Guaymallén implementará a partir de la semana que viene un programa que ha causado controversia en todo el país. Se trata de la recolección de orina de mujeres posmenopáusica que será utilizada para el desarrollo de tratamientos de fertilización.
Este programa que se implementó, desde hace varios años en algunos municipios de Buenos Aires y otras provincias del país, ha sido cuestionado ya que la participación de las féminas es voluntaria y lo hacen de forma gratuita mientras que el laboratorio comercializa las hormonas.
Según explicó, el doctor Julio Rojas, director de Salud de Guaymallén, el programa será presentado oficialmente este miércoles y cuenta con el aval de intendente Luis Lobos y la idea es que participen voluntariamente las mujeres posmenopáusicas y las embarazadas hasta el cuarto mes, que son quienes reúnen los requisitos médicos y químicos.
“Nos reunimos con delegados del laboratorio Biomas S.A. que recoleta la orina. Ésta se somete a un proceso por el cual se saca una hormona que es precursora de la gonadotrofina de origen natural o menotropina que incentiva la ovulación en mujeres que tienen problemas para concebir”, explicó Rojas.
El funcionario del municipio detalló que el laboratorio pondrá promotoras que recorrerán el departamento explicando a las mujeres de que se trata la campaña. Éstas les entregarán bidones donde deben juntar el pis y a cambio recibirán un regalo por su participación.
Según el comunicado de prensa de Guaymallén, el slogan de la campaña es “Usted puede darle a una mujer la posibilidad de tener un hijo, donando su orina voluntariamente y cuenta con el apoyo del Ministerio de Salud de la provincia.
En Salud, indicaron que el jefe de gabinete Emilio Vázquez Viera hizo la conexión entre los representantes del laboratorio y los municipios de Guaymallén y de Luján de Cuyo.
El laboratorio Massone, desde hace una década, es el que lidera el mercado de producción de hormonas de origen natural, a través de un proceso de filtrado y purificación del que se obtiene la menotropina utilizada para activar el proceso de fertilidad en la mujer, al estimular la fabricación de óvulos. Mientras que Biomás es el laboratorio que se encarga de hacer la recolección y provee a Massone de la materia prima.
Según explicaron fuentes de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), al diario La Nación, el laboratorio realiza una actividad legal y certificada, que recibe controles de organizaciones internacionales. A ese matutino, autoridades de Biomás detallaron que “la orina no se paga. No tiene un precio porque no es un bien que esté en el mercado. La ley prohíbe la comercialización de partes y materias del cuerpo humano.
Con respecto a la controversia que se había formulado a nivel nacional, el doctor Rojas aseguró que siempre habrá detractores. “El laboratorio tiene todos los permisos en regla. Se presentaron ante el Ministerio de Salud y de allí le pidieron que empezaran por nuestro municipio. Si bien ellos venden las hormonas, en algunos casos. Pero acordate que estamos con la Ley Nacional de Fertilización, de esta manera, se puede acceder a través del Estado en forma gratuita al tratamiento. Además, las obras sociales también tienen que hacerse cargo”, dijo Rojas.
El tratamiento
Desde el Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción, especialista en tratamientos de reproducción asistida, explicaron a La Nación que el uso de la gonadotropina urinaria para tratar la infertilidad es un tratamiento que se realiza desde hace años y consiste en aplicar a la mujer dosis masivas de folículos que estimulan el ovario para que fabrique gran cantidad de óvulos. El primer embarazo con este tratamiento se produjo en 1962 a partir de una droga que desarrolló el laboratorio suizo Serono llamada HMG (Human Menopausan Gonatropina).
