“Buenos días, buenas tardes o buenas noches. No sé en qué momento del día me vas a leer, pero léeme. Por ahora, te pido que me llames anónimo. Antes de presentarme, te hago partícipe de lo que estoy viviendo. Soy víctima de Bullying, y todos creen que es fácil. Te cuento que no es así.

Todos los días me levanto, y pienso que me va a pasar lo mismo. Anticipo desde mi desayuno que va a suceder. Miro lo rico que me prepararon para empezar mi día, pero mi grado de convicción de comer es nulo. Sé que si me alisto, indudablemente el paso siguiente es la escuela, a la que no quiero ir. Me preguntan que me pasa, pero decido no molestar. Me da miedo de corroborar que tiene el mismo concepto de mí que mis compañeros de escuela. Por dentro mío pienso: ‘¿Si le digo que todos los días en la escuela me dicen feo?’ Entonces otra vez hablo conmigo mismo, porque solo me lo puedo contar a mí.

Me intento convencer de que no es verdad lo que me dicen en la escuela, pero no tengo las suficientes fuerzas. Yo también lo creo. Es así. Me siento feo y gordo, porque todos los días me lo dicen. No paro de pensar una y otra vez, que si me lo dicen debe ser porque es así. No me lo dice una persona, sino que son dos, cuatro o más. No recuerdo cuantas. Pero, si mis hostigadores no tuvieran razón, algún compañero me defendería o al menos se me acercaría mientras se me ríen y me contendría. Pero no sucede nada de esto.

Y cuando todavía no me decidí a terminar de desayunar, estoy en la escuela. Y fue tal cual lo pensé. No me dicen mi nombre. Simplemente ‘llegó el feo’; ‘No nos acerquemos, que seguro nos come’. Hoy me hicieron descubrir que tengo dientes grandes. No sé cómo lograron verlos, si no sonrío nunca y casi no hablo. Y mientras se divierten burlándose de mí, intentó distraerme pero no puedo.

Enseguida, el coro que se escucha afuera resuena dentro y siento que no lo puedo tolerar más. Lo único que quiero es pertenecer, ser parte de mi curso. Quiero divertirme sin burlarme de nadie; quiero jugar sin que estén mirando que hago para ridiculizarme; quiero sentirme libre; quiero sentirme bien. Pero siendo tan feo y gordo es imposible que merezca sentirme así y que alguien me acepte como soy. Me olvidaba, también tengo dientes grandes.

Pasó mi día en la escuela y me siento levemente mejor, porque ya no estoy ahí. Pero es solo un momento, porque por más que me separe de mis hostigadores, están dentro de mí. La verdad es que nunca me separo de ellos, porque por más que no están físicamente y yo haga de todo para no pensar en ellos, sí recuerdo constantemente que soy gordo, feo y dientón.

Ahora que sabes que me pasa, me presento. Soy tu hijo; tu sobrino; el amigo de tu hijo; soy vos cuando eras chico; soy el chico que viste triste saliendo de la escuela. Por sobre todas las cosas, soy de verdad y mi tristeza hace que solo pueda escribir. Sinceramente, no creo que lo mío se pueda cambiar, pero ojalá no le pase a nadie y eso depende de todos.”

Lo que acabas de leer, es un compendio de pensamientos, emociones y conductas de una persona víctima de bullying. Esta es su vida real y lo que viven cotidianamente durante días, meses y/o años. Desde ABUME (Asociación Bullying Mendoza), entendemos que no es natural que los juegos requieran que haya alguien ridiculizado; que en las relaciones que establecen los menores en los institutos educativos, sean etiquetados según características existentes o no, solo con el fin de burlarse.

En muchas situaciones, la mayoría de nuestros esfuerzos están dedicados a mejorar el confort económico de nuestros niños. Nuestros esfuerzos tienen que estar dirigidos a mejorar la calidad de vida de los niños, fortaleciendo su autoestima, enseñándoles a ser respetuosos con sus pares, comprometiéndonos con sus proyectos y que se sientan valorados. El primer paso, es sentarse; mirar a los ojos; que al que tenemos frente nuestro, sienta que lo estamos abrazando con nuestras orejas para que se sienta contenido y que pueda hablarnos de todo. Y entonces, en ese momento preguntemos: “¿Cómo te fue hoy en la escuela?”

Varela Matías

Licenciado en psicología

Mat 3819

Miembro de ABUME