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Difícil de identificar y normalizada; así describen especialistas a la violencia ginecológica en Mendoza.

Si bien Argentina cuenta con la Línea 0800 de Salud Sexual (canal para hacer las denuncias correspondientes), existe desinformación en torno a este tipo de violencia y a los derechos que tiene la mujer.

Mariana Díaz (Mat.10062), ginecóloga con perspectiva de género, afirmó que el límite para la paciente debe ser el “sentirse incómoda” y brindó algunos ejemplos que observa a diario.

“Hay mucha normalización de la violencia. Lo que más me relatan las pacientes son comentarios que incomodan como `Si te gusta el durazno, aguantate la pelusa’; retos porque no se han hecho los estudios, cuando ni siquiera saben por qué no han podido asistir a todos los controles; o hasta llegan al consultorio diciéndome que ya saben que les va a doler el Papanicolaou (PAP) o la Colposcopia, y no, no debería doler“, especificó la profesional.

¿Qué es la violencia ginecológica?

La violencia ginecológica “es un problema social que afecta y vulnera el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre la función sexual y reproductiva de su cuerpo evitando que su salud sea plenamente garantizada“, señala un artículo de la revista científica Religación.

Teniendo en cuenta que dichas situaciones muchas veces pasan por alto, Mariana Díaz, resaltó que para reconocer la violencia ginecológica, bastará con que la mujer se planteé qué tan cómoda se siente en ese momento.

“Las mujeres estamos acostumbradas en general a pasar esos momentos incómodos con risa o cambiando de tema. Pero si una se siente incómoda debería poder decirlo. Uno trata de salir rápidamente del momento para no incomodar a quien me estaba incomodando, y puede pasar que luego se sienta culpable de no haber podido hablar“, expresó la ginecóloga.

En tanto, Díaz mencionó que la violencia ginecológica no es un tema que se hable entre los profesionales de la salud, y afirmó que en numerosas ocasiones, el médico no se da cuenta hasta que alguien se lo marca.

Por ello, manifestó que se deben propiciar cambios en la formación inicial que tiene el médico, incluyendo la perspectiva de género en los contenidos que se dictan en las universidades.

El protocolo en Mendoza

Los derechos sexuales y los derechos reproductivos son parte de los derechos humanos básicos. De esta forma, los mismos están protegidos por la Constitución Nacional, los Tratados Internacionales de Derechos Humanos y por Leyes Nacionales.

En caso de sufrir algún tipo de violencia, se puede realizar la denuncia al 0800-222-3444. La atención es de lunes a viernes, de 9 a 21hs, y sábados, domingos y feriados, de 9 a 18hs. Además, también se puede enviar un mail a saludsexual@msal.gov.ar.

Si bien se trata de un recurso nacional, en caso de hacer la denuncia por este medio, la misma llega al Ministerio de Salud, y posteriormente, puede solicitarse la intervención de la Dirección de Género y Diversidad de Mendoza.

“Si la mujer llega a nuestra dirección, nosotros hacemos el acompañamiento y asesoramiento con nuestro equipo de abogados. Le explicamos cómo tiene que proceder. Por lo general, este consiste en hacer primero la denuncia administrativa en el hospital, para ver si se puede hacer una reparación o recibir una respuesta del nosocomio“, explicó Belén Bobba, directora de Género y Diversidad.

Derechos básicos

Con base en la información brindad por el Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina se debe garantizar lo siguiente a la hora de pensar en la vida sexual y reproductiva.

  • Posibilidad de disfrutar de una vida sexual saludable y placentera, sin presiones ni violencias.
  • Acceso a información y atención, con respeto y confidencialidad.
  • Atención gratuita e integral de la salud sexual y la salud reproductiva.
  • Acceso a la interrupción del embarazo (IVE/ILE)
  • Posibilidad de vivir la identidad de género y la orientación sexual libremente.
  • Posibilidad de elegir si tener o no hijas/os, con quién, cuántas/os y cuándo tenerlas/os.
  • Elección y recepción métodos anticonceptivos de manera gratuita en hospitales, centros de salud, obras sociales y prepagas.
  • Acceso a tratamientos de reproducción médicamente asistida.
  • Acceso a los tratamientos para modificación corporal de acuerdo a la ley de identidad de género.