Más allá del cambio de escenario, el tradicional desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) también preparó otras sorpresas para sus asistentes. Este año cambió las facturas por los sándwich de vacío.

Si bien el evento estaba previsto para media mañana, la demora de la llegada del presidente Alberto Fernández a la provincia estiró el desayuno más de lo previsto.

Así, se estima que el mandatario pise suelo cuyano después del mediodía, por lo que las autoridades de la Coviar, previendo la posible postergación, convirtieron el desayuno en un almuerzo improvisado.

A raíz del protocolo por el COVID 19, las facturas estuvieron ausentes y sólo se sirvió café. Pero, el olor a la carne asada comenzó a tentar a los presentes, entre ellos al intendente de Las Heras, Daniel Orozco, que se acercó hasta el asador para probar el vacío.

Minutos antes del mediodía, los organizadores dispusieron además mesas con jugo y vino para los 250 invitados.

El regalo para Alberto y la trasmisión que no será

Entre los presentes para el presidente se encuentran un cuadro de la mendocina Florencia Aise y vinos de la bodega Rutini.

Si bien el jefe de Estado promocionó este sábado la fiesta de la Vendimia en sus redes sociales, destacando que los medios públicos nacionales trasmitirán la celebración, por primera vez en más de tres décadas, la TV Pública no compartirá en vivo el festejo mendocino, sino que lo hará en diferido a partir de la medianoche.

Entre los asistentes al desayuno en el Centro Regional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Luján se destacó el intendente de Tupungato Gustavo Soto por un particular detalle: sus zapatos.

Lejos de las cargadas, el cacique del Valle de Uco se mostró muy cómodo y los lució orgulloso.