Luego de que un profesor de Literatura del Colegio Corazón de María fuera separado de su cargo tras pedirle a sus alumnos que leyeran un extracto de un libro que tenía una escenas considerada “pornográfica”, el Sindicato Argentino de Docentes Privados defendió al profesional, y aseguró que se trata de “ensañamiento”.

Sin embargo, desde los pasillos de la Dirección General de Escuelas (DGE), comentaron a El Sol que el conflicto no está centrado en Cometierra, la bibliografía de Dolores Reyes que trata temáticas como los femicidios y la violencia de género en América Latina, sino en la actitud del docente, que generó incomodidad entre los estudiantes de quinto año de la institución católica.

Es que, según la denuncia efectuada por un grupo de padres, sus hijos de entre 17 y 18 años habrían sentido incomodidad cuando el profesional de la educación les consultó qué sentían al leer los fragmentos del libro mencionado.

Por ello, en la DGE se habla de la actitud del profesor y no del texto en sí, que en otro contexto, podría no haber sido cuestionado.

En tanto, tras lo ocurrido, se han realizado al menos seis denuncias ante el Ministerio Público Fiscal. Además, desde la institución confirmaron que separaron al docente de su cargo, y expresaron que mientras investigan lo ocurrido, brindarán contención y asesoramiento a los estudiantes afectados.

La postura de Sadop

Desde el gremio que nuclea a los docentes de colegios privados de Mendoza, emitieron un comunicado en el que afirman que hay “ensañamiento” contra el profesor, manifestando que el mismo “no está cometiendo un delito”.

“Hay una persecución ideológica, descalificando al docente. Esto se resolvía de otra manera, dialogando los padres con el profesor y la institución. Este profesional está hace años y no tiene ningún llamado de atención en cuanto a sus clases“, garantizó en diálogo con El Sol, María Luisa Nasif, Secretaria General de Sadop.

El comunicado de Sadop.

Además, la representante gremial cuestionó la crítica a la obra literaria, y afirmó que no hay un listado de textos prohibidos a tratar en las aulas.

“Hay lecturas obligatorias y optativas; esta era optativa. El padre sí tiene derecho a decir qué quiere o qué no quiere que su hijo lea, pero esto se resolvía con diálogo“, explicó.

Cómo se selecciona la bibliografía en las escuelas de Mendoza

A la hora de determinar cuál es el material que se utilizará en las aulas, se cumplen diferentes instancias:

En primer lugar, la Dirección de Planificación, dependiente de la DGE, evalúa las propuestas, ya sean provinciales o nacionales, para elaborar una lista con la bibliografía recomendada. Bibliografía que debe seguir una línea pedagógica.

Luego, cada escuela arma su plan de trabajo. Allí, se selecciona qué material se va a usar; puede ser el que recomendó la DGE u otro. Es decir, cada institución elije su propia bibliografía. En tanto, aquel material que propuso la cátedra debe ser controlado, ya sea por el responsable del área, un regente o el director.

Por último, se debe generar una licencia en las aulas, en la que se establece si la bibliografía elegida es la indicada o no para los estudiantes, según sus características.

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