La musicoterapia “es una profesión del ámbito de la salud que, a través de experiencias sonoro-musicales significativas, busca establecer un vínculo entre terapeuta y paciente para lograr objetivos que no son musicales”, define la licenciada en Musicoterapia, Karina Ferrari.

Hace más de cuatro años en Mendoza, particularmente en el Hospital Lagomaggiore, se implementa esta alternativa poco frecuente en el mundo: musicoterapia en partos. A través de instrumentos, directivas verbales y visualizaciones, especialistas buscan disminuir la percepción del dolor que la mujer puede tener durante el parto, intentando que las mismas tengan una experiencia placentera.

Actualmente, la terapia se realiza una vez por semana en la sala de Partos e Internaciones en el Servicio de Maternidad del nosocomio mendocino, y con numerosos beneficios, su proceso apunta a un trabajo terapéutico.

El equipo, que va todos los viernes, está dirigido por María José Oblitas, musicoterapeuta egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y jefa de pasantías, y lo completan tres estudiantes de la carrera Musicoterapia que se dicta en la Universidad Juan Agustín Maza.

Cómo es la práctica

En primer lugar, el equipo ingresa a la sala, se presenta, explica en qué consiste su trabajo y, finalmente, le consultan a la mujer si desea ser parte de la experiencia. Si la mamá acepta, acompañan el momento con sonidos que tienen como objetivo relajar a la mujer y disminuir su percepción del dolor.

Observamos qué está pasando en el cuerpo de la mujer, en la musculatura. Según esto, serán los instrumentos que utilicemos y las directivas. Nosotros trabajamos el vínculo, es decir, un trabajo terapéutico que se da a través de una herramienta sonora: los instrumentos“, comenzó explicando María José a El Sol.

El equipo de musicoterapia asiste todos los viernes.

Y continuó: “Apagamos las luces y ahí empiezo con directivas verbales, marcando técnicas de respiración o de visualizaciones que lleven a hacer contacto con el bebé, mientras de fondo está el sonido de los instrumentos“.

La mujer, que también se especializa en gestación y perinatalidad, comentó que los instrumentos que utilizan van variando, pero siempre teniendo en cuenta que los mismos no deben ser metálicos, estridentes o agudos, para evitar así la activación del bebé.

Además, según la situación y el grado de dolor, los terapeutas preguntan a la mamá si quieren alguna canción en particular, que sea significativa para ella y el bebé.

La musicoterapia empieza en la sala de parto, que es compartida y que puede alojar hasta cuatro mujeres, y en caso de que la futura mamá lo desee, el acompañamiento puede continuar durante y después del nacimiento.

Los beneficios de la musicoterapia

La técnica tiene múltiples efectos positivos y en Latinoamérica, solo se hace en Mendoza.

Los efectos de la musicoterapia son varios, lo que hacemos es tratar de ofrecerle a las pacientes una forma diferente para poder manejar la percepción del dolor que no sea a través de un método farmacológico“, afirmó Vanina Arce, licenciada en Obstetricia.

La profesional, que está en la sala de partos del Lagomaggiore cada viernes, dijo que la terapia ayuda en el ambiente, relaja a la mujer y la conecta con el momento que está atravesando.

Mendoza es pionera en musicoterapia en partos.

Notamos que se relajan, que pueden estar en un proceso más de introspección, con otros tiempos en el trabajo de parto. Hemos comprobado que al estar tan relajadas el período del trabajo de parto y expulsivo es mucho más rápido. Lo hacen de manera espontánea y natural, controlando desde otro nivel el dolor“, afirmó.

Y sumó: “Hay signos o parámetros que indican que la musicoterapia funciona. Al bajar los niveles de ansiedad, los signos vitales cambian. Realmente es funcional“.

“Experiencia increíble”

Florencia es madre de cuatro chicos. La musicoterapia llegó en su cuarto y último parto y la define como “una experiencia increíble que todas deberían vivir”.

Estaba en el hospital acompañada por mi hermana, cuando los chicos se acercaron y me preguntaron si quería ser acompañada. Cómo estábamos ahí solas, dije que sí. Honestamente, yo no sabía lo que era“, contó la joven madre.

Florencia desea que algún día todas puedan pasar por un parto acompañadas por la musicoterapia.

En diálogo con El Sol, Florencia garantizó que lo más lindo fue estar “todo el tiempo acompañada” y comentó que pidió que estuvieran presentes antes, durante y después del parto.

Fue algo único. Entré en otro mundo, sin enfocarme en el dolor. Mar (María José) me guiaba con la respiración y con su voz. Una experiencia increíble en todos los sentidos. Me acompañaron todo el tiempo. Es algo que recomendaría muchísimo“, concluyó.