Una vez más, una espiral de intolerancia parece ir creciendo en nuestro país. En las últimas horas, desde la desaparición de Jorge López en Buenos Aires, las amenazas a jueces y periodistas aparecieron con fuerza. Lamentablemente, nuestra provincia no ha quedado al margen. Ayer, publicamos que el juez federal Walter Bento también había sido amenazado. Hoy, en esta edición debemos informar que la intolerancia también llegó a los temas de nuestra provincia.
Una vez más, como en aquellas épocas en que Raúl Moneta se creía amo y señor de la provincia, las amenazas a un medio cuando pisa algún callo vuelven a aparecer. Una vez más, lamentablemente, la intolerancia y algunos nombres se repiten como sino trágico en la historia de una provincia que parece tener que convivir para siempre con los fantasmas del pasado.
De esto, lo único que queda claro es que nada podrá apartar del camino a quienes desde el trabajo y el esfuerzo intentan cada día contar lo que pasa y lo que nos debe ocupar y preocupar a los mendocinos. Las voces anónimas, la intolerancia, los fantasmas del pasado sólo nos recuerdan que hemos elegido el mismo camino que el de la inmensa mayoría de los mendocinos y no nos vamos a apartar de él.
