“El plan implicaba fuertes recortes. Llamé a una sesión de gabinete que duró 36 horas. Y recorté a todos: 500 millones de dólares en defensa. Fue el recorte más grande en la historia de Israel. Luego recorté educación. El ministro era mi mejor amigo. Fue el fin de la amistad. Todos aceptaban el recorte de otros ministerios, pero ninguno aceptaba recortar el propio. Entonces, les dije: ‘Señores, lo aceptan o los despido’. En 36 horas, a quien pestañaba le recortaba el presupuesto. Me criticaron de todos lados, pero, para mi sorpresa, cuanto más duro era, cuando más insistente me movía, notaba que había un cambio en la opinión pública. Día a día, mis encuestas subían, contra todo pronóstico, y en seis semanas la inflación comenzó a bajar”.

Se trata de un testimonio en primera persona de quien fuera el primer ministro de Israel, Shimon Peres, y quien llegara al gobierno, promediando los 80, con la promesa de bajar la inflación del país, desbocada y sin control, en una situación similar a la que tiene Argentina hoy y a tantas otras que nuestro país ha sufrido a lo largo de su historia. El logro de Peres pasó a la historia como “el milagro israelí” y hasta el día de hoy es objeto de estudio en varias y prestigiosas universidades del mundo.

Peres murió en el 2016, pero ese testimonio, en el que cuenta cómo hizo para llevar adelante uno de los procesos de estabilización económica más sorprendentes en el mundo, fue rescatado por el gigante de streaming Netflix y está incluido en un documental sobre la vida del líder israelí, también Nobel de la Paz, y que fue estrenado a mediados del 2022. En algo más de dos horas, la película, cuyo título es El Nobel que no dejó de soñar, repasa todo el caminó que llevó a Peres a alcanzar la gloria en su país y el reconocimiento en el mundo entero y uno de los tramos se ocupa, especialmente, en cómo logró con un plan severo de ajuste en todas las áreas, dominar la inflación, que se ubicaba en el 500 por ciento anual y amenazaba a trepar hasta el 1.000 por ciento.

A poco de andar, a los seis meses, como cuenta en la entrevista el propio Peres, de 500 por ciento proyectado para todo el año, bajaría a 16 por ciento. Aquel gobierno, que treparía fuertemente en la adhesión y apoyo popular, consiguió elaborar un programa denominado Plan de Estabilización Económica Israelí y que se aplicaría a lo largo de cinco años. Peres cuenta que, en el peor de los momentos vividos, con manifestaciones en las calles en las que se protestaba porque el salario se destrozaba día a día y las familias no tenían cómo garantizar la compra de alimentos para subsistir, convocó a especialistas y economistas. Finalmente, el plan sería dirigido por el economista Michael Bruno y una de las claves, sin dudas, fue que contó con el apoyo de los partidos opositores, de los empresarios y también de las organizaciones sindicales.

Al igual que la Argentina, antes de la aplicación del programa de medidas, Israel padecía una fuga de capitales permanente, de divisas y un déficit fiscal de 16 puntos del PBI. De arranque, Peres le dio libertad e independencia al Banco Central y se produjo una devaluación de la moneda del orden de 20 por ciento. Los precios de los productos de primera necesidad también subieron entre un 20 y 30 por ciento y se redujeron los subsidios a toda la economía. Todos los precios en general quedaron fijados al nuevo valor del tipo de cambio y los trabajadores, en general, recibieron un incremento de salarios del orden de 15 por ciento por única vez para hacerles frente a los aumentos.

En pocos meses, a octubre de 1985, Israel ya mostraba logros trascendentes, como una fuerte reducción del gasto y del déficit fiscal y la inflación fue cayendo en el orden de entre 10 y 20 por ciento por mes hasta llegar a niveles de 3 y 4 por ciento. En el medio, Peres combinó la baja del gasto con un congelamiento de los precios una vez que lograron un nivel acorde con la devaluación, pero, cuando comenzaron a aparecer los primeros logros, también se ordenó el descongelamiento de los mismos, acorde con la confianza que había generado el plan de estabilización y el respeto a nivel mundial que cosechaba para ser recordado para siempre. Con ese plan, todo se puso bajo estudio, desde las fuertes críticas del comienzo que recuerda el propio Peres en el documental cuando le decían de todo, desde todos lados, hasta el apoyo del final, cuando se cumplieron las predicciones.