“El presente proyecto de declaración tiene por objeto manifestar nuestro repudio al intento de agresión contra la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner”, arranca diciendo la propuesta del oficialismo en el Senado de la provincia.
“El presente proyecto de declaración tiene por objeto manifestar el más enérgico repudio por los hechos de intento de magnicidio contra la vicepresidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner”, retruca el escrito de la oposición, el Frente de Todos (FDT), en la misma cámara.
El proyecto de los oficialistas agrega: “Exhortando al respeto y la convivencia en paz que debe reinar en la sociedad argentina. El camino siempre será el diálogo franco y sincero. Tales sucesos resultan repudiables por su manifiesta contrariedad a la paz social que debe emerger de un sistema democrático. Debemos seguir trabajando firmemente y sin descanso para construir una Argentina próspera basada en el esfuerzo y trabajo”.
Por su parte, el del peronismo, en pieza separada, añade: “Tras conocerse el ataque, varias figuras de la política argentina, tanto del oficialismo y de la oposición, como así también dirigentes políticos del mundo expresaron su profundo repudio y pidieron una rápida investigación del hecho. El ataque no solamente es contra una persona (por Cristina Fernández), atenta contra la institucionalidad de la democracia de Argentina, ya que dirimir las diferencias políticas a través del asesinato es algo que la sociedad argentina clausuró en 1983 y dijo ‘Nunca Más’ con la vuelta de la democracia”.
Este martes, en una sesión ordinaria del Senado y sobre tablas, oficialistas y opositores se sacarán el gusto de repudiar formal y oficialmente el ataque que sufrió la vicepresidenta de la Nación el jueves por la noche, cuando llegaba a su domicilio. Además del gusto, claro está, darán cumplimiento a un mandato natural, no escrito, pero inscripto en la conciencia de todos para ratificar y dejar firme más que nunca el compromiso con la democracia.
Aquellos proyectos, que en esencia dicen lo mismo –palabras más palabras menos– quedarán unificados en un proyecto de declaración de un solo artículo, por el que se afirma el repudio al “violento atentado contra la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner. El camino será la paz y el diálogo”. El escrito se completa con el artículo dos, que es el de forma.
Se presume que todas las fuerzas aprobarán el repudio luego de que hagan uso de la palabra los jefes de bloques, Lucas Ilardo, por el FDT, y Martín Kerchner, por Cambia Mendoza. Siguiendo la misma presunción, los referentes del Pro, que forman parte del bloque oficialista, también aprobarán el proyecto. Sin embargo, en los encuentros previos para analizar y discutir el tono del texto que se realizaron este lunes, el Pro se mantuvo ausente y sin participación alguna, porque, a su entender, el FDT aprovechó el ataque a la vicepresidenta para usarlo políticamente.
La posición del Pro no ha causado, en verdad, sorpresa, teniendo en cuenta cómo se ha venido comportando en el plano nacional. La agrupación tampoco formó parte de la sesión especial que los diputados nacionales llevaron adelante el sábado al mediodía. Se podría argumentar, buscando explicaciones políticas, que todo responde a los ataques que algunos exponentes del kirchnerismo y del Gobierno les han dedicado a sus líderes, a los que apuntan como presuntos causantes de ese supuesto odio que ha provocado el ataque del jueves. La Justicia se encuentra en plena investigación del hecho, sin embargo, el enfrentamiento entre ambos no ha dejado de marcar los extremos que existen en parte de la sociedad: unos estimularon el intento de magnicidio con su discurso de odio, mientras que los otros están convencidos en gran medida de que todo se ha tratado de una farsa para frenar la causa Vialidad y generar terror en la sociedad si su lideresa cae en desgracia.
Hay que dejar en claro que el Pro mendocino ha rechazado el impactante acto de agresión, pero también –así lo dejaron expresaron en un documento– creen que se está haciendo una utilización del hecho para “atacar a periodistas y magistrados, buscando silenciar a los primeros y condicionar a los últimos en los procesos por hechos de corrupción que se llevan a cabo contra Cristina Fernández y otros funcionarios en los tribunales federales”, a lo que le han agregado que el país necesita “paz y justicia”.
Pero, en verdad, puede que lo que se está viendo, esto de un Pro marcando una diferencia clara en la interna de Cambia Mendoza frente al atentado contra la vicepresidenta y dejándola expresa y en evidencia, sólo sea el comienzo de una etapa de toma de distancia del radicalismo que se haga más visible de aquí en más. Por ejemplo, los radicales fueron sorprendidos con la actitud del Pro que en Mendoza se mueve bajo las órdenes exclusivas de Omar De Marchi. Hasta la mañana de este lunes, cuentan, no tenían noticias del desmarque del Pro.
Todo indica que De Marchi ha comenzado a mover la maquinaria de su partido hacia el 2023, obviamente, detrás de su candidatura a gobernador. Para ello, no sólo necesita estar presente en todo lo que se discuta sobre la actualidad de Mendoza, sino marcar sus diferencias con los radicales. Este fin de semana, su entorno lamentaba –como todos, claro está– el atentado contra la vicepresidenta porque los marginó de las noticias políticas tras el encuentro que tuvo la agrupación con Horacio Rodríguez Larreta como figura estelar el jueves, el mismo día del ataque. En la tarde-noche del jueves en el Sheraton, el Pro festejaba una reunión con 1.200 personas “reales” donde se marcaban los primeros lineamientos de un plan de gobierno a nivel nacional del larretismo y el provincial con De Marchi como estandarte. Más aún, el sábado y el domingo, unos 250 dirigentes del Pro se internaron en el hotel Uspallata para continuar con el análisis fino del plan De Marchi 2023.
Con lo que, es muy probable que la política mendocina esté asistiendo a los primeros esbozos de un cisma natural dentro de la coalición oficialista de cara al año próximo. Desde ya que todo lo que ocurra en Mendoza en gran medida, por no decir en toda, dependerá de lo que suceda con Juntos por el Cambio en la nación, donde, se entiende, la prioridad absoluta será la unidad si es que se pretende enfrentar con chances de triunfo al kirchnerismo; un kirchnerismo que tiene atada su suerte a la de la vicepresidenta, para bien o para mal.
