El sistema de obras sociales volvió a encender una señal de alarma entre los monotributistas. El desbalance entre lo que aportan y el costo real de la atención médica abrió un escenario preocupante: miles podrían quedar sin cobertura si no se aplican cambios en el corto plazo.
El planteo fue llevado al Ministerio de Salud por el titular del sindicato de Comercio, Armando Cavalieri, junto a autoridades de OSECAC, quienes advirtieron que el esquema actual es “insostenible” frente al aumento sostenido de los costos médicos.
Un sistema que no cierra
Según el informe presentado, el aporte mensual de un monotributista ronda los $22.000, muy por debajo del costo del Programa Médico Obligatorio (PMO), que supera los $100.000 por adulto y llega hasta los $170.000 en adultos mayores.
Ese desajuste también se refleja en las prestaciones: una consulta médica, estudios básicos o análisis clínicos ya superan ampliamente ese monto, mientras que prácticas de mayor complejidad pueden alcanzar cifras millonarias.
Actualmente, más de 300.000 monotributistas están afiliados a OSECAC. Desde el sector advierten que, si no se corrige la ecuación, el sistema podría dejar de absorber a estos trabajadores, lo que implicaría no solo la pérdida de cobertura, sino también una mayor presión sobre el sistema público de salud.

En ese contexto, se pusieron sobre la mesa distintas alternativas, desde equiparar los aportes con los de trabajadores en relación de dependencia hasta eliminar directamente el componente de salud dentro del monotributo.
Las propuestas, sin embargo, abren un debate más profundo sobre cómo garantizar el acceso a la salud en un mercado laboral cada vez más precarizado y con mayor peso del trabajo independiente.
Críticas desde los monotributistas
En paralelo a esa advertencia, la presidenta de Monotributistas Asociados de la República Argentina, Noelia Villafañe, cuestionó el rol de OSECAC en este escenario y aseguró que el problema no se limita únicamente al nivel de aportes.
En diálogo con El Sol, sostuvo que “resulta contradictorio que se advierta sobre una posible pérdida de cobertura cuando hay dificultades concretas para que los monotributistas accedan efectivamente al sistema”.
En ese sentido, afirmó que la obra social de Comercio “brinda prestaciones a una porción limitada de los aportantes” y remarcó que existen trabas para la afiliación. “Es una de las obras sociales con más restricciones para el ingreso de monotributistas”, señaló.
Además, apuntó contra los costos adicionales que deben afrontar los afiliados: “Son los únicos que cobran bonos solidarios con valores muy altos, lo que termina desincentivando el uso de la obra social. En muchos casos,al monotributista le conviene atenderse de manera particular”, explicó.
Villafañe también puso el foco en el financiamiento del sistema: “En las categorías más bajas, el aporte por titular ronda los $19.720. En una familia tipo, la obra social puede recibir cerca de $78.880 solo por aportes directos, a lo que se suman transferencias de programas como Sumar, que representan alrededor de $14.000 por persona”, detalló.
A eso, agregó, se suman los costos extra que deben afrontar los afiliados al momento de utilizar prestaciones. “Además de los coseguros, se cobran bonos solidarios cada vez que se accede a un servicio, lo que encarece aún más la atención”, indicó.
Por último, comparó la situación con la de los trabajadores en relación de dependencia. “Un empleado con ingresos similares aporta alrededor del 3% de su salario a la obra social. Con un sueldo de $1.000.000, eso representa unos $30.000 mensuales, a lo que se suma la contribución patronal”, explicó.
