A tres meses de la presentación del Plan Maestro para el Sector Hídrico de Mendoza, el Gobierno dio a conocer la adenda que firmó con el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Allí se encuentran los detalles de cuándo estará el proyecto finalizado, como también cómo está compuesto el equipo de trabajo.

Entre los principales lineamientos, las partes acordaron profundizar el análisis técnico de las dimensiones definidas en el Plan Maestro y consolidar en un único documento los diagnósticos, propuestas y acciones necesarias para la gestión sostenible del recurso.

Para ello, se contará con la participación del Departamento General de Irrigación (DGI), Aguas Mendocinas S.A. (AySAM), la Dirección de Hidráulica y un equipo interdisciplinario de especialistas en economía, medioambiente, planificación y políticas públicas.

El documento especifica la contratación de profesionales con perfiles estratégicos. Entre ellos se incluye un asesor principal a cargo de la coordinación del equipo técnico, un economista que vinculará el agua con el desarrollo productivo, un experto ambiental centrado en sostenibilidad y cambio climático, un analista de información para el soporte estadístico, y especialistas en usos no agrícolas e institucionalidad del agua.

Todos ellos trabajarán de forma articulada para generar un diagnóstico completo y proponer medidas concretas que fortalezcan la seguridad hídrica en Mendoza.

El cronograma prevé instancias de validación técnica y política con los organismos involucrados, y contempla la socialización de los resultados con otras provincias del país, como forma de apoyar procesos similares en distintas jurisdicciones.

En cuanto a los plazos, en la adenda, el primer borrador del documento estará presente durante las últimas semanas de agosto, el proyecto se redactará durante el mes de septiembre y la presentación final tendrá lugar en octubre.

El informe de Mekorot

A mediados de febrero, a empresa estatal israelí Mekorot sobre el agua en Mendoza, con el análisis del faltante que podría haber en los próximos 25 años.

La consultora internacional presentó un documento de 90 páginas con proyecciones concretas y recomendaciones, que servirá como insumo para la redacción final del Plan Hídrico que el Gobierno provincial.

Según el informe, el consumo de agua crecerá un 5% hacia 2030, un 7% para 2040 y un 9% en 2050. En contrapartida, la disponibilidad disminuirá un 5%, 10% y 17% en esos mismos períodos, lo que implica un déficit estimado del 17% hacia mediados de siglo.

La zona más crítica identificada por Mekorot es la cuenca del río Mendoza, que abastece al Gran Mendoza, donde el déficit proyectado alcanzaría los 764 hectómetros cúbicos para 2050. Esta cifra equivale a casi dos veces la capacidad del dique Potrerillos.

Le siguen en vulnerabilidad las cuencas del río Diamante, Atuel, Tunuyán y Malargüe. Aun con medidas de eficiencia, como la mejora en los sistemas de riego y la reducción de pérdidas en la red de agua potable —que hoy alcanzan el 46%—, persistirá un déficit considerable.

El informe también advirtió sobre las tensiones que generaría una eventual expansión de la superficie cultivada. Si se ponen en producción tierras actualmente empadronadas pero inactivas, el panorama se agravaría.

Mekorot sugirió una “disminución progresiva de la oferta hídrica superficial y de la demanda agrícola”, planteando interrogantes sobre la viabilidad de nuevos desarrollos productivos, turísticos o extractivos que requieran grandes volúmenes de agua.