El proceso de normalización del peronismo nacional ha estremecido a la política mendocina. Porque la sola posibilidad, hoy más real que nunca, de que el ex presidente Néstor Kirchner sea designado al frente del movimiento, ha puesto a sus socios mendocinos, los concertadores, en una más que incómoda situación. Un peronismo presidido por Kirchner, el inventor de las colectoras electorales del 28 de octubre, el seductor de radicales, el encantador de peronistas, a quienes animó con asociarse a los radicales convertidos a su evangelio, podría transformarse para los cobistas y los peronistas concertadores en la manifestación más pura del infierno y ocaso político.
Los concertadores mendocinos ven que si Kirchner pasa a conducir el peronismo nacional, la Concertación como tal dejaría de tener sentido.Porque la Concertación, aducen, fue el producto de un acuerdo entre partidos. Y aunque Julio Cobos –el líder de los radicales K y peronistas K que dejaron todo por Kirchner, incluso el PJ, porque lo creyeron un sello y una cáscara vacía– no haya podido alumbrar el nuevo partido que contendría a esa expresión política, siempre soñó con eso, incluso con el dominio de la UCR ortodoxa, porque entendía que el acuerdo era con el Frente para la Victoria, liderado por el ex presidente, y dentro del mismo al PJ.
También el ex presidente soñó con esa figura, hay que decirlo, con un kirchnerismo dominante de todo, incluso del PJ. Pero los gobernadores peronistas, los nuevos, con Celso Jaque entre ellos, intentan que el sueño de Cobos y del ex presidente, a quien le juran lealtad absoluta, se rompa en mil pedazos. De ahí que siguen sumando adherentes y votos para entronizar a Kirchner como el titular del PJ, para mantener con vida al peronismo que les dio el triunfo y al cual le deben tanto y para controlar a Kirchner también.
Dos pájaros de un tiro, o tres, si cuentan también a Cobos. Un peronismo conducido por el santacruceño pone en una situación muy incómoda a los peronistas concertadores, que deberían volver al partido gracias a una amnistía, a empezar de nuevo, a dormir en el piso y en el fondo de la casa. Serían los últimos de la fila para el reparto. Ni hablar de los radicales K en ese esquema, aunque buscarían el amparo de Cobos en la estructura que controla desde la vicepresidencia. Pero allí no hay lugar para muchos. Entonces, a partir de la movida general en torno al PJ, aparecen las especulaciones políticas.
Son básicamente dos las más importantes, y tienen a Jaque y a Cobos como los protagonistas estelares. Veamos. Las dos especulaciones surgen de un hecho objetivo: la guerra sin cuartel entre el gobernador y el vicepresidente. Hipótesis 1 (versión del jaquismo oficialista): Jaque es uno de los encolumnados detrás de la idea de que Kirchner sea el conductor del peronismo. En las últimas horas ha tramitado, junto al sanjuanino José Luis Gioja, un encuentro con Kirchner en el búnker de Puerto Madero, el que podría producirse la semana entrante.
Jaque le pediría a Kirchner que acepte la designación para conducir el movimiento, como lo hacen muchos. Pero el gobernador iría animado al encuentro, porque aseguran que ha conseguido el absoluto respaldo de la presidenta Cristina Fernández en su pelea con Cobos. Esta hipótesis afirma que Florencio Randazzo, el ministro del Interior, fue el apuntado para “aleccionar” a Cobos por orden de Cristina, sugiriéndole que no confronte con Jaque y que no le ponga palos en la rueda a la gestión del malargüino.
Luego de esto, ambos se fotografiaron juntos, compartiendo cartel con la reina de la Vendimia en la Casa Rosada. Hipótesis 2 (versión de los concertadores): Los radicales K y los peronistas concertadores que los acompañan han confirmado que entre Cobos y Jaque se ha plasmado un acuerdo de supervivencia, coincidiendo con el oficialismo en que el pacto se impulsó desde la presidencia. Pero difieren en el tenor,obviamente. Ellos cuentan que a Cobos se le pidió no confrontar con Jaque a cambio de un apoyo total del kirchnerismo a la vuelta de Cobos a la gobernación en el 2011.
“Vas a ser el candidato seguro a la gobernación y con el apoyo de Kirchner, ¿qué más querés?”, dicen que le prometieron al actual vicepresidente. Luego de eso, ambos, Cobos y Jaque, compartieron la foto con la reina en la Rosada, como está dicho más arriba, en medio de una serie de actos promocionales de la Fiesta de la Vendimia en Buenos Aires. Estas disquisiciones que se cocinan en Mendoza transforman al escenario político local en un objeto de atención por parte de la Nación. Mendoza ha sido banco de ensayo de diversas maniobras y estrategias políticas que luego se aplicaron en la Nación.
La Concertación ha sido una de ellas. Su futuro como expresión política, el de Jaque como líder consolidado del peronismo local, el de muchos peronistas que se fueron para pactar con Cobos, el de los radicales que siguieron a Cobos, el porvenir de Cobos en función de sus lealtades al ex presidente, todo parece estar sujeto a la decisión que tome Kirchner en las próximas semanas. Pero Mendoza necesita, al margen de los enjuagues del momento, que Jaque y Cobos , cada uno con sus intereses político-personales a cuestas, acuerden un camino en común.
Se necesitan, por otro lado, incluso para enfrentarse dentro de tres años y medio. Uno buscando volver, según cree, con el apoyo de Kirchner, quien a su vez buscaría otra vez la primera magistratura; el otro, para oponerle una provincia ordenada con un candidato fuerte, producto del espacio político que, con su marca, intentará de ahora en más consolidar.
