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La provincia de Mendoza se enfrentará a una nueva ola de calor, la cuarta en lo que va del año, con temperaturas extremas. Para los especialistas, los altos grados nocturnos son una de las principales causas de insomnio, ya que generan una dificultad en la calidad del descanso e implican un mayor cansancio, apatía e irritabilidad.

Según el pronóstico, el domingo la temperatura máxima alcanzará los 40 y los 42°C. Una situación que ha hecho que neurólogos dejen en claro la importancia de ventilar los ambientes, mantenerse hidratados y no consumir alcohol ni realizar comidas copiosas antes de dormir.

Andrés Barboza, médico neurólogo del Hospital Central, aseguró que estamos atravesando el síndrome del “maldormido por el calor”.

Esto debido a que una mayor temperatura corporal hace que el cerebro genere menos “melatonina”, una hormona clave en el cuerpo humano y que actúa como “reguladora y precursora del sueño”.

“El cansancio, lejos de desaparecer con el sueño nocturno como habitualmente, es acumulativo. Tantos días en los que el cuerpo no se termina de aflojar tienen un impacto sobre la salud, informó.

El cerebro, según palabras del especialista, es un órgano altamente sensible a los cambios de temperatura, debido a que su actividad metabólica de por sí ya genera un calor constante. Es decir que para evitar el sobrecalentamiento, el cuerpo va a usar algunos mecanismos de disipación de calor, como son la “vasodilatación o la sudoración (sudor)”.  

Mendoza se prepara para una nueva ola de calor.

En casos extremos, como lo que puede ocurrir el domingo cuando las temperaturas máximas alcancen los 40°C, el cerebro haría una redistribución para disipar el calor y se podría ver afectado el flujo sanguíneo del mismo. 

“Todo esto se puede traducir en alguna afectación en el rendimiento cognitivo, en el ánimo o generar fatiga, dificultades en concentración o también irritabilidad, cambios en el humor”, explicó Barboza en diálogo con El Sol.  

Además de los síntomas prolongados y significativos que se pueden producir, estar inmerso en una situación con altas temperaturas puede hacer resurgir enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple y la migraña.  

Las consecuencias de dormir mal

La Asociación Mendocina de Neurología consideró que cuando una persona no puede conciliar el sueño, esto traerá un impacto negativo sobre la salud, ya sea a corto y largo plazo. 

Si se centra en el corto plazo, dormir mal el día anterior o en los últimos días, puede resultar en la disminución del tiempo de reacción y atención, sumado a una efecto adverso en el juicio, generando desmotivación, cambios en el humor y los vínculos con la gente que los rodea. 

Los especialistas concluyeron en que la falta de descanso generó las mismas consecuencias en la concentración, que lo producido por una alcoholemia de 0.05 g/d. Es por ello que es tan peligroso manejar con alcohol en la sangre como habiendo dormido mal en las últimas horas.

Con respecto al largo plazo, la necesidad de sueño se relaciona con el desarrollo de obesidad, diabetes, distintos tipos de cáncer, enfermedades coronarias y trastornos cardiovasculares. Incluso, dormir mal debilita el funcionamiento del sistema inmune y hace que se esté más susceptible al desarrollo de infecciones. 

Pautas para dormir mejor

El objetivo principal para los expertos, es tratar de descansar lo más frescos e hidratados posible y, de esa forma, poder conciliar el sueño. A continúan, algunas de las pautas: 

  • Seguir las rutinas de sueño habituales incluso en los horarios de acostarse y levantarse.
  • Evitar las siestas más largas de 30 minutos.
  • Cenas ligeras y al menos dos horas antes de irnos a dormir.
  • Mantener la habitación ventilada durante el día y con una temperatura entre 20ºC y 22ºC durante la noche.
  • Mantenerse bien hidratado con agua o bebidas sin cafeína ni estimulantes.
  • Ducharse con agua tibia o templada antes de acostarse.
  • Utilizar pijamas de algodón.
  • Utilizar ropa de cama de algodón o lino.
  • Evitar dormir con el aire acondicionado encendido, se pueden usar ventiladores, pero evitar que nos dé la corriente de aire directamente.
  • Hacer deporte durante el día pero evitarlo a últimas horas previas a irnos a dormir.

En caso de que no se consiga combatir el insomnio, se recomienda acudir a una unidad especializada en trastornos del sueño donde evaluarán y diagnosticarán las alteraciones de sueño de forma personalizada.

Las recomendaciones

A diferencia de lo que se cree, los expertos describieron que un sueño saludable no se relaciona solamente con dormir las 7 u 8 horas (recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para un adulto). Se debe prestar atención a cómo se duerme, en otras palabras, a la “calidad del descanso”

Los períodos de sueño deben ser continuos, sin fragmentaciones y durante la noche. A su vez, el sueño debe ser lo suficientemente profundo para que sea realmente reparador para el día siguiente.