Son cada vez más las mujeres que, en busca de abrirse camino en el mercado laboral, comienzan a incursionar en oficios que históricamente han sido considerados cosas de hombres.
Aprender a soldar para crear un microemprendimiento o poder trabajar en talleres e industrias metalúrgicas, es una de las alternativas que está tomando fuerza durante el último año en Mendoza.
De acuerdo con un relevamiento realizado en 2020 por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (Asinmet) en la provincia no existía ni una sola mujer en los talleres con una herramienta en la mano.
Esta situación se está revirtiendo este año y ya son cerca de 40 mujeres se están formando en ese oficio. Actualmente sólo existe una chica que trabaja en una empresa de Guaymallén y que está a la par de cualquier operario, soldando y ensamblando maquinarias.
Monserrat Bahamonde, presidenta de la Comisión de Equidad de Asinmet, indicó que hay una gran cantidad de puestos de alta demanda y que podrían ser cubiertos con mujeres, si las postulantes estuvieran calificadas.
“Soldadura es un puesto transversal a todas las industrias, el de mayor demanda en el sector y el más difícil de cubrir”, indicó Bahamonde. Y afirmó a este le siguen tornería y pintura.
El salario mínimo para este puesto-fijado en la última paritaria 2021- es de $56.320 y de $60.720 desde el 1 de octubre.

Romper con los prejuicios
La encuesta también reveló que el 82% de las empresas consultadas afirmó estar dispuestas a contratar mujeres para cubrir puestos masculinizados.
Sin embargo, existe una creencia negativa de que ciertas tareas puedan ser complejas para ellas, que la industria es un espacio muy “machista” y que deberán lidiar con la discrminación y el acoso y, las empresas, con posibles demandas.
Pero a su vez, se entiende que este género tiene una mayor capacidad de aprendizaje, atención al detalle, es más estable laboralmente y responsable.
“A partir de esta realidad pusimos en marcha un programa llamado Mujeres de Acero y empezamos a formar soldadoras que es el puesto de mayor demanda de forma gratuita”, dijo Bahamonde y detalló que la capacitación comenzó en marzo en San Martín y tiene una duración de 12 meses.

“Estamos formando 38 soldadoras con profesores de la Unión Obrera Metalúrgica y están aprendiendo a hacer soldaduras TIG y MIG para soldar acero al carbono y acero inoxidable y utilizar las distintas máquinas, además de saber leer y calcular un plano”, señaló Bahamonde. Y puntualizó que todas salen del curso como soldadoras calificadas “para que cualquier industria pueda tomarlas”, dijo.
A la iniciativa se sumó una consultora que está haciendo la selección inversa, perfilando a las chicas para salir a buscar la empresa para que entren a trabajar. Sumado a esto, el Gobierno provincial pone a disposición los programas Enlace y Enlazados de incentivo al empleo.
En los próximos meses se espera que esta capacitación pueda darse en Luján de Cuyo y San Rafael tras un acuerdo con los municipios.

Salida laboral para todos
Si bien las máquinas soldadoras para realizar un trabajo profesional cuestan un promedio de $70.000, existen otras más básicas que rondan los $15.000, y se amortizan con los primeros trabajos.
Lo mismo sucede con los cursos pagos que hoy se encuentran en el mercado y que pueden costar unos $5.000 mensuales.
“Ellas también quieren aprender el oficio. Hace más de una década, en Estados Unidos ya era común ver a mujeres soldadoras. Sin embargo acá costó más que se abriera esta posibilidad”, indicó Gustavo Seré al frente de Welding, un instituto que ofrece cursos de este tipo y que ahora sumó un taller exclusivamente destinado para mujeres debido a la demanda creciente.
Si bien el curso arranca el 5 de octubre y dura diez meses, ya hay consultas y personas inscriptas, principalmente féminas de entre los 28 y 35 años.
“Lo importante es que salen con una certificación como soldadora calificada”, dijo Seré y enfatizó que esto permite romper con los estereotipos de género.
