Una mezcla de desconocimiento y desinformación sobre el marco legal vigente en torno a las drogas, sobre lo que se puede y no se puede hacer; incluso, en torno a lo que puede hacer bien a la salud y el organismo propio; algo también de reconocimiento sobre el consumo personal y mucho de certeza de que uno puede estar relacionado con personas que efectivamente han consumido alcohol, tabaco, marihuana y cocaína, es lo que ha surgido de un sondeo que acaba de terminarse en el Gran Mendoza a pedido de una asociación que promueve la investigación y divulgación del consumo de derivados de cannabis en la vida cotidiana de los mendocinos.
El trabajo fue realizado por Demokratia a cuenta de Hemp Garden, esta asociación que se ha involucrado y que ha incursionado en el mundo del uso legal del cannabis medicinal. La información recolectada da cuenta de que falta mucho para comprender hasta dónde llegar y cómo acceder a lo permitido con el uso de las sustancias permitidas, como la del cannabis. Por ejemplo, el 77 por ciento de los consultados por la encuesta confiesa no conocer cuáles son las formas de consumo legal de la marihuana, contra el 22 por ciento que sí está al tanto. Y entre los que conocen su uso medicinal y, que eventualmente, pudieron haberlo utilizado o que están en conocimiento de alguien cercano que lo necesita y que hace uso, de todo ese universo, más de la mitad, 52 por ciento, asegura que no tiene acceso al mismo, mientras que un 47 por ciento responde afirmativamente.
En un tramo del trabajo, la consultora y la asociación sostienen que se han encontrado ante la necesidad de un abordaje más amplio y efectivo sobre las sustancias y su uso, advirtiendo, además, de las posibles consecuencias cuando se cae, inadvertidamente, en algún comportamiento ilegal y peligroso. “Los cambios en las regulaciones, las perspectivas de lo que viene ocurriendo en este sector en países de la región, la información oficial disponible al respecto y la sensación cada vez más firme de que estamos frente a un cambio de apariencia definitiva que no llegamos a entender cabalmente, motoriza la necesidad de analizar qué es lo que efectivamente cree, piensa o cree saber la sociedad mendocina”, se sostiene en el informe.
De todas maneras, en el estudio de igual forma no queda del todo claro, porque tampoco se ha buscado ese objetivo, si el conocimiento que se tiene del acceso a las sustancias también tiene que ver con el consumo propio. Consultado Nicolás González, responsable de la consultora, ha respondido que, en efecto, no se hizo esa pregunta de forma directa.
Pero aparecen datos interesantes a ser tenidos en cuenta, no obstante, como que el 65 por ciento de los encuestados ha estado en contacto con el tabaco, ya fuese por consumo propio o por cercanos, a lo largo del último mes y que son, efectivamente los varones quienes más cerca están del tabaco que las mujeres, en una relación de 73,1 por ciento en un caso, sobre 59,8 por ciento por el otro.
Lo propio ocurre con el consumo de alcohol: 53 por ciento de los consultados, varones y mujeres mezclados, confiesa que ha estado en contacto con alguna bebida alcohólica en el último mes, contra 46,2 que confiesa que no. E, igual que con el tabaco, es el varón el que más consume o el que más en contacto está con el alcohol, frente a la mujer. La relación es de 62 por ciento contra 47,8 por ciento de las mujeres.
Pero ya en el campo de la marihuana o el cannabis, 65 por ciento dice, o bien que no ha consumido en el último mes y que no ha estado en contacto con alguien que lo haya hecho, frente a 34,9 por ciento que responde afirmativamente. Y, en cuanto al grado de conocimiento respecto de quién siembra o no cannabis para uso medicinal, el 78 por ciento de las personas responde que no tiene idea, frente a 21 por ciento que responde que sí. Pero, en general, e independientemente de las edades de las personas consultadas o sus rangos etarios, hay una idea extendida mayoritariamente de que la marihuana está relacionada con la adicción en 55 por ciento; 24 por ciento con los medicamentos y 19 por ciento con la diversión.
Una última pregunta tiene que ver, directamente con la cocaína: aquí, en este ámbito, 84,8 por ciento de los encuestados dice que no consume o que no está en contacto con personas que lo hagan, al menos en el último mes, mientras que 15,1 por ciento ha respondido afirmativamente.
“No son pocas las veces que las transformaciones de base científica no ven un correlato inmediato en el estatus jurídico ni en la percepción social. Tres universos distintos: ciencia, legislación y percepción social, unidos parcialmente por vasos comunicantes que, como todo fenómeno humano, no están ajenos a sesgos, prejuicios, modas o intereses, conviven en una infinita fricción tratando de armonizar”, es una de las conclusiones a las que arriba el trabajo, de base para un proceso de divulgación científica de un tema, problema o asunto –según desde dónde se lo tome–, que no ha terminado de cerrar integralmente en la sociedad.
