El Gobierno insistirá por tercera vez en un plan de reestructuración del sistema sanitario provincial que se le niega en la Legislatura. Primero fue por mencionar que el sistema estaba en emergencia, luego, porque se avanzaba sobre los efectores rompiendo con la descentralización y dejaba muchas dudas respecto de lo que pretendía hacer con la OSEP, una suerte de caja codiciada por todos. Ahora, llama a un pacto con la intención de explicar su visión sobre el tema y ampliar el nivel de discusión, no sólo al de los partidos políticos, sino también a entidades intermedias, a la sociedad interesada y, se supone que también a los gremios del sector.
Es decir que lo que debió haber hecho al comienzo, lo hace luego de dos fracasos legislativos que han hecho mella en la energía e ímpetu del propio gobierno a la hora de defender y argumentar en favor de sus iniciativas en el campo legislativo. Lo que mueve a la preocupación es que, en el medio de la discusión, se reconozca una cantidad llamativa de centros sanitarios, como el del sanatorio Argentino de San Martín, que están parcialmente habilitados, con las consecuencias trágicas que se conocen. Preocupa lo que siempre se dice, que se llegue tarde a todos lados.
