Mendoza asiste a una tendencia que combina nostalgia y vanguardia: la transformación de sus antiguos kioscos de diarios y revistas en nuevos negocios. En las zonas céntricas, lo que antes eran estructuras oxidadas o en desuso, hoy cobran nueva vida. Es el caso de Punto y Café, un espacio que invita a habitar la vereda de una manera distinta.
El emprendimiento, liderado por Azul Rizzo (estudiante de Letras en la UNCuyo) y su marido Bruno Bravo -“un loco melómano fanático de la buena música”-rescató un clásico puesto de diarios ubicado en calle Gutiérrez 71 para transformarlo en un punto de encuentro que marida el café de especialidad con la literatura y la música en formato físico.
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Tras observar experiencias similares en Barcelona y Buenos Aires, la pareja decidió traer el concepto a nuestra provincia, pero con una impronta regional. “No es simplemente nostalgia; estos espacios han sido parte de nuestra vida cotidiana“, explican y destacan que contaron con el apoyo de amigos y familiares para remodelar el espacio desde cero.
Desafíos de diseño: adaptar la cultura al espacio
Uno de los mayores retos a afrontar fue la arquitectura compacta de la estructura. Lejos de intentar ampliarla, el equipo se adaptó a las dimensiones del puesto. “En la parte de afuera se exhiben los libros y la música, mientras que en el interior funciona la operatividad de la cafetería“, señala Azul. Esta disposición permite que el café sea un “compañero” para quienes se acercan a elegir un disco o una nueva lectura.
La propuesta busca inyectar cultura a la calle mendocina. Según sus dueños, lo más gratificante es ver cómo el público joven se apropia de la vereda, convirtiéndola en un lugar de pertenencia. Por la mañana, el flujo es de trabajadores y bancarios de la zona; por la tarde, el clima cambia y se llena de jóvenes que debaten sobre música y libros sin el apuro del reloj.

Explica la pareja “Para muchas personas es una pausa rápida, sobre todo para los que trabajan por la zona y se toman un break cortito y, para otras, se vuelve un lugar de encuentro y charla en la vereda”.
Para Azul, como dijo Favalli en El Eternauta, “Lo viejo funciona, Juan.” “Creo que esta reconversión es una tarea sumamente importante para no perder este pedazo de historia. Todos recordamos la alegría de ir al canillita a buscar una revista, una colección o un paquete de figus y no es simplemente nostalgia, sino que han sido parte de nuestras vidas. Creo que a la gente le gusta mucho volver a frecuentar estos espacios, aunque el consumo haya cambiado”, reflexiona.
Gastronomía accesible y al paso
La oferta de Punto y Café combina lo clásico con lo moderno. Es posible encontrar desde el tradicional café con tortitas por $2.500, hasta tendencias actuales como el café helado con syrup de pistacho, que se ha convertido en el favorito del verano. La especialidad de la casa son los croissants y el roll de canela con chips de chocolate ($1.000) y unas raspaditas que, según sus creadores, compiten con las mejores de la provincia.

A mediano plazo, el objetivo es no quedarse solo con el puesto de calle Gutiérrez sino expandirse a otros puntos estratégicos del centro mendocino, con la mira puesta en la apertura de un segundo espacio este año y el sueño de recuperar hasta un tercer escaparate. El puesto funciona de lunes a viernes de 9 a 20, y los sábados de 10 a 14.
