Desde hace tres años, en Mendoza existen personas que disfrutan comiendo sano, natural y lento. Esta gente, agrupada en el movimiento Slow Food (“comida lenta” o “comer lento”), promueve la alimentación equilibrada y cuenta con cientos de adherentes.
LOS OBJETIVOS. Desde Slow Food se trata de promover la comida sana y defender el derecho al placer que debe existir en el acto de comer. Este movimiento surgió como contraparte de los fast food (“comida rápida”) y en forma de lucha contra los malos hábitos alimenticios. En Mendoza, el jueves se realizará el primer encuentro de Slow Food Bio en la bodega Familia Cecchin, productora de vinos orgánicos y sin químicos. Desde Slow Food Bio comentaron que la idea es que los comensales puedan disfrutar de una comida saludable, manteniendo así las propiedades naturales de los alimentos.
“Buscamos que las personas coman alimentos sanos y libres de químicos. Queremos difundir nuestra filosofía y enseñarle a la gente a comer bien y en un ambiente tranquilo, que las personas realicen un consumo responsable. Para eso realizamos este primer encuentro en la Bodega”, comentó la secretaria de Slow Food Bio, María Laura Ortiz. Este movimiento, que de a poco gana adeptos en la provincia, intenta transmitir su filosofía y tiene como objetivo a largo plazo certificar restaurantes “slow foods” para que la gente cuente con esta opción a la hora de ir a comer. Los principios básicos de Slow Food son: una alimentación buena, limpia y justa con alimentos de buen gusto y nutritivos, producidos sin dañar el medio ambiente y que se retribuyan con un precio acorde a los productores.
Es una filosofía de vida que intenta que las personas desarrollen su paladar y exijan sabores naturales a la hora de alimentarse. Slow Food promueve los alimentos sanos y en cantidad justa, apoya la producción de alimentos locales, intenta formar una red de producto res para que la gente tenga conocimiento de quiénes son los que proveen alimentos sanos y frescos. Se trata de un movimiento mundial que tiene su eje en la filosofía alimentaria y cuenta con unos 130.000 adeptos en todo el planeta.
Lo que se busca es combatir la desaparición de las tradiciones gastronómicas locales y la falta de interés general por la nutrición, por los orígenes, los sabores y las consecuencias de nuestras opciones alimentarias. Desde Slow Food Bio, nombre que el movimiento tiene en nuestra provincia, intentan dar una visión de los beneficios que trae el comer de manera saludable, tanto para prevenir enfermedades como para cuidar el medio ambiente.
Actualmente, los ritmos de la sociedad no son los de antes y la gente ya no tiene tiempo para comer tranquila ni para elegir alimentos sanos. Además, los locales de fast food, como McDonald’s, han poblado el mundo promoviendo el consumo de alimentos altos en colesterol y ricos en grasas. Es muy común ver cómo se consumen alimentos congelados y con conservantes. Como consecuencia, se daña la salud de las personas.
