Desde la pandemia, la dinámica laboral y los espacios de trabajo han mutado y se han reconfigurado a nivel global. Con la adopción masiva del trabajo remoto, que en muchos casos llegó para quedarse, surgió la necesidad de nuevos espacios de trabajo flexibles y adaptables. En Mendoza, se posicionan locales como Tent, espacio cowork.
Los coworkings emergieron como la solución ideal, no solo para empresas que buscaban reemplazar sus oficinas tradicionales con esquemas más dinámicos, sino también para profesionales y emprendedores que, sin un espacio cómodo para el home office, encontraron en ellos la infraestructura y la conexión social que el hogar no podía ofrecer.
A un año de su apertura, explica el director general de Tent, Rodrigo Sosa “Cuando abrimos el cambio ya estaba instalado: las personas no querían más oficinas tradicionales, sino espacios flexibles, dinámicos y conectados. Hoy es mucho más que un coworking: es una comunidad activa, con alta ocupación y equipos híbridos”.



El espacio fue diseñado por Carla Martini Maestri, socia fundadora y arquitecta, que logró combinar calidez, funcionalidad y estética. Situado en el amplio local de calle Arístides 430 que supo albergar al famoso outlet de Adidas -todavía llegan algunos despistados en busca de zapatillas-, presenta una propuesta innovadora y flexible. “Estar en plena Arístides es un diferencial enorme. Es la calle más viva, visible y cosmopolita de Mendoza”, añade Rodrigo.
El público que elige este tipo de espacios -el nómada digital, ya sea local o extranjero- busca libertad, pero no soledad. Demanda autonomía, pero también estímulo, estructura y red. Es diverso, pero converge en lo mismo: trabajar distinto. Son freelancers, profesionales independientes, estudiantes, startups, creativos y equipos de empresas grandes que necesitan una base flexible.
La propuesta del espacio, entonces, es brindar infraestructura de calidad, buena tecnología, diseño cuidado y, sobre todo, una comunidad real con la cual interactuar. En este sentido, Sosa destaca que “Creamos un ecosistema profesional y humano donde se puede trabajar cómodo, vincularse y crecer. Compartimos recursos, hacemos puentes y ayudamos a que pasen cosas. Esa es nuestra diferencia más fuerte”.



Cada puesto de trabajo incluye Internet de alta velocidad, sillas ergonómicas y mobiliario de diseño, acceso libre a café, infusiones y agua, sala de reuniones, zonas comunes, climatización, limpieza constante y atención personalizada.
Pero, además, la propuesta va más allá, ya que se están desarrollando experiencias específicas para quienes vienen del exterior: actividades culturales, city tours y conexión con el ecosistema emprendedor local. Desde el espacio ya se han realizado podcasts, transmisiones radiales, after office, workshops, charlas y eventos de comunidad, activaciones de marca y contenidos colaborativos.
En cuanto a la estructura de precios de Tent, fue pensada desde la experiencia real del trabajador actual, dinámico, híbrido, exigente y flexible. Por este motivo se puede alquilar por hora, día o mes, con planes mensuales para usuarios fijos y paquetes de horas para empresas o equipos rotativos.
“Esto se gestiona 100% desde nuestra plataforma de reservas propia, que permite trazabilidad total y automatización de todas las operaciones. Somos el único coworking de Mendoza con este sistema integrado”, añade Sosa.
Actualmente el coworking posee una cafetería propia, que muy pronto será llevada a otro nivel incorporando diseño curado, una carta gourmet y una identidad propia, conectada al ecosistema Tent.
A futuro, sus dueños anticipan que están trabajando en alianzas para crear un estudio a la calle, con visibilidad y proyección pública, en línea con modelos como Olga. “Queremos que Tent sea una plataforma de generación de contenido, ideas y vínculos reales”, finalizan.
