La caída de Sergio Gustavo Sánchez y Lucas Emanuel Conin no fue casualidad. Los investigadores de la Policía Federal venían siguiéndolos desde principios de julio, cuando una denuncia anónima abrió el camino para desarmar la logística de un grupo que abastecía de droga en pequeñas cantidades a distintos barrios de Las Heras.
El esquema era simple, pero efectivo. Uno estaba a cargo de la casa donde se realizaban las ventas al menudeo. Allí, los compradores llegaban con la certeza de que encontrarían clorhidrato de cocaína en dosis listas para ser consumidas.
A unas cuadras de distancia, en una zona vulnerable del mismo distrito, el otro resguardaba la mercadería en una vivienda que funcionaba como depósito: marihuana, pastillas de éxtasis, semillas de cannabis y dinero en efectivo producto de la comercialización circulaban bajo su cuidado.

Durante semanas después del inicio de los trabajos de campo el 8 de julio, agentes de la División Unidad Operativa Federal Mendoza (DUOF) vigilaron sus movimientos. Vieron entrar y salir compradores (detectaron el clásico pase de manos), registraron entregas rápidas y notaron cómo el vínculo entre ambas casas mantenía el circuito activo.
El paso clave ocurrió la noche de este viernes, cuando interceptaron a un cliente que acababa de salir de la boca de expendio con cocaína en los bolsillos. Ese hallazgo fue suficiente para que la Justicia federal autorizara los allanamientos.


Con la orden en mano, los efectivos federales se desplegaron en simultáneo sobre las dos propiedades. La irrupción dejó al descubierto la estructura que operaba a pequeña escala: 16 gramos de cocaína, casi medio kilo de marihuana, pastillas de éxtasis, 100 semillas de cannabis sativa y 298.000 pesos en efectivo, además de elementos para fraccionar la droga y cuadernos con anotaciones sobre las transacciones que darán más pistas a la causa.
Sánchez y Conin quedaron detenidos en el acto. Las sospechas apuntan a que ambos compartían roles bien definidos: uno se ocupaba de mover la droga al público y el otro de mantener el stock y resguardar las ganancias.
Tras el operativo, ambos fueron trasladados a la sede de la Policía Federal en calle Perú y luego a la U-32 de los Tribunales de calles Pedro Molina y España, a disposición del Ministerio Público, que este lunes formulará la acusación formal frente a un juez.
