Jesús Rosas salió en agosto de la cárcel.

El asesinato del finquero Juan Carlos González (78), ocurrido el jueves de la semana pasada, generó conmoción en la zona de los distritos de Montecaseros y Nueva California, en San Martín. El hombre fue hallado casi completamente calcinado en el interior de su camioneta, la cual fue prendida fuego por los autores. Además, tenía un disparo en la cabeza y las manos y pies atados.

En las horas posteriores al hallazgo, las sospechas apuntaron hacia dos obreros rurales que trabajaban para la víctima, quien se desempeñaba como encargado de una finca. Al parecer, desde hace tiempo mantenía conflictos con esos empleados, ya que no cumplían con las tareas que el hombre les asignaba.

Luego de recolectar una serie de pruebas que comprometieron a ambos, se concretó la captura de uno de ellos, identificado como Rodrigo Ismael Moya (24). En tanto, en el mismo procedimiento, su cómplice logró escapar de los policías de Investigaciones y hasta la tarde de este viernes permanecía prófugo de la Justicia.

Se trata de Jesús Alejandro Rosas Funes (36), un exconvicto con abundantes antecedentes y que salió de prisión en agosto del año pasado, luego de ser condenado a ocho meses de cárcel por lesiones leves en contexto de violencia de género.

La información policial a la que accedió El Sol señala que el pasado domingo personal de la Unidad Investigativa Departamental San Martín (UID) recibió el dato de que Moya y Rosas Funes estaban tomando un vino en una despensa, en el distrito de El Divisadero.

Por eso, los detectives solicitaron colaboración de personal de la Comisaría 39ª, Infantería Zona Este y la Policía Rural para organizar un operativo y así lograr atrapar a los dos sospechosos. Sin embargo, cuando llegaron al comercio donde se encontraban los presuntos homicidas, estos salieron corriendo hacia un descampado para evitar ser detenidos.

Los funcionarios pudieron darle alcance a Moya, pero Rosas Funes pudo llegar hasta un canal de riego, se arrojó al agua y así se perdió de vista de los efectivos, relataron fuentes allegadas al operativo.

A raíz de la huida del expresidiario, en los días posteriores se montaron nuevos procedimientos en la zona para buscarlo por tierra y aire, ya que se utilizó un dron de la División VANT (Vehículos Aéreos No Tripulados) durante los rastrillajes. Pese a los esfuerzos, las medidas realizadas fueron negativas y, por ahora, Rosas Funes se mantenía en la clandestinidad.

Las dudas sobre la causa de muerte

En paralelo con la búsqueda de Rosas Funes, los pesquisas del caso buscaban avanzar con la incorporación de pruebas en el expediente y uno de los peritajes clave arrojó ciertas dudas sobre la causa de muerte del Chivato González.

Fue a partir de la necropsia al cadáver de la víctima, del cual pudieron extraer parte de tejido humano que no alcanzó a ser afectado por el fuego, que los peritos del Cuerpo Médico Forense (CMF) advirtieron la presencia de hollín en los pulmones.

Juan Carlos González, la víctima.

El hallazgo llamó la atención de los especialistas, ya que podría significar que González aún permanecía con vida cuando los homicidas prendieron fuego la camioneta. Aunque, tampoco descartaban que las partículas hayan llegado por sí mismas al interior del cuerpo de la víctima, por la propia contaminación del aire dentro del rodado.

Por ese motivo, aún no se logró establecer con precisión la causa del deceso e iban a esperar por los resultados de los estudios anatomopatológicos -un análisis microscópico de muestras de tejido-, los cuales suelen tardar cerca de un mes en realizarse.

El hecho

Corrían las 14 del jueves 30 de enero cuando un llamado a la línea de emergencias 911 dio aviso sobre un vehículo en llamas sobre calle El Médano de Montecaseros, cerca del límite con Nueva California.

Bomberos llegaron a ese sector con algunas dificultades, ya que las calles de tierra estaban anegadas por la lluvia, pero consiguieron apaga el fuego sin problemas. No obstante, cuando abrieron la camioneta se encontraron con algo inesperado: el cadáver calcinado de un hombre

Frente al macabro hallazgo, se le dio inmediata intervención a los fiscales Oscar Sívori y Martín Scattareggi, quienes se desplazaron hasta la escena junto a personal de Investigaciones y de la Policía Científica para iniciar las tareas correspondientes.

Horas después, se logró establecer que el cadáver habido pertenecía a González y las sospechas no tardaron en recaer sobre los obreros rurales con los que venía teniendo problemas.

Luego de incorporar una serie de pruebas que constataron la versión de los testigos, se concretó el domingo 1 de este mes la captura de Moya, quien fue imputado por el delito de homicidio criminis causa, calificación que prevé como única pena la prisión perpetua.