La fuerte avanzada de un amplio sector del peronismo local en favor de que Mendoza se convierta en una provincia netamente minera se explica por una cuestión política: dentro del plan económico que prepara el precandidato a la presidencia Daniel Scioli, la minería es considerada una actividad fundamental, a la que un eventual Gobierno nacional liderado por el bonaerense le dará una importancia sustancial.
En este sentido la estrategia de dirigentes de La Corriente, el sector interno que lidera del vicegobernador Carlos Ciurca y que impulsa la campaña Scioli 2015 en Mendoza, la ley 7.722 es un escollo importante.
Así se explica la furiosa embestida del ciurquismo contra la denominada ley antiminera. Y el elegido para llevar adelante la pelea es el diputado nacional Alejandro Abraham. “La 7.722 no sólo frena la minería, también frena el desarrollo de Mendoza”, tiró hace dos semanas el ex intendente de Guaymallén en una reunión organizada por empresarios mineros locales a la que acudieron varios referentes peronistas.
“La 7.722 no sólo frena la minería, también frena el desarrollo de Mendoza”, dijo Abraham.
La semana pasada, a su vez, el PJ mendocino organizó una charla sobre el tema en su sede de calle San Lorenzo. El mitin, titulado “Mendoza Debate Minero”, fue convocado por Abraham en su rol de presidente provincial del partido. La intención era que “los miembros del Consejo Directivo (del partido) estuvieran al tanto del tema y pudieran comunicarlo en otras instancias departamentales y barriales”.
Abraham dejó fijada la postura tras el encuentro, cuando afirmó: “La campaña del 2015 debe pasar por el tema minero, petrolero, del gas y energético. Estos tienen que ser los ejes a discutir en la próxima elección, porque la matriz productiva de Mendoza está prácticamente agotada”.
La insistencia con la reapertura del debate sobre la minería tiene un solo objetivo: modificar o eliminar la ley provincial 7.722, a instancias de un interés político superior: Scioli presidente.
Abraham, según fuentes de La Corriente, fue el elegido por Carlos Ciurca, líder del sector, para plantear el tema, seducir a dirigentes de los departamentos y salir públicamente y cada vez con más vehemencia, a plantear lo necesario de la rediscusión de la norma.
Las exposiciones en el PJ corrieron por parte de Juan Carlos Ortiz, secretario general de Asociación Obrera Minera Argentina (Aoma); Mario Chabert, presidente de la Cámara Mendocina de Empresarios Mineros (Camem), y Carlos Ferrer, jefe de la Cámara de Servicios Mineros. Sus posturas, todas, fueron entusiastamente apoyadas luego por Abraham.
Relaciones peligrosas
“El Paco no quiere dar el debate porque quedaría muy mal parado, pero nosotros podemos pedir que se revea una ley que es perjudicial para Mendoza”, se sincera un dirigente que responde a Ciurca.
El vicegobernador ha sido muy cauteloso respecto de la cuestión minera, por eso ha mandado a Abraham a dar la batalla contra la 7.722.
En ese sentido, la postura de Pérez difiere absolutamente de la de su vice. A principios de año, cuando se presentó el plan de ordenamiento territorial elaborado por más de 70 especialistas de distintas ramas y que sugería la “modificación o eliminación de la ley 7.722”, el mandatario ordenó borrar el párrafo para evitar las protestas de las combativas organizaciones ambientalistas.
“El Paco no quiere dar el debate porque quedaría muy mal parado, pero nosotros podemos pedir que se revea una ley que es perjudicial para Mendoza”, aseguran desde el ciurquismo.
Según el ciurquismo, la postura de Pérez se explica porque fue el actual gobernador quien, para sacarse el mote de “prominero” en la campaña del 2011, le pidió al entonces mandatario Celso Jaque y al peronismo en general que se rechazara en la Legislatura el proyecto San Jorge, de extracción de cobre en Uspallata. El gesto calmó a los ambientalistas, pero dejó a Paco condicionado.
Esta diferencia entre las posiciones de uno y otro, se hace patente cada vez que el ministro de Energía de la Provincia, Marcos Zandomeni, debe representar a Pérez en alguna actividad relacionada al asunto. Por ejemplo, en la reunión convocada por los mineros hace dos semanas, fue muy cauteloso Zandomeni a la hora de hablar de la reapertura del debate.
Todo lo contrario a Abraham, quien habló casi en nombre de Ciurca, y quien bregó por avanzar hacia una Mendoza comprometida 100% con la actividad.
Scioli 2015 y la minería
San Juan y Catamarca, por citar dos ejemplos, están indudablemente dentro del esquema que promueve Scioli, y así lo han manifestado públicamente sus colaboradores más cercanos, aunque aún sin la contundencia de una campaña electoral en su punto más alto.
El análisis que hace Scioli de la situación económica es claro: es imprescindible eliminar el cepo (relajado) al dólar y bajarle la retención al campo, más precisamente, al trigo, no así a la soja.
Para suplantar los ingresos de las retenciones al trigo y poder liberar completamente el cepo, la apuesta es por la actividad minera, vía retenciones y regalías. Y es aquí donde Mendoza se vuelve clave.
El modo de hacerlo sería liberando los proyectos para que las mineras extranjeras con gran poder económico puedan trabajar sin trabas “aunque muy bien controladas, por organismos estatales que contemplen la inclusión de opositores y representantes de organizaciones ambientalistas”, explican colaboradores de Scioli.
Desde el sciolismo plantean que “la extracción minera generaría un despegue hacia el desarrollo”.
En ese sentido el modelo es el chileno, que le genera exportaciones al país vecino por 45.000 millones de dólares al año, mientras que Argentina está exportando “apenas” 4.500 millones de dólares, “y tenemos la misma cordillera”.
Asimismo, colaboradores de Scioli se han encargado de remarcar que “la extracción minera generaría un despegue hacia el desarrollo, en un año se podría duplicar, hasta los 10 mil millones de dólares, los ingresos por exportaciones del sector”.
La usina sciolista de propuestas de gobierno y planes para la economía nacional está instalada en la Fundación Desarrollo Argentino, presidida por el hermano del gobernador de Buenos Aires, José Pepe Scioli.
El dirigente estuvo en Mendoza hace poco más de un mes, elogió a Carlos Ciurca y también al gobernador Pérez, y destacó que nuestra provincia “está pintada como ninguna otra de naranja”, con referencia al color de campaña elegido por el sciolismo.
