Mendoza no fue la excepción a la fiesta provocada y, apenas se consumó el silbatazo final en Atlanta, una marea celeste y blanca copó las principales calles de la provincia para desatar un festejo inolvidable.
Miles de mendocinos -principalmente familias- convergieron en caravana hacia el tradicional Kilómetro Cero en San Martín y Garibaldi, transformando el microcentro en un hervidero de bombos, banderas y cantos. La histórica remontada ante Inglaterra, sellada con los agónicos gritos de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, devolvió a la Selección a una final del mundo y encendió la esperanza de conseguir la cuarta estrella.
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