Las cámaras de seguridad que captaron a Federico García, el sujeto ultimado de un balazo.

La investigación por la muerte de Federico Rubén García (37), el presunto ladrón abatido por un policía en Luján, tomó este martes un nuevo rumbo con el análisis de cámaras de seguridad y peritajes clave ordenados por el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello. El miembro de la fuerza, con destino en la Unidad de Procedimiento y Abordaje de la Niñez y Adolescencia (UPANA), está bajo la lupa: no se descarta que sea imputado por homicidio agravado, mientras los pesquisas intentan determinar también si actuó dentro de un exceso en el uso de la fuerza.

La historia es compleja y dramática. Por eso, el fiscal Pirrello iba a tomarse todo el tiempo posible antes de definir la acusación. Comenzó el viernes a las 19.40, cuando el efectivo dejó su Honda Civic estacionado frente al Carrefour Express de calle Sáenz Peña, en Luján.

En pocos minutos, delincuentes utilizaron un inhibidor de alarmas para abrir el vehículo y se llevaron su arma reglamentaria calibre 9 milímetros, una mochila, documentos y un par de zapatillas Nike Jordan. Las cámaras del comercio y de la zona captaron la huida del autor, que escapó en un Chevrolet Prisma gris oscuro, imágenes que fueron reveladas por El Sol, al igual que el caso.

Con esa pista comenzó la secuencia que, tres días más tarde, terminaría con un hombre muerto.

El lunes, poco después de las 10, el mismo policía -vestido de civil- creyó reconocer el Prisma mientras, presuntamente, realizaba compras en el centro de Luján. Lo siguió hasta la zona de Azcuénaga y Libertad, donde observó a un sujeto revisando puertas de autos estacionados.

Según su testimonio, dio la voz de alto y se identificó como efectivo, pero el hombre corrió hacia el vehículo y trató de escapar. El policía desenfundó su pistola y disparó ocho veces. Todos los impactos dieron en el auto. Uno de los proyectiles impactó en la cabeza del conductor, que perdió el control, chocó y volcó a unos 70 metros del lugar.

El herido fue identificado como Federico Rubén García, un hombre con antecedentes por amenazas, encubrimiento y este tipo de robos, además de haber sido investigado en una causa por drogas en 2009.

Cuando los uniformados llegaron, García estaba inconsciente, con una herida de bala en el cráneo. Fue trasladado al Hospital Central, donde se confirmó su muerte cerebral el lunes por la noche. Al momento del hecho, llevaba puestas unas zapatillas blancas similares a las el efectivo había denunciado como robadas.

La fiscalía ordenó un allanamiento en la casa que García compartía con su pareja, donde se secuestró un reloj que será sometido a peritaje para confirmar si también pertenecía al policía.

El objetivo principal era hallar el arma reglamentaria sustraída el viernes, aunque la medida arrojó resultado negativo. Justamente, el Chevrolet Prisma, dominio NJE089, está registrado a nombre de la mujer, domiciliada en el distrito El Zapallar, Las Heras. García tenía cédula azul para conducirlo, emitida el mismo día de la inscripción del rodado, el 30 de noviembre de 2023.

Confirmado el deceso de García, el representante del Ministerio Público ordenó este martes la pericia balística y el análisis de cámaras de los alrededores del corralón donde se produjo el tiroteo.

Se buscaba determinar cuántos disparos realizó el policía, si García estaba armado y si intentó embestir al efectivo antes de ser alcanzado por los plomos. Entre las dudas centrales, también se preguntan por qué el funcionario no solicitó refuerzos ni dio aviso al CEO antes de abrir fuego. El avance de estos estudios definirá si el caso se enmarca en un acto de exceso de legítima defensa o un homicidio agravado, calificación que podría costarle la libertad.

La instrucción, que concentró todos sus esfuerzos en reconstruir los dos momentos claves -el hurto del viernes y el tiroteo del lunes-, promete ser determinante este miércoles por la mañana.

De su resultado dependerá el futuro procesal del efectivo que, intentando recuperar lo que le habían robado, terminó involucrado en una causa que lo ubicó en el centro de una investigación por el homicidio de un presunto malviviente.