Luego de que una auditoría detectara una importante serie de anomalías en la Obra Social de Empleados Públicos (OSEP), Matías Roby, ministro de Salud, confirmó que no tiene planeado separar de sus funciones al director Alberto Recabarren. Y aseguró que pretenden sumarlo a la mesa plural que convocará para buscar soluciones a los problemas de esa mutual, que es la más grande de la provincia.
“Creo que cambiar un director a esta altura del debate no es lo adecuado. Tenemos que hacerlo parte de la solución. Hay que darle la posibilidad de que se siente en la mesa y busque la solución con todos nosotros. Hay que invitar a los gremios, a los legisladores, a todas las partes para que opinen sanamente, sin intereses particulares. Es muy difícil porque es cambiarle la cabeza, cambiarles una cuestión cultural de muchísimos años”, manifestó Roby.
El Ministro confió que luego de que denunciara irregularidades en la OSEP, decidió tomar distancia de la investigación para que se realizaran las auditorias tranquilamente y luego se les informaran los resultados. Por esto, especificó que ahora debe empaparse íntimamente de lo que allí está ocurriendo, para generar un debate y consensuar una solución entre noviembre y marzo.

“Lo que corresponde ahora es presentarle un plan a la sociedad para sanear la obra social. Mostrar cuáles son los números reales de la mutual y empezar a rendir periódicamente, porque hay un montón de gente a la que se le debe plata”, agregó Roby. Y expresó que necesitan 200 millones de pesos para sanar la “deuda pinche”.
Con respecto al crecimiento de la planta de personal -que pasó de 1.200 a 3.500 empleados-, Roby manifestó que él nunca propició ni permitió el ingreso de nadie y detalló que desde hace meses están trabajando desde su área para redefinir el organigrama de la obra social y que, por ello, hay más de 30 subdirecciones que desaparecieron. “El principal objetivo de la OSEP es ofrecer servicio no generar empleos”, puntualizó.

El titular de la cartera de Salud provincial también se refirió a los afiliados voluntarios, “que le generaban a la obra social dos millones de pesos mensuales de pérdidas y lo que pagaban de cuota era absolutamente irrisorio. Por un lado, se prohibió el ingreso de nuevos afiliados y, por otro lado, aumentamos progresivamente el valor de la cuota societaria. Si tuviéramos una caja con 400 millones de pesos, lo saneamos automáticamente pero esto no existe. El Estado está en una situación crítica y lo que tenemos que hacer es usar la cabeza y, por una vez en la vida, a aquellos que les encanta opinar para descalificar en el ámbito de la salud que le den el corte y se pongan a trabajar”.
