El streaming Choco TV salió a las calles de Mendoza a preguntar cómo sería el accionar de un empleado, si descubre que su jefe, casado o en pareja, mantiene una relación paralela. El dilema ético se instaló de inmediato: ¿Intervenir, callar o renunciar? Con esta pregunta, los mendocinos expusieron su pensamiento y las respuestas estuvieron divididas

La consulta fue directa: “¿Qué harías si supieras que tu jefe engaña a su pareja?” Y se les ofrecieron tres posibles respuestas: guardar el secreto, se cuenta abiertamente o lo exponen si los llega a echar. 

La mayoría de los mendocinos consultados eligió mantenerse al margen. Argumentaron que la vida privada no debe mezclarse con lo laboral, y que mientras el jefe cumpla su rol profesional, su conducta personal no debería ser motivo de juicio en el entorno de trabajo.

En segundo lugar, un grupo importante aseguró que lo confrontaría. Lo harían desde una postura de sinceridad, o incluso por indignación. Mientras que, en menor medida, algunos respondieron que lo ocuparían como forma de “chantaje” en caso de un posible despido

El tema no es nuevo, pero cobra fuerza en tiempos donde las redes sociales, los códigos éticos y la cultura de transparencia ganan espacio en el mundo laboral. Algunos lo ven como un tema íntimo, pero otros no separan “lo que se es de lo que se hace”

El dilema en cuestión generó todo tipo de respuestas, desde posturas estrictamente éticas hasta una visión más relajada de los límites entre lo personal y lo profesional.