Luego de permanecer 38 años en cautiverio en el Acuario de Mendoza y tras someterse a un riguroso proceso de adaptación y rehabilitación en Mar del Plata, el tortugo Jorge está listo para reinsertarse en su hábitat natural.
Si bien los responsables de sus cuidados no aseguraron una fecha exacta para su liberación, indicaron que entre este martes 8 y e jueves 10 de abril podría producirse la liberación definitiva. Sin embargo, la primera fecha se descartó porque no están dadas las condiciones meteorológicas en el mar.
Claramente la liberación de Jorge dependía no sólo de sus condiciones físicas, sino también de factores externos como el estado del mar.
La explicación oficial
En las últimas horas, desde la Ciudad de Mendoza confirmaron a El Sol que “este martes no se procederá a su lanzamiento al océano por dificultades climáticas”.
Asimismo, se indicó que no se podrá ver en vivo y en directo la liberación del animal, ya que los buzos responsables deberán acompañar, aproximadamente, una hora y media, dos horas adentro, básicamente 12 millas o entre 12 y 15 millas marinas, con dirección noreste para la reinserción de Jorge al medio ambiente.

Habrá que esperar unas horas más para que Jorge concrete su gran hazaña. Las próximas fechas previstas para el intento son este miércoles o jueves, siempre y cuando el tiempo lo permita.
Cómo se hará la liberación
De acuerdo con lo manifestado por los especialistas que acompañarán a Jorge, el animal va a ser descolgado mediante una pluma en su caja al agua.
“Allí lo esperaremos buzos Aquarium de Mar del Plata para su liberación. No es un trabajo complejo, porque ya lo hemos hecho en otras oportunidades, pero sí hay que hacerlo de manera cuidadosa”, anticipó Alejandro Saubidet, director de biología del Centro de rehabilitación de fauna marina.
Lo acompañará un rastreador satelital, así se podrá obtener información sobre las rutas migratorias de la especie y el desarrollo en su medio natural.
En paralelo, en el agua habrá un equipo de buzos de Prefectura que estará atento a las maniobras de los especialistas. “La idea es no poner en riesgo ni al animal ni a los que trabajamos en su liberación”, dijo Saubidet.
Si bien ya cuenta con las herramientas para enfrentar al medioambiente, el tortugo va a tener que pelear, va a tener que buscar su alimento, va a tener que escapar de sus predadores, como todo animal del medioambiente.
Un “enemigo” a tener en cuenta
La liberación es positiva porque en el mar hay mucho alimento, pero también hay mucha contaminación de material sólido, como los plásticos.
“Nosotros en el centro de rehabilitación recibimos muchas tortugas con ingestión de plásticos, es decir, eso no lo podemos solucionar. El plástico hoy es el principal problema ambiental oceánico”, explicó Saubidet.
