Cada vez que el kirchnerismo provincial golpea a la administración de Cambia Mendoza, –o cuando cree que lo hace–, en el cuarto piso de la Casa de Gobierno, donde tiene sede el despacho del Ejecutivo, como en las oficinas de cualquier sede partidaria o comité vinculado con el Gobierno, se festeja a lo grande. La mejor campaña para solidificar el vínculo con el votante que el oficialismo se ganó en el 2015, que mantiene hasta ahora y que pondrá en juego otra vez el año próximo, es esperar que su adversario mueva la pelota, que sólo la ponga en juego para que, por la vía de sus propios errores y torpezas, se termine haciendo un gol en contra; y así uno tras otro. Sólo basta que algunos de los referentes K de la provincia hablen, denuncien y cuestionen algún paso de la gestión de Rodolfo Suarez, para desatar la algarabía. Lo ha demostrado el último acto de La Cámpora, con la diputada nacional Marisa Uceda al frente, acompañada por un asesor de la senadora Anabel Fernández Sagasti, con aquella denuncia por sedición por no acatar el feriado del viernes 2, tras el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner.

Todo este modo de actuar tanto del oficialismo, que espera que su rival mueva, como de la principal oposición, que actúa a contramano de lo que la inmensa mayoría supone junto al sentido común, encierra un comportamiento inquietante y, por qué no, preocupante, de la dirigencia política. Unos, en el Gobierno, especulan y arriesgan muy poco o nada, cuando arriesgar es ir por las reformas y transformaciones de fondo que necesita y requiere la provincia para tomar vuelo y despegar. Los otros, en la oposición K, han limitado sus movimientos y el gasto de energía al sólo efecto de llegar a los convertidos, a los evangelizados, al grupo reducido de los más leales y fanáticos. Está claro que a sólo ellos les habla, porque de lo contrario no se entendería tanto acto autodestructivo.

Una vez que Suarez se dispusiera a defenderse de la denuncia por sedición, hubo quienes reaccionaron a favor y, otros, en contra. Pero desde un sector más o menos afín al Gobierno se destinaron apoyos con fuertes críticas. Y debiese suponer un llamado de atención para el Ejecutivo. El sector de los empresarios que en la última elección se sumó a la coalición de gobierno, ha comenzado a tomar distancia y a marcar claras diferencias con la gestión por entender que se está en otra cosa y no en lo importante. Lo importante pasaría, para Más República, el movimiento de los empresarios en cuestión, por los cambios de fondo al funcionamiento del Estado que se necesitan para alentar las inversiones y los negocios, además del empleo, la expansión de los privados y el desarrollo general de la economía.

Fue uno de los referentes de Más República, el empresario Rodolfo Vargas Arizu, el que descubrió las diferencias vía Twitter: “Apoyo al gobernador Suarez por su dedicación de trabajar el día de la ‘reflexión’. Quien tiene que reflexionar es la Administración Central referente a impuestos, legislación laboral, justicia, inflación e inseguridad”, escribió.

Los empresarios, que están uniendo fuerzas al Partido de los Jubilados de Edgardo Civit Evans, al movimiento del Partido Federal del titular de Coninagro, Carlos Iannizzotto y a otros pequeños partidos sectoriales y regionales del Valle de Uco y del Sur provincial, se preparan para reclamar con más fuerza que el Gobierno, al que han apoyado en términos generales, pase a la acción y avance en la creación de un clima factible para los negocios y las inversiones en Mendoza. Hablan de Sellos y de Ingresos Brutos, básicamente, los que proponen o bien eliminar o bien modificar para disminuir el impacto que tienen en la actividad económica. Van más allá: a nivel político, la queja apunta a que no pareciera que Suarez se manejase con algún grado de interés como para que los empresarios hagan algún aporte o den a conocer su opinión sobre los aspectos de la gestión que tienen que ver con la economía y la administración fiscal. “Indiferencia” es la palabra que utilizan para describir cómo los trata la gestión a la que sumaron su apoyo electoral.

“Un buen gobernante es un impulsor de negocios”, explicaron este lunes desde el grupo de empresarios, en vez de “controlar, regular y prohibir”, como se hace “tanto en la Nación como en la Provincia”. Y si bien se han puesto al frente de la lucha contra el populismo nacional, sumando sus fuerzas al Gobierno provincial, las críticas han comenzado a ser deslizadas hacia la gestión de Suarez también. “Se están pareciendo mucho, sólo están cambian algunos modos y formas”, indican ahora.

Junto con el pedido que ha deslizado a los dos gobiernos, según parece, al nacional y al provincial, de concentrarse en los temas importantes de la economía, más que en las cuestiones de la grieta política, Vargas Arizu ha destacado (también por Twitter) la decisión tomada por el intendente de Luján, Sebastián Bragagnolo, al eliminar 64 tasas que se cobraban en el departamento. Además, de acuerdo con lo confirmado por el propio intendente, la norma con la eliminación de las diversas tasas se encontraba este lunes en plena elaboración para ser enviada al Concejo Deliberante, y la medida más relevante ha sido la eliminación de la tasa de habilitación comercial. “Invitamos al Gobierno provincial a seguir su ejemplo y reducir la carga tributaria al sector privado. ¡Felicitaciones!”, completó Vargas Arizu.

Para lo que viene, los empresarios se preparan para encabezar un movimiento de expresión y canalizarlo en las próximas elecciones. “Vamos a tratar de corregir los errores de la última elección. Hemos aprendido y vamos a seguir creciendo”, dicen desde Más República (antes fue Cambia ya), en donde, además de Vargas Arizu, participa Mauricio Badaloni, de la Unión Industrial de Mendoza (UIM).