Si antes de las elecciones le aseguraban a Alfredo Cornejo que Cambia Mendoza ganaría con 43% de los votos y con una diferencia superior a los 20 puntos con el segundo, seguramente hubiese firmado sin dudar. Lo que no estaba en los planes de nadie fue que cuatro de cada diez votos que sumó el frente oficialista los aportara Luis Petri, la gran sorpresa de las PASO.

De esta manera, Cornejo enfrenta un horizonte diferente al imaginado cuando decidió volver a competir por la gobernación. Sigue siendo el gran favorito para convertirse en el sucesor de Rodolfo Suarez, pero las urnas le enviaron una señal que deberá descifrar para ganar sin mayores sobresaltos las generales de septiembre.

Por primera vez desde que comenzó a tejer poder desde la Municipalidad de Godoy Cruz, allá por el año 2007, una elección quedó fuera del total control del actual senador nacional. Una paradoja, teniendo en cuenta que fue el candidato más votado. Pero la irrupción de Petri lo forzó  a felicitarlo públicamente, lo que hubiese preferido evitar, y a tener que negociar.

El resultado de las PASO también obligará Cornejo a replantear su estrategia ya que su blanco preferido, el kirchnerismo, demostró una vez más no ser una opción competitiva para Mendoza. Todo lo contrario: el peronismo en general sigue rompiendo sus pisos históricos y este domingo no alcanzó ni siquiera el 16% de los votos en la sumatoria de las cuatro listas que presentó.

El gran rival ahora es un exsocio, Omar de Marchi, que celebró exageradamente el 20% que obtuvo en las urnas. Un número para nada despreciable, teniendo en cuenta la reciente conformación de La Unión Mendocina. Pero de allí a soñar con el batacazo en septiembre hay una diferencia abismal.

Para De Marchi, más allá de la forzada interpretación del resultado electoral, el desafío más importante será sostener en el tiempo a una alianza  que suma a diferentes ideologías. Demostrar que no LUM no es un rejunte o un “cocoliche”, como la definió el gobernador Rodolfo Suarez. Los antecedentes inmediatos de fuerzas que irrumpieron en una elección y luego se fueron desvaneciendo deberían ser un llamado de atención para el lujanino, que destacó que la diferencia que le sacó Cornejo fue inferior a los 60 mil votos. Lo que evitó mencionar fue que por frentes, Cambia Mendoza duplicó a LUM.

Lo cierto es que inmediatamente se lanzó a la caza de los mendocinos que eligieron a Petri, recordando que durante la campaña el sanmartiano lanzó fuertes críticas al oficialismo. No lo dijo tan abiertamente, pero también buscará atraer a los votantes peronistas de Guillermo Carmona que están cada día más alejados de la conducción kirchnerista. La tarea de seducción comenzó con algunos intendentes del PJ y seguramente se reforzará en las próximas semanas.

Petri, un dirigente joven que se presentó como la renovación del radicalismo, pese a que en el cornejismo siempre lo consideraron más cerca del PRO, buscó despejar cualquier duda y ratificó su pertenencia a Cambia Mendoza. Pero indudablemente hará pesar internamente los 164 mil votos que cosechó. Fueron, incluso, más que todos los que consiguió el PJ.

De todas maneras, asesores y operadores del oficialismo esgrimen que Petri no estuvo solo en la campaña, que parte del aparato partidario lo apoyó y que incluso su precandidatura fue avalada por el propio Cornejo, para retener a los votantes radicales que no comulgan con las formas del exgobernador pero tampoco deseaban sacar los pies del plato de Cambia Mendoza.

Si la idea fue evitar una fuga masiva hacia De Marchi, funcionó. La cuestión ahora será convencer a esos votantes de que la mejor opción para las generales es Cornejo y su estilo de conducción verticalista.

Por lo pronto, Cornejo lo tentó con una candidatura a diputado nacional, pero Petri ahora no se muestra tan convencido de aceptarla. Prefiere, según dijo este domingo, tener más incidencia en la eventual futura gestión de Cambia Mendoza. En ese contexto político, se abrirá la puerta de una negociación impensada para ambos protagonistas.