Horacio Rodríguez Larreta, en su doble rol de jefe del gobierno porteño y precandidato a la presidencia, tiene previsto ser parte de un encuentro que se dará en Mendoza con los flamantes gobernadores electos de San Luis, Claudio Poggi; con el de San Juan, Marcelo Orrego y con Alfredo Cornejo, el candidato que marcha arriba en el favoritismo de los mendocinos para volver a la gobernación, si es que logra imponerse en las elecciones generales del 24 de setiembre. En verdad, la reunión, que en principio sería sólo con los cuyanos, surgió de una idea en Mendoza, entre Cornejo y Rodolfo Suarez, el gobernador. Pero enterado del contertulio, el aspirante a la presidencia pidió sumarse y ser parte de una estrategia común de cara a las presidenciales y a las PASO, desde ya, del 13 de agosto, en la que se trenzará en una dura competencia con Patricia Bullrich, su rival más importante y la que le ha ganado la simpatía y adhesión del público mendocino, de acuerdo con las siempre relativas encuestas, claro está.
Desde que Juntos por el Cambio y sus versiones en las provincias consiguieran terminar con la hegemonía peronista en las dos provincias vecinas, en el gobierno mendocino comenzaron a imaginarse ese escenario inédito que se podría dar por primera vez desde 1983 a la fecha, con no peronistas al frente de las tres provincias al mismo tiempo. Para que eso se dé, Cornejo tiene que imponerse a Omar De Marchi de la Unión Mendocina y Omar Parisi del perokirchnerismo.
Sin embargo, los contactos entre Cornejo, Poggi y Orrego se han venido dando de manera profusa en los últimos días. Para este encuentro entre los tres se había pensado originalmente concretarlo en la semana que ha terminado, inmediatamente al triunfo conseguido por el sanjuanino. Pero Poggi tenía prevista una intervención quirúrgica en la vista con otro mendocino, Roger Zaldívar, aunque en Buenos Aires y Orrego, tras la campaña, el posterior triunfo y el inicio de las vacaciones invernales, dispuso tomarse un descanso por unos días. Sin fecha fija confirmada, el encuentro pasó para la semana próxima, si es que no se adelanta. Nadie lo descarta. Lo que sí está confirmado es el interés de Rodríguez Larreta por ser parte de la agenda común que podría surgir entre los dos gobernadores electos y el posible Cornejo.
En los contactos previos, todo está indicando que lo más trascendente del nuevo posible vínculo de Mendoza con sus dos vecinas cuyanas vendría por el lado de San Luis. La relación con Sergio Uñac, tanto con Suarez hasta ahora como con Cornejo en su anterior gobernación fueron constantes, aunque sólo circunscriptos al tema vitivinícola. Lo que viene de ahora en más quizás tenga que ver con explorar alguna sinergia más provechosa en lo agroindustrial. Consultados en Mendoza sobre el tema minero, y también en San Juan, ambas partes han dejado sujeta esa posible explotación a gran escala de la minería a lo que suceda en el campo de la economía nacional. Si no cambian las condiciones macroeconómicas y la política cambiaria, por más interés que demuestren tener, las mineras seguirán sin invertir más de lo que hacen hasta ahora. Es lo que ha sucedido en San Juan, por caso. Pese a lo que se dice y menciona, no se ha sacado una sola tonelada de cobre del potencial que tiene, empezando por Josemaría, en Iglesia, al noroeste provincial. Para multiplicar la inversión y acelerar la construcción del yacimiento esperan cambios macroeconómicos.
Pero con San Luis, Poggi y Cornejo, éste último con más interés si accede a la gobernación por segunda vez, pretenden comenzar a avanzar en un programa serio de logística, transporte e infraestructura vial. La puerta al Pacífico vía Los Andes, a los puertos chilenos y a los mercados asiáticos que constituye Mendoza, más la característica de ambas de ser parte esencial en la ruta del Mercosur, ha animado a Poggi y Cornejo a explorar avances integrales, pero específicamente en lo ferroviario. Si Cornejo accede a la gobernación, se han prometido ambos presentar un proyecto de licitación internacional para idear una nueva vía de transporte ferroviario, de cargas y de pasajeros, que reedite la conexión que existió hasta los 90 entre el Atlántico y el Pacífico y estudie la vuelta del trasandino, el que se perdiera hacia fines de los 70.
Un abordaje y mirada general del transporte en la que se internarían Poggi y Cornejo, eventualmente Orrego con Rodríguez Larreta si es parte del temario, la estrategia y la campaña electoral, se metería de lleno en la crisis que estalló en la semana con el transporte de pasajeros en el AMBA y el esquema de subsidios en el que está inmerso el servicio.
Claramente el sistema de transporte, el que comenzó a ser intervenido con recursos del Estado tras la crisis del 2001/2002, ya con el gobierno de Néstor Kirchner, claramente ha ingresado en una senda incierta, de colapso. Para no incrementar las tarifas, el populismo en ciernes de Kirchner comenzó a inyectar fuerte sumas de dinero para mantener el servicio sin que quienes lo usaran pagaran el valor real. Lo mismo ocurrió en las provincias, hay que decir, aunque con un esquema más prolijo para el caso de Mendoza que siempre de alguna u otra manera supo a dónde iban las partidas del Tesoro, porque existió el control y un ente creado por ley. Así y todo, el esquema en Mendoza merece ser revisado en algún momento.
El viernes, mientras 4 millones de personas en el AMBA padecían la ausencia total del servicio y Sergio Massa acusaba a los empresarios de “parásitos”, el gobierno mendocino celebraba la paz del sector y del servicio en toda la provincia. Lo hacía a través de Twitter, por medio del titular de la Secretaría de Servicios Públicos, Natalio Mema. “Por eso es importante tener un Estado ordenado. Los fondos nacionales prácticamente no llegan para el transporte, sin embargo, con un enorme esfuerzo fiscal y un riguroso control del destino de los fondos, podemos garantizar este servicio esencial. Hoy en Mendoza se trabajó”, tuiteó Mema.
En algún momento, desde ya, el servicio tendría que tender a reflejar una imagen más cercana a la realidad que hoy tiene, con casi el 90 por ciento del valor del pasaje subsidiado. El boleto mínimo, de 70 pesos, sin subsidios estaría cercano a los 150 pesos en Mendoza, mientras que en el AMBA, donde tiene un valor promedio de 50 pesos, el real ascendería a los 300 pesos.
Los últimos datos del costo del servicio en Mendoza, para el mes de junio, da cuenta que demandó 5.573 millones de pesos, delos cuales sólo el 13 por ciento es aportado vía la tarifa: 748.3 millones de pesos. Pero la Nación debió enviar a la provincia 807,4 millones de pesos que no llegaron. La Nación arrastra una deuda desde el mes de febrero, el último mes en enviar los recursos para el transporte. Y la Provincia completó el sostenimiento del sistema con un poco más de 4 mil millones de pesos.
En Mendoza se ha establecido el pago a las empresas por km recorrido, el que está fijado en 360 pesos. El 87 por ciento de los costos se los lleva el sueldo del personal (38 por ciento); el combustible y los lubricantes (20 por ciento); un 15 por ciento la inversión, un 4 por ciento los impuestos y un poco menos del 10 por ciento en el mantenimiento del parque móvil.
