El viaje parecía uno más entre los cientos que cada día atraviesan el país desde Buenos Aires hacia el oeste del país. Un colectivo de larga distancia avanzaba por la ruta nacional 7 con destino final en San Juan, sin sobresaltos. Tenía que pasar por Mendoza. Pero en uno de los asientos viajaba un pasajero que cargaba algo más que equipaje: en su mochila llevaba un arsenal que, según los investigadores, formaba parte de una maniobra clandestina de tráfico de armas con proyección internacional.
Ese pasajero era Manuel Alberto Mellado Figueroa, un ciudadano chileno de 30 años que había ingresado a la Argentina de forma irregular, eludiendo los controles migratorios y con antecedentes. Su historia, reconstruida luego por la Gendarmería y la Justicia federal, expuso no solo el traslado ilegal de armamento, sino también un circuito más amplio que conectaría barrios vulnerables de Capital Federal con el mercado negro de armas en Chile.
Todo terminó hace pocos días con una confesión, un juicio abreviado y cuatro años de cárcel en los Tribunales federales.
El 20 de enero, cerca de las 9, personal de la Gendarmería Nacional detuvo la marcha del colectivo en el kilómetro 998, en jurisdicción del departamento de San Martín, como parte de un control de rutina. La inspección avanzó sin novedades hasta que los efectivos revisaron una mochila. Lo que encontraron dentro cambió por completo la escena: armas de fuego, cargadores y municiones, todo sin ningún tipo de documentación.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, el hallazgo encendió las alarmas. La cantidad y variedad del armamento –diez armas de fuego de distintos calibres– no respondía a una tenencia personal. Era, para los gendarmes, un claro indicio de acopio, una figura penal que implica la acumulación de armas con un destino que excede el uso individual.
A partir de ese momento, comenzó a reconstruirse el entramado detrás del traslado. El análisis del teléfono celular de Mellado, junto con otras medidas dispuestas por la fiscalía, permitió trazar movimientos, contactos y posibles destinos del cargamento.
En paralelo, se activaron mecanismos de cooperación internacional que derivaron en allanamientos en Chile, donde se comprobó que el acusado también tenía otras armas en su domicilio.
Ese dato terminó de consolidar la hipótesis central del caso: Mellado no era un simple transportista ocasional. Se trataba de una pieza dentro de una cadena de circulación ilegal de armas.
Fuentes consultadas señalaron que una de las líneas más firmes de la investigación ubicaba el origen del armamento en la Villa 31, en la Ciudad de Buenos Aires. Desde allí, las armas habrían sido trasladadas hacia el oeste con un objetivo concreto: llegar a Mendoza.
El siguiente paso, según esa reconstrucción, era una entrega en la Terminal de Ómnibus local, donde un taxista recibiría el cargamento para continuar el circuito hacia Chile. El plan, sin embargo, se frustró en la ruta, antes de llegar a destino.
La figura de Mellado también aportó elementos clave para entender el caso. En su país de origen, el hombre contaba con antecedentes penales por receptación de vehículo motorizado, un delito vinculado al manejo de bienes robados, generalmente con fines de comercialización. Además, no tenía autorización para salir de Chile, lo que reforzó la hipótesis de un ingreso clandestino con un objetivo delictivo definido.
Con las pruebas reunidas -el secuestro del armamento, los informes periciales, los antecedentes y los resultados de las medidas en ambos países- la causa avanzó rápidamente. El imputado aceptó su responsabilidad en un acuerdo con la fiscal María Gloria André, lo que permitió arribar a un juicio abreviado con la defensa.
El juez federal con funciones de Garantías Daniel Carelli homologó ese acuerdo y lo condenó a cuatro años de prisión efectiva por el delito de acopio ilegal de armas de fuego. La resolución incluyó además el decomiso de todo el material incautado, que será remitido a la Agencia Nacional de Materiales Controlados.
Detalle del armamento secuestrado:
Pistolas:
- Glock calibre 9 mm
- Colt calibre 22
- Colt calibre 45
- Pietro Beretta calibre 9 mm
- Bersa BP9 CC calibre 9 mm
- Rubí calibre 22 largo
Revólveres:
- Smith & Wesson calibre 22
- Police Especial calibre 32 long
- Rubí Extra MR calibre 22 largo
- Revólver cromado sin marca ni serie legible
Otros elementos:
- 16 cargadores
- 22 municiones de distintos calibres
