El hombre detenido por violencia de género y el secuestro de drogas de la semana pasada.

La organización que permitió el secuestro de casi 90 kilos de cocaína -valuados en más de 1 millón de dólares- millones de pesos y más de 80 mil dólares no nació a mediados de este año en una investigación por drogas, sino en una denuncia por violencia de género. Ese fue el punto de partida que dejó al descubierto la estructura criminal que tenía base principalmente en Rodeo del Medio, en Maipú, y Guaymallén, y que la semana pasada quedó expuesta con el operativo más importante del año en Mendoza, que fue revelado por El Sol.

La nueva causa quedó a cargo de la fiscal federal Patricia Santoni y los pesquisas federales y de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) y otras áreas de Investigaciones profundizaron para avanzar en la captura de los integrantes de la estructura criminal, que podría llegar a 30 personajes vinculados a distintos delitos.

Todo comenzó a principios de junio, cuando una mujer denunció a Víctor Alfonso Soza Ramírez, un sujeto de 40 años que decía ser albañil de Rodeo del Medio con una historia carcelaria destacada: había sido condenado a 9 años de prisión por homicidio en el 2017 y recuperó la libertad condicional en junio del 2022. La fiscal de Violencia de Género Valeria Bottini ordenó medidas y la Unidad Investigativa de Maipú (UID) avanzó sobre su entorno, sin imaginar que ese expediente destaparía una trama narco de alto impacto, tal como informó este diario en un completo informe tras esa captura.

Los pesquisas empezaron a notar inconsistencias en el nivel de vida de Soza. Su coartada de albañil no encajaba con los movimientos, horarios y gastos que registraba. La situación cambió por completo cuando allanaron su casa del barrio 6 de Enero.

Allí encontraron 830 gramos de cocaína fraccionada en 73 cápsulas listas para la venta al menudeo, un arma 11.25 cargada, 25 municiones, dos cargadores y un botín económico que desmoronó su fachada de “obrero”: 24.200 dólares y 23 millones de pesos en efectivo. La Justicia federal dispuso entonces el secuestro de todos sus vehículos -una Toyota Hilux, un Peugeot 308 y dos motos- y abrió una nueva línea por posible lavado de dinero.

El análisis de su teléfono celular fue el punto de inflexión. Entre audios, contactos y chats, los investigadores detectaron vínculos con otras personas que movían cantidades mucho más significativas de cocaína en la provincia.

La pista llevó en las últimas horas directo a Rodeo del Medio y Guaymallén, donde funcionaba un punto de acopio que iba más allá de las “cápsulas” encontradas en su casa meses antes. La hipótesis era clara: Soza no era un actor aislado, sino que podría ser parte de una célula que abastecía tanto a Mendoza como a otros destinos (las provincias vecinas de San Juan y San Luis) y, posiblemente, Chile.

La fiscal Santoni ordenó profundizar esa línea y comenzaron los seguimientos. Durante varios días, equipos de la PCN, la Unidad Investigativa de Godoy Cruz y otras divisiones siguieron movimientos, vehículos y domicilios. La pieza que faltaba la aportó un informante confiable, cuyo dato permitió fijar el momento exacto en que una carga importante iba a ser guardada en una casa de Rodeo del Medio.

Desde temprano el jueves, los policías montaron vigilancias que se extendieron durante todo el día. Allí tenían domicilio Héctor Murillo Tolaba y su pareja, Sandra Nievas. Ambos llevaban un estilo de vida que no se ajustaba a su realidad económica: vehículos, varias propiedades y sin actividad formal. La propiedad donde se encontraban parecía de fin de semana.

Cerca del atardecer, con el dato firme y el movimiento interno de una mujer confirmado gracias a la utilización de un dron, los efectivos avanzaron sobre el domicilio ubicado cerca de la unión entre Acceso Este y Bandera de los Andes.

Al llegar confirmaron que los principales moradores no se encontraban. Dentro de la vivienda dieron con una adolescente de 14 años, hija de la pareja citada, que quedó bajo resguardo de los Equipos Técnicos Interdisciplinarios (ETI). La adolescente dijo que sus padres “se habían ido a trabajar” y que desconocía su paradero. Pero surgió un dato más interesante: Nievas se encontraría circulando con una criatura de 11 meses, un dato revelador que serviría para su ubicación en las próximas horas.

Uno de los más grandes de Mendoza

Lo cierto es que el resto de la droga estaba oculto en cajas: paquetes compactos de varios colores que, al final del recuento, sumaron 90 kilos de cocaína de alta pureza. El cargamento, según afirmaron fuentes de la investigación, estaba listo para ser distribuido y confirmaba que ese inmueble funcionaba como un centro de acopio clave de la banda.

Los detectives determinaron que el cargamento llegó a Mendoza en un tour de compras: micros que circulaban hasta el norte del país (en la ciudad de Orán) y allí se realizaran las transacciones para comprar los panes del polvo blanco. Los mismos tocaban suelo provincial desde Bolivia superando, llamativamente, los controles de otras provincias. “También había financistas de San Juan”, reveló una fuente del caso consultada.

 El operativo, que tiene en la mira a más de 30 personas y fue considerado histórico por su magnitud económica (superado solo por uno del 2014, cuando la Policía Federal incautó 100 kilos de cocaína en calle Derqui de Godoy Cruz, en la banda de Darío Zapata Recabarren, con base en La Pampa), movilizó a las máximas autoridades.

La ministra de Seguridad, Mercedes Rus llegó al lugar mientras mientras la fiscalía federal desarrollaba diversas tareas con el objetivo principal de reconstruir la estructura del grupo.

También hubo secuestros de vehículos, todos vinculados con Murillo Tolaba, quien comenzó a ser buscado por los investigadores policiales pero, hasta este martes, no había novedades sobre su paradero. De todas formas, creen que no salió de la provincia.