Foto: Prensa Gobierno de Mendoza.

Los efectos del fenómeno meteorológico del “Súper Niño”, que viene azotando a la provincia con tormentas y precipitaciones continuas, le está causando dolores de cabeza a la Subsecretaría de Infraestructura. Allí admiten que el mal tiempo comenzó a impactar directamente sobre los plazos de ejecución de dos de las obras viales más importantes del Gran Mendoza: la remodelación integral del Acceso Este y la ampliación del Acceso Sur.

Si bien durante septiembre el ritmo de trabajo se mantuvo por encima de la curva de planificación, el panorama cambió en octubre producto de las lluvias. Frente a los pronósticos que anticipan un verano atípicamente lluvioso y un mes de noviembre también complejo, en el Ejecutivo reconocen que el ritmo de avance se reducirá.

Las dificultades técnicas que generan los temporales en el terreno: “Veníamos por encima de la curva de ejecución, pero a partir de estas lluvias, sin dudas que las obras van a sufrir un retraso”, explicó Marité Baduí, subsecretaria del área.

Según señalaron desde la cartera de Infraestructura, en las obras viales las “ventanas” de buen tiempo son cortas, lo que complica la programación de frentes de trabajo que requieren mayor continuidad operativa. El agua perjudica de manera directa la consolidación de las bases granulares, las bases estabilizadas y el tirado de la carpeta asfáltica. “No se produce mezcla asfáltica cuando está lloviendo, porque con la humedad no se puede colocar y eso también conlleva que uno no pueda estar poniendo en funcionamiento la planta”, detallaron sobre la operatividad del sector.

Respecto a si estas demoras forzadas alterarán el costo final de los emprendimientos, en el Gobierno aclararon que la normativa contempla estos escenarios extraordinarios. Como las mediciones de avance se realizan a mes vencido, si las obras se extienden en el tiempo por causas climáticas, se aplica la redeterminación del precio del contrato al momento actual, respetando el porcentaje que corresponda a esa etapa de ejecución.

Asimismo, remarcaron que no se aplican multas ni sanciones a las empresas contratistas, ya que se trata de un factor de fuerza mayor y una eventualidad que escapa al control de las partes.

Acceso Este

Considerada por los técnicos como una obra de mayor complejidad que la del Acceso Sur, la intervención general registra actualmente un avance global de entre el 6% y el 7%, ubicándose -hasta el momento- por encima del 4% proyectado inicialmente.

El plazo total de ejecución calculado para la obra completa es de 30 meses, aunque se prevén habilitaciones parciales progresivas comenzando desde el departamento de Maipú, el sector de menor complejidad. En este corredor, el Gobierno hace especial hincapié en la coordinación técnica con empresas prestatarias como Edemsa, Ecogas, compañías de fibra óptica y el Departamento General de Irrigación, debido a los tendidos que cruzan por debajo de la calzada.

El proyecto del Acceso Este se divide en:

  • Sección 1 (Nudo Vial – Calle Arturo González, Guaymallén): es el tramo urbano más complejo. Abarca 11,6 kilómetros donde se construye la tercera trocha por sentido, se realizan alteos de calzada y se levantan tres puentes nuevos. Está a cargo de la UTE conformada por Ayfra SRL – Green SA, con un presupuesto de casi $64.000 millones y un plazo de ejecución de 22 meses.
  • Sección 2 (Cervantes – Arturo González): comprende 8,76 kilómetros y quedó adjudicada a la empresa José Cartellone Construcciones Civiles S.A. por un monto de $19.801 millones (lo que representó una oferta un 26,48% por debajo del presupuesto oficial).
  • Sección 3 (Variante Palmira – Cervantes): este tramo de 10,4 kilómetros es ejecutado por Electromecánicas del Oeste S.A. (CEOSA) con una inversión de $28.721 millones.
Las obras ya provocaron numerosos desvíos.

Acceso Sur

En el Acceso Sur, el promedio general de avance se ubica en un 8%, un punto porcentual por encima de la curva teórica. Aunque no requiere el alteo de calzada que exige la Ruta 22, la obra contempla la construcción de tres nuevos puentes y la ampliación de los existentes, por lo que las lluvias también amenazan con desacelerar el ritmo de trabajo.

La obra se divide en dos tramos principales:

  • Tramo 1 (Calle Paso – Azcuénaga): abarca 7,7 kilómetros en la zona más urbana para dar fluidez a un tránsito proyectado en más de 100.000 vehículos diarios. Incluye el tercer carril hacia el cantero central, la construcción de tres nuevos puentes con sus ramales en calles Malabia, Castro Barros y Zapiola, la ampliación de los puentes de Bulnes y Anchorena, rotondas en el sector este de Aráoz y Azcuénaga, y tres pasarelas peatonales. La licitación quedó en manos de la firma CEOSA.
  • Tramo 2 (Azcuénaga – Empalme Ruta 7): comprende 8 kilómetros en un entorno semiurbano. Consiste en la rehabilitación de la calzada con refuerzo estructural y la creación de ramas de conexión en calle Varaschin para optimizar el ingreso a Perdriel. Las tareas están a cargo de la UTE integrada por Da Fré e Ivica y Dumandzic.
Las obras en el Acceso Sur. Foto: Prensa de Gobierno.

La Ruta 143, la más golpeada por el barro

Si bien las miradas están puestas en el Gran Mendoza, en el Ejecutivo reconocen que el impacto del “Súper Niño” es aún más severo en la zona Sur de la provincia, puntualmente en la reconstrucción de la Ruta Nacional 143.

La obra, que contempla 107 kilómetros de extensión y registra un avance promedio del 33%, sufre las consecuencias del tiempo de manera directa. “Es la que está más complicada porque la mayoría de esos kilómetros no corresponden a un tramo urbano con acequias u otra infraestructura para evacuar el agua. En un tramo, al haber levantado todo el pavimento viejo, la superficie se llena más de barro y complica el tránsito de las máquinas. Se está sufriendo mucho más en la salida de San Rafael hacia San Carlos”, concluyeron desde el área de Infraestructura.