El Gobierno comenzó a instalar molinetes en Casa de Gobierno.

El Ejecutivo provincial comenzó a instalar molinetes en Casa de Gobierno para el control en el ingreso y egreso de los empleados públicos. Los trabajos concluirán en febrero y, según argumentaron, los dispositivos servirán para “premiar a los que cumplen y sancionar a los que no”. El Ejecutivo también baraja la posibilidad de utilizar una app móvil de seguimiento.

Algunos molinetes ya fueron vistos en el edificio central de Peltier 351 -donde prestan servicios más de 1.500 personas- y desde la administración provincial confirmaron las intenciones de avanzar con este plan. “Sí, lo venimos haciendo. Es un control general. Está en obras y se va a terminar en febrero del año que viene”, aseguró el ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema.

El funcionario aseguró que “es un control general de ingreso y egreso para mejorar mucho los índices de productividad que estamos poniendo en las paritarias”. En ese orden, señaló que “todo peso que se ponga por encima de la inflación queremos que esté destinado a quienes mejores servicios brinden a la comunidad”.

El ministro sostuvo que el Gobierno continúa trabajando en la evaluación del desempeño dentro del sistema público. Explicó que toda la información que se recopila apunta a mejorar la gestión y a reconocer el esfuerzo de los empleados. “Sirve para premiar a la gran mayoría de los trabajadores que cumplen y para sancionar a quienes no, que no son la mayoría, pero sí muchos si consideramos la cantidad total de empleados que tenemos”, afirmó.

Fuentes vinculadas a Casa de Gobierno sumaron que “la intención es extenderlo a Salud y Seguridad” y que está pensado para aquellos que salen de la dependencia durante su horario laboral para así tener un mayor control. “Antes había un control de ingreso y egreso, pero no de permanencia”, explicaron. Además, las autoridades consideran la opción de utilizar una aplicación móvil para poder hacer un seguimiento de los empleados en el horario laboral, aunque esto no está confirmado.

Otras voces sugirieron que los empleados estatales “les sirve para así sacarle el estigma de ñoqui al empleado público”, que muchas veces está mal puesto.

El ministro Natalio Mema.

Qué opinan en ATE

Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) plantearon una serie de interrogantes respecto de cómo será la implementación.

Estamos presentando una nota para los pisos que actualmente tienen (séptimo, sexto y quinto) porque, más allá de la situación de control, tiene que cumplir requisitos de Defensa Civil. Estamos en zona sísmica para una eventual evacuación, recordando que el propio Gobierno tiene cuerpo de brigadistas y que realiza simulacros en el año. Tienen que cumplir estos requisitos“, dijo a El Sol Cristian Tarantola, secretario gremial de ATE.

Tarantola esgrimió que el Gobierno aún “no ha informado cuál es la finalidad que va a tener el molinete“. Explicó que “hoy los empleados tienen un registro biométrico para marcar asistencia. Queremos saber si van a reemplazar esto o si se va a sumar el registro de entrada y salida. Si llega a ser extra, queremos saber qué función tiene”.

El sindicalista cuestionó que “para acceder a los baños vas a tener que pasar por el molinete, por lo cual queremos saber la modalidad. Todos los empleados van a tener que estar cargados porque también van de piso a piso. Es una inversión importante de dinero además porque requiere software…”.

Los molinetes estarían listos en febrero 2026.

Un empleado de Casa de Gobierno primero debe pasar por la guardia policial y dirigirse a su piso. Luego, hay un reloj biométrico en ese piso donde su cumple función. Se realiza un reconocimiento facial o con huella dactilar. A la salida se da la situación a la inversa.

El gremialista de ATE aseguró que no se trata únicamente del problema de “gente que marca y se va”, sino que se debe pasar por el molinete “si vas al baño o si vas de piso en piso a entregar documentación. Hay cosas que aún no están claras. Si es por productividad, se tiene que medir por la tarea que se le encomienda a cada empleado. No si tardó 20 minutos en ir al buffet…”.

Para Tarantola es al revés, dado que instala más estigma sobre el empleado público”. Y, finalmente, se preguntó si esto implicaría la prohibición de utilizar los accesos internos para subir y bajar de piso.