Es probable que el resultado de las elecciones en CABA del próximo domingo comience a clarificarle a Alfredo Cornejo el camino a tomar respecto de su propia estrategia electoral de cara a lo que viene para defender el gobierno ante el examen que tomarán los mendocinos. Quizás lo más trascendente que tenga para definir sea la suerte del aliento que le está dando a una posible alianza con la Libertad Avanza del presidente Javier Milei. Lo otro es la unificación del cronograma electoral provincial con el de la nación que se cumplirá el 26 de octubre. Se sabe que Cornejo hasta el día de hoy busca el acuerdo y la unificación de las fechas. Pero nada está cerrado al ciento por ciento.
Es curioso, pero el mundo político se concentrará en lo que ocurra en esos comicios cuasi vecinales de CABA por su trascendencia nacional. Será el laboratorio, o una aproximación quizás, de lo que piensan hoy los argentinos del enfrentamiento de dos fuerzas que si algo han tenido en común ha sido el combate cerrado y explícito contra el populismo K. Y la lógica podría estar indicando, vaya paradoja, que la división o fragmentación de esa poderosa fuerza que hacia fines del 2023 logró corporizarse contra un enemigo común sin esconder sus propias diferencias y que se extendió por casi todo el país y con éxito, reviva las esperanzas de lo que se quiere vencer.
Si el oficialismo amarillo, el PRO de los Macri, logra imponerse por sobre la fuerte apuesta que está haciendo en ese territorio LLA de Milei, relegando además al kirchnerismo, podría darle a Cornejo un argumento más de los que ya viene utilizando tras las elecciones en Chaco, Salta, Jujuy y San Luis para asegurar que los oficialismos están fuertes y que eso es reconocido por los votantes. Por elevación –y no tanto–, haría llegar tal mensaje a Karina Milei, quien es la armadora y operadora absoluta de la estrategia electoral de las fuerzas del cielo, para convencerla de que tiene que aceptar un acuerdo con el oficialismo en Mendoza para no asumir el riesgo de más derrotas, cuando lo que hay que defender, de acuerdo con su óptica, es el rumbo económico y evitar la amenaza de la vuelta atrás.
De imponerse LLA, dejando atrás al PRO y al kirchnerismo, la historia por venir podría mostrar un escenario distinto al que el gobierno mendocino imagina: una embestida libertaria en el territorio provincial, con el sello de Milei, animada a batallar en soledad, empoderada, sin acuerdos ni pactos salvo con quienes se quieren someter a sus condiciones y designios. Una situación hipotética que difícilmente sea aceptada por Cornejo y sus estrategas más cercanos, salvo que una probable negociación abierta derive en el reparto de los escenarios: el nacional para el presidente y la provincia para quien la está gobernando.
Pero el oficialismo mendocino tiene que prestarle atención a lo que tiene enfrente en Mendoza, o a lo que podría armársele para enfrentarlo como preparatoria a un 2027 de recambio institucional provincial. Por supuesto que, por todo lo que ha demostrado a lo largo del ciclo de gobierno, el oficialismo, personalizado en un Cornejo vestido con el traje de estratega, imagina el comportamiento del peronismo y su intento por volver a ser lo que fue, esa poderosa maquinaria política que en los 90 supo interpretar el andar y el sentir del mendocino como nadie. Hasta que perdió esa característica en manos del kirchnerismo, como se sabe y como puede llegar a adjudicarse a errores auto infringidos y por la pericia de un Cornejo que desde la nada supo arrebatarle a ese peronismo el mensaje, el relato y buena parte de sus banderas.
Ahora bien, el proceso que se avecina resultará interesante una vez más por varias razones también: el cambio de paradigma de la sociedad, de la visión sobre la política en general, del rol del Estado y sobre las posturas de nuestros dirigentes políticos en torno a lo nuevo, a ese mundo nuevo juntos con sus complejidades.
Alrededor de las ideas libertarias, en medio de cierta confusión está claro, avanza un movimiento de fuerzas con intenciones de construir una alternativa ciertamente opositora a Cornejo y a su gobierno, pero que también podría enfrentar a Milei. Y esto último sería más notable, mucho más, probablemente, si hay un acuerdo entre el presidente y el gobernador detrás de una alianza electoral para octubre. Todo es llamativo, hay que agregar. Porque quienes le están dando aire a esa entente, todo lo que ha sido la columna vertebral de lo que se conoce como La Unión Mendocina que armó Omar de Marchi para el 2023, también buscaría llegar a un acuerdo con Milei si llegara a darse esa posibilidad.
Se trata, sin embargo, de un grupo de ideas disperso por el momento. Coinciden en el antagonismo total y absoluto contra Cornejo y su gestión y por eso hasta podrían disimular diferencias si es que logran una constitución y organización propia, con la que concuerden. Allí está el PD, el Partido Libertario, el PRO enfrentado a la vice Hebe Casado –la que además dejó el espacio para ir a los brazos de Milei–, y que tiene a De Marchi entre sus filas, a la Coalición Cívica y al Mendo Éxit o lo que logró armar y visibilizar en su momento.
La incógnita sobre el sector es cómo hará para ganar predicamento y extender su plan de seducción. Seguramente lo haga hablando de Mendoza, algo que le ha costado al peronismo desde varios años a esta parte, pero tendrá que encontrar a la vez un discurso y relato que los unifique, algo así como una síntesis sobre el rol del Estado, por caso, y una mirada propia sobre cómo hacer crecer la economía provincial en contextos adversos a nivel nacional. En verdad, un desafío que no sólo sería único de ellos y para ellos, sino para todo el arco político mendocino.
