El 23 de abril del 2007, la vida era tan difícil como feliz para la familia que formaron María y Cristian Fernández. Este matrimonio, que habita una humilde vivienda del barrio Sol y Sierra, de Godoy Cruz, sabía lo que era enfrentar duros problemas económicos mientras criaba a sus hijos. Sin embargo, a partir de esa fecha, el destino le puso un desafío mucho más duro que el de la pobreza. A su pequeño Facundo, el segundo de sus tres chicos, le detectaron leucemia linfoblástica aguda, un tipo de cáncer en la sangre y en la médula ósea que se considera el más común en los niños.
Esa fecha clave, ese punto de inflexión, hizo que todas las prioridades de la familia cambiaran. La casa humilde se adaptó más que nunca a las necesidades de Facundo, quien tiene que permanecer en un ambiente lo más aséptico que se pueda para evitar enfermedades secundarias, porque sus defensas son muy bajas. También tuvo que dejar de ir a la escuela, a pesar de él, para evitar contagios. Sus hermanitos, Mariano de 9 y Ángel de 1 año, deben adaptarse a lo que implica que Facundo padezca esta enfermedad. Todos estos sacrificios y muchos más son insuficientes. Y es que el tiempo apremia y la enfermedad avanza. A esta altura se hace absolutamente necesario realizarle al niño un trasplante de médula ósea, para la que hasta tienen ya el donante: el hijo mayor, Mariano. Pero para esto, la familia debe cambiarse de casa, porque la suya no reúne las condiciones de asepsia. De lo contrario, en el Hospital Garraham de Buenos Aires no pueden ubicarlo en la lista de espera.
vivir con leucemia. Facundo debe luchar día a día por sobrevivir, y esto no sólo implica enfrentar su propia enfermedad, sino las condiciones en las que vive. María, su mamá, cuenta que no tienen agua corriente, sólo reciben el servicio entre la una y las nueve de la mañana. Esto complica la situación de Facundo porque, por prescripción médica, necesita bañarse dos veces al día.
La cercanía al piedemonte y la multiplicación de basurales en esta zona, son los motivos por los cuales en el Sol y Sierra prolifera todo tipo de alimañas e insectos: desde cucarachas y ratas, hasta vinchucas y víboras. Mientras que el nene necesita que su casa se parezca a un hospital y más cuando sea transplantado: en ese momento tendrá que vivir aislado, no podrá ni siquiera compartir la habitación con sus hermanos.
Otras complicaciones son que la casa posee parte del piso de tierra y que no tiene cloacas ni gas natural.
gestiones. María explicó que realizó gestiones en la Municipalidad de Godoy Cruz para construir una habitación en la que Facundo pueda recuperarse, pero aseguró que esto no es lo ideal. Más bien, lo que se necesita es que el chico y su familia se vayan a vivir a otro lugar y en estas gestiones han ayudado las médicas de la posta sanitaria del Sol y Sierra, Verónica Bulfón y Marcela Mezzatesta. Las profesionales dicen que admiran la fuerza de María y Cristian y las ganas que Facundo tiene de recuperarse.
El nene mira tímido la escena, se enoja porque el gorrito de lana con que su mamá lo protege del frío no le gusta, pero finalmente acepta la visita y quiere participar. Se muestra como un excelente alumno, los últimos boletines que recibió en la escuela dan cuenta de esto. Las médicas están ayudando a la familia a realizar los trámites en el IPV para solucionar su problema habitacional, pero todavía no hay respuestas concretas y el tiempo se acorta para buscar soluciones.
