Tras cuatro meses de un extenso debate, en la mañana de este viernes se leyó la sentencia por el homicidio del ex comisario Roberto Sánchez (61), ultimado en mayo del año pasado en su propia casa del barrio Paulo VI de Godoy Cruz. Tanto su esposa, Gloria Gringa Correa (59), como el presunto amante de la mujer, Alejandro Cacho Olguín (45), fueron absueltos y el hecho no quedó esclarecido.

El tribunal decidió no darle credibilidad al testigo de identidad reservada, que constituía la piedra fundamental de la acusación en los alegatos del fiscal Javier Pascua, quien había solicitado prisión perpetua para los imputados. Fue este testimonio, surgido de una persona del entorno de Olguín, quien vinculaba al hombre y a la mujer como los autores del sangriento hecho.

El 29 de mayo del 2012 Roberto Edgardo Sánchez Godoy (61) fue encontrado muerto dentro de su habitación en un departamento. Había sido golpeado con un elemento contundente –una barreta, sostiene la instrucción- en la cabeza y luego fue estrangulado con un elemento similar a un cinturón o una toalla doblada.

Su esposa, Correa, con quien convivía a pesar de estar separados, indicó en un primer momento que todo había sido producto de un robo en el cual ella no estaba, ya que volvía de comprar del supermercado.

Sin embargo, los testimonios de los vecinos y familiares de la víctima, más la falta de elementos probatorios del presunto asalto, hicieron caer la coartada de la mujer, que un día después del hecho quedó detenida por homicidio agravado por el vínculo.

Varios meses después, un testigo de identidad reservada –que no se presentó a declarar durante el proceso judicial- brindó un dato que derivó en la detención de Olguín, quien sería el amante de la mujer.