Un joven que fue detenido la semana pasada en Godoy Cruz tras ser visto portando un arma de fuego en plena vía pública y arrojándola dentro del jardín de una casa al notar la presencia policial recuperó la libertad un par de días después porque los peritos no lograron acreditar luego de un pedido de informe que el revólver estuviera en condiciones de efectuar disparos. El motivo estuvo en el tipo de calibre del arma, que no es fácil de conseguir.
El hecho comenzó el lunes 15 de este mes, a las 16.20, cuando operadores del Centro Estratégico de Operaciones (CEO) detectaron mediante cámaras de seguridad a un joven con una supuesta arma en la cintura. El sujeto, vinculado con la barra brava de Independiente Rivadavia, de acuerdo con las fuentes consultadas por El Sol, caminaba por la intersección de calles Punta Arenas y Chapadmalal, en el oeste de Godoy Cruz, vistiendo gorra gris, campera blanca y pantalón azul.
Tras la alerta, móviles del Cuerpo Motorizado de Prevención se desplazaron hacia la zona. Fue el móvil 3806 el que logró interceptarlo en calle Darwin, pero el individuo emprendió una veloz huida hacia el norte por Punta Arenas. Según detallaron fuentes del caso, justo antes de ser alcanzado en la esquina con Chapadmalal, arrojó un objeto negro hacia el interior de una vivienda.
Los efectivos lograron detenerlo metros más adelante, tras un forcejeo que dejó a uno de los uniformados con escoriaciones en la muñeca derecha. Inmediatamente, lo trasladaron a un móvil policial y, acto seguido, se entrevistaron con el propietario de la casa, quien autorizó el ingreso al jardín delantero. Allí, al costado norte de la medianera, fue hallado un revólver cromado con cachas negras.
El arma fue recogida por personal de Policía Científica y enviada a peritaje balístico por perdido del Ministerio Público, a cargo del fiscal Correccional Juan Carlos Alessandra. Según el informe posterior, se trataba de un revólver calibre 7,5 mm suizo, con seis alvéolos y sin municiones.
La pieza no presentaba irregularidades externas ni faltantes, pero los peritos aclararon un detalle clave: la División Balística no contaba con municiones de ese calibre para realizar una prueba de disparo, por lo que no pudieron acreditar si era funcional o no.
Esa conclusión técnica fue determinante para el rumbo del expediente. El joven aprehendido fue identificado como Rodrigo Alejandro Suárez Marín, de 23 años, domiciliado en el barrio Presidente Sarmiento, cercano a donde fue detenido. Estuvo aprehendido durante dos días, primero en la base de la Comisaría Sexta y luego alojado en ES.TRA.DA, mientras se completaban las pericias.
Por la información a la que accedió este diario, el 17 de julio, desde la Oficina Fiscal de Godoy Cruz, salió un oficio clave: ante la imposibilidad de demostrar que el arma funcionaba para disparar, la Justicia Correccional resolvió otorgar la libertad pura y simple del aprehendido, dejando a su vez el secuestro del arma a disposición del Juzgado Contravencional.
En paralelo, se remitieron copias del expediente para investigar una eventual infracción al artículo 53 del Código Contravencional de Mendoza, que sanciona la portación de armas no aptas para el disparo. Esa será la única vía judicial que podría mantenerse abierta contra el sujeto, ya que la causa penal quedó sin impulso.
El citado artículo señala: “Portación de elementos idóneos para delinquir. El que, en lugar público o abierto al público, portare arma de fuego no apta para el disparo o réplica o cualquier objeto que tenga el aspecto externo de un arma de fuego sin serlo, será sancionado con multa desde ochocientas (800) U.F. hasta dos mil (2.000) U.F. y arresto de quince (15) días. Siempre corresponderá el decomiso. Igual pena corresponderá a quien entregare o permitiere llevar arma de fuego no apta para el disparo o réplica a menores de dieciocho (18) años o a un incapaz. La pena será incrementada al doble de lo previsto cuando la portación se realizare en lugares donde hubiere concurrencia o reunión de personas. La pena será incrementada al triple de lo previsto cuando se hiciere ostentación pública de la misma”.
Por lo que explicaron las fuentes, el revólver suizo quedó bajo custodia judicial, sin marca visible y con una numeración alfa numérica grabada en varias partes del mecanismo. La imposibilidad de realizar pruebas de funcionamiento por falta de municiones del calibre 7,5 mm fue un punto central del dictamen, lo que terminó beneficiando procesalmente al sujeto que presuntamente llevaba el arma.
