El viernes por la tarde, el secretario de Ambiente de Mendoza, Humberto Mingorance, publicó en Twitter que, a partir de este sábado, el Parque Provincial Aconcagua iba a contar con servicios de prestación médica de alta montaña y con un helicóptero de rescate en el lugar, y asegurando que estaba todo en condiciones para el inicio de la temporada alta, que arranca el 1 de diciembre con actividades de trekking largo y, por supuesto, ascensos al “Coloso de América”. En el mismo posteo, agregó que más de 18 mil personas ya habían disfrutado de esos paisajes en los primeros 25 días de noviembre. Y, a partir de ese dato, entraron a jugar las contradicciones.
El mensaje de Mingorance fue enviado a las 17.54. A esa hora, ni las empresas que habían participado de la competencia para la compra directa del servicio médico ni la firma que tendrá a su cargo la operación del helicóptero habían sido notificadas. De hecho, el correo oficial de la plataforma COMPR.AR para notificar que se había tomado una decisión en el acto adjudicatorio del servicio médico fue enviado a las 19.16.
En el caso de la empresa Helicopters, la situación fue similar. Al haber sido la única oferente en la apertura de sobres que se hizo el 11 de noviembre, y al no haber sido notificada, el jueves 24 de noviembre se le pidió una mejora económica en su propuesta. Hasta el viernes a las 19 no tenían novedades.
La noticia que el funcionario difundió incluyó una gráfica con la cantidad de visitantes que ingresaron al Parque Provincial Aconcagua desde el 1 de noviembre. Esas más de 18 mil personas estuvieron en uno de los principales puntos turísticos de la provincia sin que en ese momento existieran servicios y medios idóneos para prestar primeros auxilios en casos de accidentes.
Más allá de que desde el Gobierno dijeron que durante esos días operó el Servicio de Emergencia Coordinado, no hubo cobertura médica. El SEC tiene una base en Puente de Inca, pero la ambulancia llega sólo hasta Horcones, donde está pavimentado y donde recibe a los pacientes que son bajados en helicóptero.
Hubo en estos días dos operativos de rescate, con operarios de las prestadoras de servicios que sufrieron edema pulmonar y debieron ser evacuados vía aérea. La primera atención médica fue de manera virtual a través de telefonía celular.
El apuro por anunciar que en alta montaña estaba todo en orden tiene una explicación. Desde hace meses se pronostica una temporada récord en el Aconcagua. Primero, porque las restricciones por la pandemia postergaron muchísimas travesías en todo el mundo. Segundo, porque el tipo de cambio hizo que Mendoza tuviera un atractivo extra para quienes buscan este tipo de aventura. En cualquier otra parte del mundo, el costo para una expedición similar es mucho más oneroso que el valor que deben pagar para intentar el ascenso a los 6.961 de la cumbre más alta del continente.
Incluso así, faltó planificación. Recién el 1 de noviembre se hizo un llamado a licitación del servicio médico por cuatro temporadas. Los sobres se abrirían el 22 de noviembre. En ese lapso, notaron que no habría tiempo para la adjudicación e implementación. E hicieron un nuevo llamado para una contratación directa el 16 de noviembre, para cubrir entre el 25 de noviembre y el 20 de diciembre.
Entre el 1 y el 25 de noviembre no hubo ni control ni chequeos médicos a quienes ingresaron al Parque. Incluso, la dotación de Guardaparques fue mínima, con presencia nula o escasa en puntos clave, como Plaza de Mula y Plaza Argentina. Por lo tanto, toda la tarea de supervisión de cuidado ambiental y tratamiento de deshechos se vio diezmada a pesar del ingreso de más de 18 mil personas.
De todos modos, el decreto que regula la actividad esta temporada fue claro: fuera del periodo entre el 1 de diciembre y el 15 de febrero, los ingresantes que realicen alguna actividad lo harán bajo su exclusiva responsabilidad. Además, la autoridad de aplicación (Secretaría de Ambiente) estableció pautas para que las empresas que operan en la zona se hagan cargo de sus clientes mediante un sistema de seguros.

La contratación directa de las prestaciones médicas abrió un nuevo capítulo. Se presentaron dos empresas: X Medicina y Medicina de Altura. Cada una presentó una propuesta para cubrir las 86 guardias requeridas, el suministro de medicamentos especificados, la cantidad de médicos y la instalación de tres domos en diferentes puntos (Confluencia, Plaza de Mula y Plaza Argentina). X Medicina ofertó 129 mil pesos por guardia y Medicina de Altura lo hizo por 119 mil.
“Las ofertas que no superen los estándares mínimos y razonables que exijan los Pliegos de la contratación, no serán analizadas y se procederá al rechazo de las mismas”, rezaba el pliego con las condiciones particulares que debía tener el servicio.

Sin embargo, el viernes por la mañana el Ministerio de Hacienda sugirió contratar una tercera oferta hecha por X Medicina, como alternativa a la original, con un costo de 99.900 pesos por guardia, por un total de 8.591.400 pesos. Ese valor se logró gracias a una reducción en los requerimientos técnicos: en vez de tres domos, se proponía uno solo. Cada domo de esas características tiene un valor aproximado de 500 mil pesos.

Al ser consultado los funcionarios por esta situación, y por qué la otra empresa no tuvo oportunidad de presentar una opción bajo esas condiciones, no hubo respuesta. Horas más tarde, sí, ya en el acta de adjudicación, explicaron que salvaron la situación y que la empresa contratada se comprometió a hacer acuerdos con otros prestadores que ya están operando en el Parque Provincia para usar sus instalaciones.

“Desconozco el pliego en particular. Habría que ver si los requisitos eran salvables. Si no resignarnos calidad, está bueno que contraten barato, siempre que haya habido igualdad de condiciones entre oferentes”, indicó una fuente del Ministerio de Hacienda.
“Está vidrioso así como se ve”, afirmó a su vez una fuente de Fiscalía de Estado.
“Si hay una alteración en las condiciones hay que ir al pliego y ver qué dice”, recalcó una fuente de la Contaduría General.
