“Lo que más nos gustó fue escuchar el silencio” dijo uno de los chicos de un segundo grado de la escuela Cichitti, de Dorrego, cuando finalizó hace tiempo un curso de Tai Chi que compartieron todos los chicos durante tres meses.
El Tai Chi es una práctica milenaria china que en sus inicios fue una forma de defensa personal y, posteriormente, al perder su exclusiva aplicación militar, se convirtió en una herramienta para encontrar la relajación y la vitalidad del cuerpo.
“Hay que tener en claro que no es medicina china ni tampoco somos médicos pero como cualquier práctica anti estrés ayuda a respirar y centrarse”.

“La experiencia nos indica que no hay espacios de silencio, de sentarse y descansar, no hay espacios de reflexión y si los hay, son muy pocos” dijo el maestro Víctor Velázquez, de la Fundación “La Montaña” Escuela de Tai Chi Chuan y Lohan Chi Kung.
¿El tai chi es un deporte, un estilo de vida, una filosofía, una forma de mantener la salud? “El tai chi es todo eso”, responde Velázquez. “En principio y antiguamente fue un arte marcial y con el tiempo se convirtió en un elemento para alcanzar la calidad de vida”.
“En mucha gente que lo ha practicado durante años, como defensa o en su aspecto deportivo, se puede ver que cuando llegan a su vejez siguen flexibles, sanos, con muy buen ánimo, con buena calidad de vida y alegres, una de las características de la práctica del tai chi” indicó.
Explicó también que “en lo marcial es muy bueno porque lo puede practicar cualquier persona sin importar la edad, ya que no es de impacto. Es aquí donde se desarrolla el equilibrio, la coordinación, se aprende a mover de una manera liviana, cuidando la estructura, los huesos, los músculos y fortaleciéndolos”.

El Tai Chi y la salud
Durante muchos años las integrantes de esta escuela han ayudado a mejorar la calidad de vida en centros de salud con atención primaria, en un hospital neuro siquiátrico, en una escuela pública con chicos de 7 años, en clases de teatro, en el Instituto de Educación Física, en escuelas de música y también en la “Orquesta por la paz”, en Las Heras.
“Nosotros no planteamos el Tai Chi como una terapia” afirmó y subrayó: “En general cuando uno practica evita muchas enfermedades antes de que se desarrollen. Sobre algunas situaciones, como por ejemplo, colon irritable, acidez, hipertensión, arritmia, asmas, se estabilizan o se frenan a partir de la práctica y la suma de mayor calidad de vida”.
“Hay que tener en claro que no es medicina china ni tampoco somos médicos pero como cualquier práctica anti estrés que ayude a respirar y a centrarse, permite disfrutar lo que uno hace, evita o equilibra algunas situaciones que uno puede llegar a tener”.
En las prácticas de esta escuela no hay cinturones ni graduaciones. Aprenden en detalle cómo cuidar la columna, las piernas, evitar tensiones, respirar bien, observar el descanso. Dentro de la práctica de la relajación, desarrollan la coordinación y el equilibrio. Con movimientos nuevos se posibilita la coordinación a nivel neurológico y la plasticidad neuronal.

La experiencia en una escuela pública
La práctica con chicos de 7 años de un segundo grado fue semanal. La clase comenzaba con un cuento referido a la historia de Tai Chi con la idea de aplicar sus enseñanzas a la vida real, por ejemplo, cuando imitaban el desplazamiento liviano y silencioso de una pantera.
Hacia el final del curso, la clase consistía en sacar bancos, sillas y útiles afuera del curso en silencio absoluto. Luego, en el espacio vacío, se sentaban en el piso y se quedaban en silencio por varios minutos. “Fue una experiencia extraordinaria, dijo el maestro, porque muchos de los nenes me dijeron que les encantó escuchar el silencio”.
“Hoy en día hay una situación de estrés generalizado, la sociedad está crispada. Hay cada vez más presión, presión, presión y uno no encuentra un espacio de quietud, de tranquilidad, silencio. Lo que procura la escuela es hacer ese espacio. Respirar tranquilamente…. Como siempre se dijo: arreglar los problemas con la almohada, tomar el espacio entre el problema y la solución. Dejarlo para el otro día, quizás uno ve con más claridad cuando esta descansado”.
Seminario internacional
Será dictado por el maestro Sergio Arione desde el 21 al 25 de noviembre en la ciudad de Mendoza. Incluye forma de mano y de espadas.

