La discusión por las válvulas de GNC escaló a nivel nacional luego de que el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, tildara de “curro” la obligatoriedad de reemplazarlas. En Mendoza, talleres y referentes del sector respaldaron la medida y advirtieron que detrás del recambio no solo hay cuestiones técnicas, sino también de seguridad.

Actualmente, la normativa exige que las válvulas sean reemplazadas al momento de la reprueba del cilindro, un procedimiento que generalmente se realiza cada cinco años. Si bien consideraron que el cambio obligatorio “encarece innecesariamente el mantenimiento”, en los talleres de la provincia consultados por El Sol indicaron que volver a utilizar una válvula desmontada puede representar un riesgo.

Cuánto cuesta cambiarla

En medio de la polémica, uno de los puntos más discutidos es el costo del reemplazo. Desde LUAN GNC, Cristina Farias explicó que el trabajo completo puede costar entre $150.000 y $160.000, ya que no se trata únicamente de cambiar la pieza. El procedimiento incluye desmontar el cilindro, colocar la nueva válvula y registrar oficialmente la modificación del componente.

Además, aclararon que algunos vehículos requieren trabajos más complejos, especialmente aquellos que llevan el cilindro debajo del chasis.

En otros talleres mendocinos, como GNC Miguel y Top GNC, señalaron que las válvulas solas rondan entre $70.000 y $90.000, dependiendo de la calidad y la marca utilizada.

La discusión por la calidad 

Otro de los ejes de la controversia gira alrededor de las diferencias entre marcas y componentes. Desde LUAN GNC sostuvieron que todas las válvulas habilitadas pasan por ensayos y certificaciones de seguridad antes de ser comercializadas, aunque reconocieron que existen fabricantes con mejores prestaciones y durabilidad.

En ese sentido, indicaron que trabajan principalmente con la marca Tomasetto, mientras que otros talleres utilizan válvulas TA u opciones más económicas provistas por “Productores de equipos completos (PEC)” autorizados.

José Leo, titular de Top GNC, aseguró que las diferencias de calidad se perciben incluso en los materiales y el peso de cada pieza. Según explicó, algunas válvulas más económicas suelen presentar fallas eléctricas o menor resistencia con el paso del tiempo.

Apoyo a la revisión 

Pese a la polémica instalada a nivel nacional, los talleres mendocinos coincidieron en que el cambio periódico funciona como una medida preventiva importante. Los especialistas explicaron que una vez instalada, la válvula queda sometida a altos niveles de presión y desgaste. Por eso, al desmontarla durante la reprueba hidráulica, no vuelve a quedar en las mismas condiciones.

Incluso, remarcaron que los sistemas modernos incorporan tecnologías de seguridad como corte eléctrico automático y control de exceso de flujo, elementos que resultan fundamentales en casos de choques, incendios o pérdidas de gas. “Estamos hablando de cilindros que trabajan con presiones muy altas. Un desperfecto puede generar consecuencias graves”, señalaron desde el sector a El Sol.

El control anual y las señales de alerta

Más allá del recambio obligatorio, los talleres recordaron que todos los años las válvulas son revisadas durante la renovación de la oblea del GNC.

En esas inspecciones se verifican pérdidas, funcionamiento de los sistemas de corte y posibles deformaciones provocadas por golpes o exceso de presión.

Para los expertos cuando una válvula presenta deterioros visibles o fallas en los sistemas de seguridad, el reemplazo se recomienda de inmediato, independientemente del plazo reglamentario.