Los influencers fitness, en los últimos años, han ganado terreno y seguidores en las redes sociales, al compartir rutinas de ejercicio, consejos sobre nutrición y secretos para llevar un estilo de vida saludable. Pero más recientemente han surgido algunos que entrenan a horas inusuales y sus videos tienen un mensaje más que llamativo: buscan provocar con su estado físico y una supuesta vida exitosa lograda con sacrificio y sudor mientras critican al que no lo hace.
El más popular es @Lladosfitness, Amodeo Llados, que vende cursos de internet para hacerse millonario, que lo llevaron a tener problemas con la justicia española. En Argentina, e incluso Mendoza, el discurso está prendiendo en las redes sociales.
Para muchos, se trata de una nueva “ponzidemia”: las estafas piramidales basadas en esquemas Ponzi que surgen en las redes y su ejemplo más cercano es Generación Zoe.
Esto ha generado “malestar” entre los profesionales de las distintas disciplinas, sobre todo por los “peligros” que pueden provocarles a aquellos que consumen su contenido.
La pregunta pasa por saber si estás personas están capacitadas para brindar información confiable y basada en evidencia, o, caso contrario, están promoviendo tendencias peligrosas por simple experiencia.
El deportólogo Pablo Gastaldi aseguró que estos influencers, en la mayoría de los casos, son jóvenes sin ninguna formación en el sector de la salud. Lo llamativo es que los efectos secundarios si se siguen los pasos de estos creadores de contenido “no se ven en el corto plazo”, sino a futuro.
“Pueden pasar 10 años y recién empezar a tener, por ejemplo, un infarto, un ACV, entre otras emergencias médicas. Todo por seguir una recomendación que era errónea”, informó.
El malestar ha llegado a tal punto de exigir leyes, por parte de las especialistas, para que los “influencers sin conocimientos” sean denunciados y no puedan ejercer el poder de seguir aconsejando.
Ignacio Jahan, profesor de Educación Física y entrenador personalizado, se une a la expuesto por Gastaldi y confesó que gran parte del malestar que generan los que se manejan en las redes sociales es que quieren abarcar todas las “especialidades juntas” y no está bien.
“Muchos de los influencers quieren abarcar todas las áreas y al final no se puede. Intentan dar consejos de cómo entrenar y también hacer la parte nutricional”, comunicó.
Según Gastaldi, las personas llegan al consumismo de lo que ofrecen los influencers porque quieren ver resultados “rápidos”. Y esto se puede lograr si se consume “esteroides” y otro tipo de suplementos que son ofrecidos por estos mismos individuos.
Lejos de ser así, Jahan complementó la idea del deportólogo al señalar que los creadores de contenido en lugar de informar hacen todo lo contrario. La misma sociedad debe entender que cada profesional se especifica en un área. Esto sumado a que utilizan argumentos que “carecen de validación científica”.
Un trasfondo económico
Existen influencers que de acuerdo con Gastaldi tocan la temática de esta nueva “ponzidemia” y tratan de vender “un programa de cambio” que, muchas veces, puede llegar a ser una estafa piramidal y multipiramidal.
A la hora de generar repercusión, estos creadores de contenido apuntan a “generar discordia” con sus comentarios y así poder viralizarse. Además de que “escrachan” a aquellas personas que no siguen sus consejos o tienen otra forma de ver su vida (salir a boliches, disfrutar del tiempo libre e incluso tener un trabajo “rutinario”).
Jahan confirmó que uno de los problemas de estas personas es que se creen los “gurús del fitness” y ese pensamiento los vuelve “peligrosos” para los usuarios que los siguen e imitan.
“Te muestran estándares que a uno le gustaría tener, buen físico, autos o viviendas de lujo y suele ser todo una ‘fachada’. Todo con el objetivo de vender sus productos, cursos online y enseñarle a la sociedad como vivir su vida”.
Sin embargo, Gastaldi dejó en claro que este tipo de personas te quieren “hacer sentir mal” cuando uno se toma un día libre o, por otras cuestiones, decide llevar adelante un acción diferente a su pensamiento.
“Hay veces que no se rigen por la metodología cientificista y dicen cosas por una cuestión de atraer más gente a su club para ganar más plata y que no son correctas y reales”, detalló.
Las falsas promesas
Bajo la perspectiva de la nutricionista Luisina Capone, lo que más preocupa son las “falsas promesas” de resultados rápidos y que las transmiten a través de ciertas rutinas de alimentación y ejercicio.
La especialista reconoció que cuando se ve a un influencer y muestra lo que consume durante el día, esto puede tratarse de un simple recorte y no de su totalidad: “Estas personas quizá recurren a suplementos que no los enseña”.
Sin importar la experiencia que presenten, Capone sostuvo que se requiere contar con estudios universitarios, ya que, de esa forma, se pueden adaptar los conocimientos al físico de cada persona y los objetivos que la misma desee lograr.
