistencia de la víctima, uno de los asaltantes le dio un fierrazo en la cabeza y, seguidamente, Falcón le propinó un disparo en el pecho.
Así, los ladrones consiguieron hacerse con el botín que buscaban y escaparon a bordo de una camioneta Chevrolet S10, que había sido robada un día antes. Luego, el rodado fue hallado totalmente incinerado en un terreno baldío cercano al barrio Capilla de Nieve.
