La Serratia marcescens es una bacteria capaz de provocar infecciones graves, especialmente en pacientes hospitalizados o sometidos a procedimientos invasivos. Su identificación en cuatro personas que desarrollaron infecciones después de una cirugía en Mendoza activó una investigación sanitaria y llevó al Ministerio de Salud provincial a disponer la suspensión preventiva de la actividad quirúrgica del Hospital Privado.

El episodio está bajo investigación. Según la información oficial, dos de los cuatro pacientes identificados fallecieron y las autoridades buscan determinar las circunstancias clínicas de esas muertes y su relación con el evento infeccioso. En paralelo, los equipos técnicos intentan establecer cómo se produjo la exposición a la bacteria y si existe una fuente común de contaminación.

La Serratia marcescens no es una bacteria nueva, pero puede representar un riesgo importante en determinados contextos hospitalarios. Estas son sus principales características, las infecciones que puede causar y las señales de alerta que conviene conocer.

Qué es la Serratia marcescens

La Serratia marcescens es una bacteria gramnegativa perteneciente al grupo de las enterobacterias. Puede encontrarse en el ambiente y, en determinadas condiciones, colonizar superficies húmedas y dispositivos médicos. Su presencia no implica necesariamente que una persona vaya a enfermar: puede comportarse como un microorganismo oportunista, capaz de causar una infección cuando encuentra una vía de ingreso al organismo o cuando las defensas del paciente están comprometidas.

De acuerdo con el Manual Merck, las infecciones por bacterias del género Serratia se asocian con frecuencia a la atención sanitaria. Entre los cuadros que pueden provocar figuran las infecciones urinarias, respiratorias, de heridas quirúrgicas y del torrente sanguíneo. También pueden afectar otros órganos, incluido el sistema nervioso central.

El riesgo es mayor en personas con enfermedades preexistentes, pacientes internados y quienes tienen catéteres u otros dispositivos médicos. Las intervenciones quirúrgicas también pueden generar condiciones para que un microorganismo alcance tejidos o espacios del cuerpo que normalmente están protegidos.

Por eso, encontrar esta bacteria en pacientes operados en un mismo establecimiento requiere investigar si existió una exposición compartida. Sin embargo, su identificación por sí sola no permite determinar dónde se originó la contaminación ni cómo llegó a cada paciente.

Cómo se transmite y por qué preocupa en los hospitales

La Serratia marcescens puede propagarse en entornos sanitarios a través de las manos, las superficies, los dispositivos médicos o los productos contaminados, entre otras posibles vías. Los ambientes húmedos pueden favorecer su persistencia, aunque la presencia de la bacteria no demuestra por sí misma que ese haya sido el mecanismo de transmisión en un caso concreto.

El problema aparece cuando el microorganismo ingresa al organismo y provoca una infección. Según la zona afectada y el estado general del paciente, las consecuencias pueden ir desde cuadros tratables hasta complicaciones graves, como una infección generalizada.

En Mendoza, el Ministerio de Salud inspeccionó las instalaciones del Hospital Privado, tomó muestras para estudios de laboratorio y comenzó a revisar los procedimientos quirúrgicos, los anestésicos, los antisépticos y los materiales utilizados.

La investigación busca identificar una posible fuente común y determinar si existen otros pacientes expuestos. Hasta que se conozcan los resultados, no corresponde atribuir el brote a un producto, un instrumento o un sector específico del establecimiento.

Por qué puede provocar meningitis después de una cirugía

La meningitis es la inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Puede tener distintas causas, pero las infecciones bacterianas son especialmente preocupantes por su capacidad de evolucionar con rapidez y provocar complicaciones graves.

La meningitis posquirúrgica es una infección que puede aparecer después de determinados procedimientos médicos. En esos casos, los profesionales deben investigar cómo llegó el microorganismo al sistema nervioso central y qué factores pudieron favorecer la infección.

La Serratia marcescens puede causar meningitis, aunque no es la única bacteria capaz de producirla. El riesgo depende de las circunstancias clínicas y de la vía por la que el microorganismo ingresa al organismo.

En el episodio de Mendoza, la detección de la bacteria en cuatro pacientes que habían sido operados en el mismo establecimiento encendió la alerta sanitaria. La coincidencia justifica investigar una posible fuente común, pero no permite establecer por sí sola el mecanismo de contaminación.

Cuáles son los síntomas y cuándo consultar

Los síntomas de una infección por Serratia marcescens dependen del órgano afectado. Cuando se desarrolla una meningitis, las señales de alarma pueden incluir:

  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Rigidez de nuca.
  • Náuseas y vómitos.
  • Alteraciones del estado de conciencia.
  • Otros síntomas neurológicos.

La aparición de estos signos requiere atención médica urgente, especialmente si se presentan después de una cirugía. No es necesario que estén presentes todos los síntomas para solicitar una evaluación.

En el marco del brote, el Ministerio de Salud recomendó que quienes hayan sido intervenidos quirúrgicamente durante octubre en el Hospital Privado consulten si presentan estos síntomas.

La indicación está dirigida a ese grupo de pacientes y responde a la investigación en curso. No significa que todas las personas operadas en ese período estén infectadas, sino que busca facilitar la detección temprana de eventuales casos relacionados con el episodio.

Cómo se diagnostica y qué tratamiento tiene

Para confirmar una infección por Serratia marcescens, los equipos médicos recurren a estudios microbiológicos. Según el cuadro clínico, pueden analizar muestras de sangre, líquido cefalorraquídeo u otros materiales del paciente para identificar el microorganismo.

Una vez confirmada la infección, se realizan pruebas de sensibilidad a los antibióticos. Estos estudios permiten determinar qué medicamentos tienen mayores posibilidades de ser eficaces frente a la cepa identificada.

Este paso es importante porque algunas cepas de Serratia marcescens presentan resistencia a distintos antibióticos. Por esa razón, no existe un único tratamiento válido para todos los pacientes: la elección depende del tipo y la gravedad de la infección, de los resultados del laboratorio y de las condiciones clínicas de cada persona.

En cuadros graves, como una meningitis bacteriana, la atención hospitalaria y el inicio oportuno del tratamiento son fundamentales. La medicación debe ser indicada por profesionales de la salud y ajustada a los resultados microbiológicos cuando están disponibles.

Qué se investiga tras el brote en Mendoza

El Ministerio de Salud dispuso la suspensión preventiva de la actividad quirúrgica del Hospital Privado mientras avanzan los estudios técnicos y epidemiológicos.

Los equipos intervinientes inspeccionaron las instalaciones, tomaron muestras y revisan los insumos y procedimientos vinculados con las cirugías. También mantienen una búsqueda activa de otros pacientes que podrían haber estado expuestos.

Hasta el momento, la información oficial da cuenta de cuatro casos confirmados de infección por Serratia marcescens en pacientes intervenidos en el establecimiento y dos fallecimientos. La relación entre esas muertes y el episodio infeccioso continúa bajo investigación.