Cuando se empezó a hablar de él como posible presidente de la nación, nadie lo tomó muy en serio. Nadie lo creía. Después, comenzaron las preocupaciones. Era un chiste y quedó. Donald Trump tenía cada vez más posibilidades de ser el candidato del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos. En sus encuentros partidarios hablaba siempre de “cientos, miles de musulmanes que en los propios Estados Unidos, salieron a festejar la caída de las Torres”. Como fuente de esa información citaba una nota del periodista Serge Kovaleski que entonces trabajaba en The Washington Post. Según la nota había habido arrestos de algunas personas que “supuestamente habían sido vistas celebrando el ataque”. Trump no decía eso; él hablaba de miles de musulmanes en Nueva Jersey. Tanto infló Donald la historia que el propio Kovaleski salió a decir: “No recuerdo decir que hubiese miles o incluso cientos de personas celebrando. No fue el caso”.
Claro, la indicación del propio periodista dejaba mal parado a Trump que le contestó en un acto en Carolina del Sur: “Ahora el pobre dice: ‘Oh, no sé lo que dije, no recuerdo’”. Y traía un agravante. Kovaleski sufría por entonces –desconozco ahora su estado- de artrogriposis y tenía limitados los movimiento de sus brazos. Trump no se la quiso perder y en el discurso, televisado para todo el país, movió de manera torpe sus manos como malamente podía hacer Kovaleski, burlándose del periodista y cambiando su tono de voz. La audiencia, reía.
Eso ocurrió el 25 de noviembre de 2015.

El 8 de enero de 2017, cuando ya Trump había ganado no sólo la candidatura sino también la presidencia y faltaban pocas semanas para que estrenara el título, la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood entregaba, como cada año, su Globo de Oro. En esa ocasión, Meryl Streep fue premiada con un Globo honorífico. Su discurso, hecho ahí en el centro del mundo repercute hoy acá en estos arrabales perdidos de tristeza y pobreza. Pena que los colegas de Meryl en Argentina aplaudan lo que ella denuncia. Pero ya llegaremos a eso.
¿Qué dijo Meryl?
Habló del componente básico del trabajo del actor: la empatía. Según ella la gracia de su tarea es ponerse en la piel de los demás y así entender mejor algunos mecanismos. ¿Por qué sufren los que sufren? ¿Por qué agreden los que agreden? Rodeada por algunas de las celebridades más celebridades del mundo, la actriz recordó las buenas actuaciones de ese año, las que se premiarían en esa ceremonia y dio algunas pistas sobre el poder del poder:
“El único trabajo de un actor es entrar en la vida de las personas que son diferentes a nosotros y dejarte sentir lo que ellos sienten. Y hubo muchas actuaciones poderosas este año que lograron justo eso; un trabajo asombroso y compasivo que quita el aliento. Pero hubo una actuación este año que me impactó y metió sus ganchos en mi corazón. No porque fuera buena, no tenía nada de buena, pero era efectiva y hacía su trabajo. Hacía reír a su audiencia y enseñar sus dientes. Fue en ese momento que la persona a la que se le pidió sentarse en el asiento más respetable en nuestro país, imitó a un reportero discapacitado. Alguien a quien superaba en privilegio, poder y en la capacidad de defenderse. Eso me rompió el corazón cuando lo ví. Todavía no puedo sacármelo de la cabeza porque no era una película. Era la vida real. Y ese instinto de humillar, cuando está modelado por alguien en la plataforma pública, por alguien poderoso, se filtra dentro de la vida de todo el mundo, porque da permiso para que otra gente haga lo mismo. La falta de respeto invita a la falta de respeto. La violencia incita a más violencia. Cuando los poderosos usan su posición para abusar de otros, todos perdemos. Y esto me lleva a la prensa. Necesitamos que los periodistas con principios exijan explicaciones a los poderosos, hacerlos responsables y que denuncien cada atrocidad que hagan. Por eso los fundadores de nuestro país usaron la constitución para proteger a la prensa y sus libertades”.

Es cierto, Andrea del Boca no es Meryl Streep. A Meryl la contratan y su sola presencia atrae millones de dólares. La argentina, en cambio, financió su novela millonaria en dólares bajo el ala del ex ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios y Coso, Julio de Vido. Este sábado la actriz argentina recibió suplemento de espectáculos y dos páginas para promocionar su nuevo trabajo en el diario más importante del país sin que nadie le pregunte nada sobre el desfalco previo porque lo primordial es el arte o eso que hace Andrea del Boca frente a una cámara.
Es cierto, la pareja de Fabiola tenía en el momento de su elección, un pasado en eso de maltratar y burlarse de los demás. Acá algunos ejemplos de Twiter:
“Te presumía necio. Ahora sé que sólo sos un boludo importante. Un boludo con vista al Mar!!! Hervite y tomate el caldo”; le dijo al periodista Eugenio Monjeau en diciembre del ‘13.
@eugeniomonjeau te presumía necio. Ahora se que sólo sos un boludo importante. Un boludo con vista al Mar!!!! Hervite y tomate el caldo…
— Alberto Fernández (@alferdez) December 4, 2013
“Pajert…si fuera vos no hablaría…Recordás cuántas boludeces predijiste? Callate Pajert”, a José Luis Espert en abril del 13.
@jlespert Pajert… Si fuera vos no hablaría… Recordas cuantas boludeces predijiste? Cállate Pajert
— Alberto Fernández (@alferdez) April 19, 2013
“Onanista verbal” al ex vicepresidente del Banco Central, Lucas Llach, en abril del ‘14
@lucasllach te conteste. Seguí leyendote, onanista verbal
— Alberto Fernández (@alferdez) April 25, 2014
“Qué pedazo de pelotudo resultaste. Pasaste de hacerme reír a tener pena por tu imbecilidad. Sólo agradece que mi paciencia es infinita. Y rogá que tus imbéciles prepoteadas un día no se crucen con alguien sanguíneo. Seguí tu vida. Pelotudo”, a Juan Acosta, marzo del ’19.
Que pedazo de pelotudo resultaste. Pasaste de hacerme reír a tener pena por tu imbecilidad. Solo agradece que mi paciencia es infinita. Y rogá que tus imbéciles prepoteadas un día no se crucen con alguien sanguíneo. Seguí tu vida. Pelotudo
— Alberto Fernández (@alferdez) March 19, 2019
También quedaron en Twiter muchos mensajes machistas de cuando todavía no era Presidenta Alberta ni estaba deconstruíde: “Nena mejor andá a cocinar, pensar no es tu fuerte”; “Andate a la concha de tu madre, forro”; “Cuando tengás un ratito podés irte a la mierda, pelotudo”; “Revisá la historia nena, corrés el riesgo de parecer idiota”; “Sos pelotudo y cagón”, “Pedazo de hijo de puta”, “Te voy a dedicar el último ‘andate a la concha de tu madre del año”, “andamos muy bien, pedazo de hijo de puta”. Hasta cuando no quería le salía el insulto: “Imbécil. No te digo puto porque eso no es insulto. Hasta creo que los putos son más dignos que vos” son algunas de las contestaciones de Fernández. Stalkear es divino.
A fines del ’19 pudo verse en televisión, aunque poco, un video del marido de Fabiola empujando al suelo a un hombre en un bar. La difusión fue justo en la campaña electoral y un oportuno llamado hizo que los canales fuesen reticentes a su divulgación. Todavía no se enteraron de la existencia de las redes sociales.

En aquél momento era un ciudadano más. Casi un ciudadano menos, un soez irrespetuoso, un burdo burlador y a nadie le importaba que fuera maleducado, intolerante y grosero. Pero parece que él –como millones de argentinos- aún no termina de creer que sea realidad que es Presidente de la Nación y sigue comportándose como el alumnito malcriado y lenguaraz que atormenta al curso a falta de otros recursos. Y como bien dijo Meryl, el instinto de humillar de un poderoso se filtra en la comunidad, da permiso para que todos nos tratemos mal; la falta de respeto habilita la falta de respeto, la violencia llama a la violencia.
Cuando le dijo “idiota” a un surfer que con todos los papeles en regla intentaba llegar a su casa y abrió la puerta para que Crónica TV llevase a todo el país la cara del muchacho con la frase “Habla el boludo” o “En cana por boludo”, chiste festejado por los seguidores del gobierno. “Las desopilantes placas de Crónica TV” tituló El Destape. ¡Tratémonos mal, que es re gracioso!
La caza de idiotas escaló y hoy ni siquiera está claro el número de víctimas fatales que dejó la interpretación que las fuerzas de seguridad de todo el país hicieron del DNU presidencial, reforzado con las palabras de la pareja de Fabiola: “Y a los idiotas les digo lo mismo que vengo diciendo desde hace mucho tiempo: la Argentina de los vivos que se zarpan y pasan por sobre los bobos se terminó, se terminó, acá estamos hablando de la salud de la gente, no voy a permitir que hagan lo que quieran. Si lo entienden por las buenas, me encanta, sino me han dado el poder para que lo entiendan por las malas” (Ver “Persiguiendo Idiotas” y “Persiguiendo Idiotas II” en El Sol).
Esta semana le dijo imbécil a alguien –no sabemos a quién ni dónde ni cómo- que lo trató de “dictador”. Un ciudadano le dice “dictador” a un Presidente que afirma: “Después de las 12 de la noche no puede haber nadie paveando en la calle”. Se lo nota bien encaminado al ciudadano. Y trató de “miserables” a quienes proponen otra manera de encarar la pandemia. Se sigue elogiando por este desastre económico y sanitario y pone cara de malo para decirnos que debemos cumplir órdenes que él mismo parece no haber cumplido: es una de los escasas 722.520 personas que gozan de las dos dosis de vacunación y así y todo se contagió. Hasta los rusos quieren saber cómo fue que se contagió.
Meryl Streep se preocupó en su discurso por tres cosas básicas: el ejemplo del poder; el respeto a la constitución y la libertad de prensa. Gran parte de la perfumada colonia artística nacional descree de estas cuestiones básicas.
Meryl Streep dice claramente: “Necesitamos que los periodistas con principios exijan explicaciones a los poderosos, hacerlos responsables y que denuncien cada atrocidad que hagan”. Acá van algunas explicaciones, Meryl, que con los colegas deberíamos exigir:
- ¿Por qué no llegaron los millones de vacunas prometidas por el presidente?
- ¿Por qué no se arregló con Pfizer?
- ¿Por qué se creó la categoría “personal estratégico” después de comenzada la vacunación?
- ¿Por qué hay militantes inscriptos como “personal de salud”?
- ¿Por qué se vacunó a docentes universitarios que dan clases por zoom?
- Sergio Massa y su familia ¿están vacunados? ¿Por qué?
- ¿Por qué siendo que es mucho más caro se utiliza Aerolíneas Argentinas para traer vacunas de Rusia en cantidades muy limitadas?
- ¿Qué medidas tomó Filomena Vizzotti al comprobar la vacunación de, por ejemplo, gran parte de las autoridades de IOMA? Son Homero Giles (39), presidente del IOMA vacunado el 31/1 en el Hospital Gabriela Carriquiriborde en Lomas de Zamora; Mariano Cardelli (46), jefe de gabinete; Daniel Verna (36), vicepresidente; Gustavo Martínez (48), Director General de Administración; Mauro José Pagliuca (59), director de relaciones jurídicas; Paula Karina Espiño (48), vocal representante de los docentes; Olga Carnevale (47), abogada y directora general de Ioma; Oscar Rivarola (49), director de Recursos Humanos; Camila Soledad Haro (23), militante del Frente de Todos, trabaja en el plan de vacunación; Pablo Barbato Stoker (34), delegado gremial de UPCN en IOMA, vacunado el 1 de marzo en el Hipódromo de la Provincia de Buenos Aires; Eduardo Diéguez (52), delegado gremial de UPCN en Ioma, vacunado el 4 de febrero en el Interzonal de Alejandro Korn.
- ¿Por qué Santiago Cafiero dijo por televisión esta semana que las provincias y privados siempre pudieron comprar vacunas si en declaraciones que recoge Página/12 el 15 de enero pasado dijo: “Toda la provisión de vacunas es nacional porque queremos asegurar la distribución equitativa”? Además, según el artículo 5 del “Plan Estratégico para la vacunación contra la Covid-19” sancionado el 29 de diciembre pasado: “El Ministerio de salud proveerá a todas las jurisdicciones las vacunas que se encuentren debidamente autorizadas para su uso y de acuerdo a la disponibilidad de las mismas en el territorio nacional, como así también jeringas, agujas, descartadoras y carnets de vacunación”. Claro, no estaba expresamente prohibido comprar vacunas pero siendo que el gobierno nacional se las afanó y no dan la cara ¿qué provincia compraría vacunas para dársela y que ellos las repartan?
- ¿Qué asegura que el encierro como única arma tal como se usó el año pasado y nos dejó un déficit de un 10% y 55 mil muertos, esta vez de resultados distintos?
- ¿Qué debe pasar en tres semanas para que se levante la cuarentena?
- ¿Qué asegura que las fuerzas de seguridad argentinas no cometerán con esta cuarentena las mismas salvajadas que en la anterior?
Estas preguntas y cientos más son las que los periodistas debemos hacer al poder hoy, ahora:
- ¿Por qué PAMI está retaceando medicamentos oncológicos?
- ¿Por qué hubo un año sin clases presenciales cuando desde mediados del año pasado se sabía que las cifras de contagio en los colegios eran irrelevantes?
- ¿Rosario Lufrano, presidenta de Radio y Televisión Argentina, no sabía de la existencia de bolsos con casi 12 millones de pesos a 20 metros de su oficina?
- ¿Por qué hay cartelería partidaria en los centros de vacunación?
- ¿Por qué es tan irregular la cantidad de testeos diarios, lo que impide que sea creíble la variable de positividad?
- ¿Qué pasó con Eslovaquia que devolvió la Sputnik a Rusia porque las que le mandaron son distintas a las que usaron para el estudio de The Lancet? ¿Acá, quién comprobó eso?
- ¿Quién decidió postergar la vacunación en la provincia de Buenos Aires porque había un partido de fútbol?
Si la pareja de Fabiola no está a la altura de las circunstancias, los periodistas tenemos un trabajo que hacer.
Pena que acá los colegas de Meryl Streep no descalifican el maltrato presidencial, en el “Martín Fierro” no se quejan de la falta de respeto del tipo que le dice “imbécil” o “idiota” a los ciudadanos de su país.
Al contrario, lo aplauden y justifican.
Es una sola de todas las cosas que los diferencian de la actriz norteamericana.
