Quienes lo conocían contaron que Emiliano Jordán Rocha, Cachito, era un hombre feliz. Estaba lejos de ser un problemático. Nacido en Bolivia, tenía dos hijos, trabajaba como yesero de lunes a viernes y salía los fines de semana con sus amigos a tomar algo y tirar unos pasos. No era raro verlo en el popular pub El Refugio, de Sarmiento 1396 de Guaymallén, donde las pizzas, los tragos y los bailes forman parte de la noche. “Era su estilo de vida”, describió una fuente de la causa.
Este hombre de 47 años murió la tarde del viernes 1 después de ser operado en el Hospital Central. Horas antes, cerca de las 7, había recibido un balazo en la zona abdominal. El crimen hasta ayer no tenía detenidos pero sí un sospechoso identificado.
Los pesquisas policiales y judiciales pidieron que no se revelara la identidad ni la foto del agresor porque dos testigos vieron su rostro y formarían parte de una rueda de personas si llega a ser capturado.
“A Cachito le dispararon por un tema de polleras”, contó un policía el lunes, cuando trascendió el homicidio.
El martes durante la mañana, los detectives desarrollaron un allanamiento en la casa del acusado, quien tiene 45 años, pero los resultados no fueron positivos en cuanto a detenciones. Lo que sí, se conocieron más detalles del móvil del hecho.
“A Cachito le dispararon por un tema de polleras”, contó un policía el lunes, cuando trascendió el homicidio. Y no estaba equivocado: de acuerdo con la instrucción del fiscal Mauro Perassi, la víctima estuvo enredada con la mujer de otro hombre durante algunas semanas y eso generó el crimen. Varios mensajes de texto confirmaron los acercamientos.
Según la investigación y el aporte de las fuentes policiales, Cachito mantuvo encuentros íntimos con ella y esto resultó ser una herida difícil de cicatrizar para el marido. Si bien la fémina se fue algunos días a Buenos Aires porque parecía que su matrimonio había llegado a su fin, cuando regresó se reconcilió con su pareja.
Hace pocos días, la mujer le contó a su esposo que había olvidado su celular en algún lado porque no lo encontraba. Dijo que lo buscó por todos los rincones de la casa pero no lo halló.
Sin embargo, el aparato estaba en poder del marido, que lo había “secuestrado” para revisar el contenido. El hombre, agregaron las fuentes, lo había tomado para espiar las llamadas y los mensajes de texto. Las sospechas de una relación extramatrimonial quedaron en evidencia cuando el sujeto detectó que los sms entre su mujer y Cachito continuaron mientras esta permanecía en la casa de sus familiares en Buenos Aires.
Con la sangre en el ojo, fue en busca del hombre que mantenía contactos con ella y lo encontró un par de semanas antes del crimen en El Refugio. Lo amenazó y le dijo que no siguiera interfiriendo en la pareja.
Sin embargo, lo que parecía sólo una amenaza, se transformó en una realidad el viernes. Cachito se encontró con dos amigos y fue a El Refugio. Pasaron algunas horas allí y luego se dirigieron a El Rincón, en el cruce de calles Brasil y Manuel A. Sáez, de Guaymallén. Ese lugar es conocido por las juntadas posboliche. Allí tomaron una sopa y apareció el agresor. Los amigos de la víctima vieron su rostro pero luego declararon que no lo conocían. Este mantuvo un cruce con Cachito en la puerta del local y parecía que todo terminaba en algo verbal. No obstante, el matador volvió y disparó con un revólver contra el hombre de 47 años, ya que no se encontraron vainas servidas en la escena. El atacante huyó del teatro del hecho y los testigos dieron aviso al 911. Llevaron a Cachito hasta el Hospital Central y parecía que su vida no corría peligro, pero pasadas las 13, la herida generó una descompensación y Jordán dejó de existir.
Cuatro crímenes, uno con detenido
Desde el crimen de Emiliano Jordán Rocha (47), el viernes en Guaymallén, hasta anoche, se perpetraron cuatro homicidios en el Gran Mendoza. Esa jornada también fue acribillado Carlos Sulij (17) en el barrio Cristo Redentor de Las Heras. Al otro día en esa misma comuna, un hombre de 50 años acuchilló y mató a Alan Garay (43), un reconocido fisicoculturista local. El domingo murió Juan Manuel Suárez (24), quien recibió un puntazo en el ojo durante un asalto en el barrio Chacabuco, de Maipú. Sólo el crimen del deportista tuvo un detenido.
