El cine romántico está viviendo un renacimiento silencioso en los últimos años. Tras décadas de seguir fórmulas conocidas, una nueva ola de historias de amor está refrescando el género con enfoques más variados, realistas e inclusivos. Estas producciones exploran el amor desde ángulos poco convencionales, conectando con las audiencias contemporáneas que buscan algo más que el típico “vivieron felices para siempre”.

La transformación ha sido gradual: incluso cintas de la década pasada, como Amor y otras drogas, insinuaban un cambio al combinar romance con temas más complejos.

Hoy en día, las películas románticas estrenadas desde 2015 han consolidado esa evolución, ofreciendo un nuevo aire al género y demostrando que las historias de amor en la pantalla todavía pueden sorprender.

La La Land: el musical moderno con sabor a clásico

La La Land (2016) revitalizó el romance musical para las nuevas generaciones. Esta película, protagonizada por Emma Stone y Ryan Gosling, rindió homenaje a los clásicos de Hollywood con números de canto y baile coloridos, pero lo hizo hablando el lenguaje emocional del público actual.

Con una estética nostálgica pero fresca, sigue la historia de dos artistas enamorados en Los Ángeles que persiguen sus sueños. El final agridulce de la película, donde el amor y la ambición toman caminos distintos, fue un giro refrescante frente al desenlace feliz tradicional. Su éxito crítico y comercial (ganó 6 premios Oscar) demostró que el género romántico puede reinventarse sin perder su esencia, emocionando al espectador con algo familiar y a la vez novedoso.

Historia de un matrimonio: el lado más crudo del amor

En contraste con los musicales idealistas, Historia de un matrimonio (Marriage Story, 2019) puso bajo la lupa la realidad de una relación rota. Dirigida por Noah Baumbach y estrenada en Netflix, esta película retrata con honestidad el proceso de divorcio de una pareja (escenificado magistralmente por Scarlett Johansson y Adam Driver).

La película muestra el amor desde sus aristas más dolorosas y sinceras, exponiendo cómo dos personas que se quisieron deben navegar resentimientos y sacrificios al separarse. Sin melodramas fáciles, la historia resulta conmovedora por su autenticidad en la que invita al público a reconocer emociones complejas que rara vez se veían en las películas de amor convencionales. Historia de un matrimonio probó que las películas románticas también pueden romper corazones de manera realista y aún así dejar una huella profunda.

Yo antes de ti: romance y lágrimas con conciencia social

Yo antes de ti (Me Before You, 2016) recuperó el espíritu del melodrama romántico, pero incorporando temas contemporáneos que invitan a la reflexión. En esta historia, una joven optimista protagonizada por Emilia Clarke, se convierte en cuidadora de un banquero tetrapléjico representado por Sam Claflin y entre ellos surge un amor tierno pero marcado por la adversidad.

La película conmovió a una generación entera y, a la vez, invitó a reflexionar sobre la dignidad y las decisiones más difíciles frente a la discapacidad. A diferencia de las típicas tramas donde el amor todo lo puede, aquí el final no huye del dolor ni de la realidad de sus personajes. Yo antes de ti demostró que todavía hay espacio para las grandes historias de amor trágico en el cine contemporáneo, siempre que se aborden con sensibilidad y cercanía.

Call Me By Your Name: el primer amor sin etiquetas

En 2017 llegó Call Me By Your Name, una película que enamoró al mundo con la honestidad de su relato sobre el primer amor entre dos jóvenes hombres. Dirigida por Luca Guadagnino, la película muestra el despertar del amor entre Elio (Timothée Chalamet) y Oliver (Armie Hammer) con total naturalidad, sin caer en estereotipos ni sensacionalismos.

Su enfoque sincero y sin etiquetas aportó al género una inclusividad antes poco vista, dejando en claro que esa historia de amor es tan universal como cualquier otra. El éxito de Call Me By Your Name abrió puertas a más romances LGBTQ+ en el cine comercial, demostrando que el amor es amor en todas sus formas.

Normal People: intimidad millennial en la pantalla chica

No solo el cine ha contribuido a reinventar las historias románticas; la televisión y el streaming también han aportado lo suyo. La miniserie Normal People (2020), basada en la novela de Sally Rooney, cautivó a espectadores de todo el mundo con una de las representaciones más sinceras y detalladas del amor joven en la actualidad.

A lo largo de sus episodios (disponibles en plataformas digitales), seguimos la montaña rusa emocional de Marianne y Connell, dos estudiantes irlandeses que se aman, se hieren y se reencuentran una y otra vez mientras crecen. Con un tono sutil y actuaciones vulnerables, la serie explora la conexión entre dos almas afines de forma cruda y genuina, abordando temas como las diferencias de clase, la salud mental y la dificultad de comunicarse. Normal People mostró que, en la era millennial, el romance en pantalla puede ser minimalista y profundamente real, sin necesidad de cosas increíbles ni artificios.

Past Lives: cuando el amor y el destino se entrelazan

En el cine reciente también ha habido espacio para relatos románticos más contemplativos como Past Lives (2023), la aclamada ópera prima de la directora Celine Song, que es un ejemplo de sutileza y profundidad. La película (titulada “Vidas pasadas” en Latinoamérica) narra el reencuentro de Nora y Hae Sung, dos amigos de la infancia separados por un océano y el paso del tiempo.

Lejos de los clichés, este drama explora el amor latente y las oportunidades perdidas con una sensibilidad extraordinaria, reflejando cómo las elecciones de la vida marcan nuestras relaciones. Ambientada entre Corea y Estados Unidos, Past Lives introduce el concepto del destino (el inyeon de la cultura coreana) dentro del género romántico.

Comedias románticas con aire fresco y diverso

Mientras los dramas exploran aristas profundas, la comedia romántica también ha encontrado formas de renovarse. Un caso destacado es Crazy Rich Asians (2018), que recuperó la magia de las comedias románticas clásicas a la vez que rompió esquemas con su elenco totalmente asiático y su extravagante despliegue visual. Esta historia de amor entre una chica común y un heredero de Singapur mezcló humor, romance y choque cultural, demostrando que el público ansiaba historias conocidas contadas desde otras voces.

Por otro lado, The Big Sick (2017), inspirada en la vida real del comediante Kumail Nanjiani, aportó autenticidad al género al retratar una relación interracial enfrentando diferencias culturales y una enfermedad inesperada.

Netflix y otras plataformas también han revitalizado el romance ligero con títulos recientes. Por ejemplo, A todos los chicos de los que me enamoré hizo soñar a una nueva generación adolescente. La clave de estas nuevas comedias está en la diversidad y la frescura de sus personajes, que conectan con el público actual porque se sienten más cercanos a la realidad, con diferentes culturas, acentos y formas de ver la vida incluidas en el humor y el romance.

Lejos de agotarse, el cine romántico está demostrando que sabe adaptarse a los tiempos. Las historias de amor recientes, ya sean musicales nostálgicos, dramas desgarradores, romances inclusivos o comedias refrescantes, han ampliado el panorama de qué es posible contar en una película de amor. Hoy el romance en pantalla puede ser tan variado como la vida misma, imperfecto, inesperado, diverso y profundamente humano. Ya sea en Netflix, HBO Max, Star+ o en la sala de cine, el público dispone de relatos de amor para todos los gustos. Así, aquellas películas que le dieron un nuevo aire al género romántico confirman que, mientras existan nuevas formas de entender y sentir el amor, seguirá habiendo cine romántico capaz de conmovernos y sorprendernos.