Cuatro frentes competirán en las PASO del 11 de junio, un escenario distinto al de los comicios de 2021 porque las fuerzas políticas han mutado y están en crisis, tanto en el oficialismo como en la oposición. Omar De Marchi buscará romper con la hegemonía radical de Alfredo Cornejo, en tanto que el peronismo sigue sin definir las principales candidaturas.
La primera parada ya se cumplió, la próxima es el sábado 22 de abril donde se confirmarán las listas de candidatos, luego el 30 de abril habrá un panorama gracias a las elecciones anticipados en siete departamentos -entre ellos, cómo funcionará la Boleta Única- y de ahí al 11 de junio.
El amplio espectro de la derecha
La Unión Mendocina es la fuerza emergente en este teatro de operaciones. El arco narrativo de Omar De Marchi es curioso, puesto que para mostrar músculo político tuvo que concertar con ex socios. El núcleo de este nuevo espacio es, sin dudas, el Partido Demócrata.
Fue la cantera del actual diputado nacional, de Álvaro Martínez y de otros dirigentes del PRO con apellidos vinculados a la historia del partido conservador. Lo mismo corre para Jorge Difonso y ni hablar de Gustavo Gutiérrez, el primero de los que decidió romper para irse con Lilita Carrió. Todos se fueron corriendo del eje demócrata por distintas razones pero peleados con la conducción, fundaron sus propias fuerzas y ahora vuelven para conformar una sociedad más diversa y que incluye a nuevos socios capitalistas.
El armado de La Unión Mendocina es un espectro que va desde los libertarios de Javier Milei hasta algunas expresiones que devienen del peronismo, nuevas agrupaciones que irrumpieron mediáticamente pero no terminan de consolidar su estructura -Éxito-, radicales distanciados del cornejismo -el empresario gráfico y ex legislador Jorge Palero- y hasta empresarios que adhieren bajo el título de Grupo Arístides -a quienes definieron como los rivales de los Barbera, la familia que milita en Cambia Mendoza en el sector empresarial-.

Lo del peronismo incluso es más heterogéneo: el Partido FE -cuyo interventor es el ex funcionario Mauricio Guzmán, que asesora al SUTE en las paritarias y recordado por haber denunciado las coimas en el Concejo Deliberante de Godoy Cruz-, Ser Parte -cuya cara visible es el concejal de Maipú y pastor evangélico Isaac Morales, también ex funcionario jaquista-, Compromiso Federal -la carta de los Rodríguez Saa en Mendoza- y La Mesa Gremial -otro ex funcionario peronista, Ariel Pringles, referente del gremio de los judiciales de la Nación que conduce Julio “A paso de vencedores” Piumato-. Si bien no logró convencer a los intendentes -a pesar de las charlas con Roberto Righi, principalmente-, LUM aglutinó a buena parte del peronismo no kirchnerista, aunque con menor peso.
Si bien De Marchi ya logró el primer paso -las firmas- ahora se viene la discusión por las listas, que ya estuvo presente este miércoles, pero se profundizará hacia el sábado 22 de abril. No será nada fácil ver cómo los jugadores de este nuevo frente se van ubicando de acuerdo a sus posibilidades.
La otra interrogante no menor es de índole programático, porque mientras De Marchi viene impulsando la cuestión de la modificación de la matriz productiva, ahora uno de sus principales aliados, Difonso, es el acérrimo defensor de la llamada ley antiminera, la 7722. Inevitablemente, el desarrollo de la minería es un tema que estará en la agenda de campaña.
La tercera interrogante tiene que ver con los referentes nacionales y cómo LUM se posiciona con éstos. Es que se trata de un frente que tiene a libertarios enfervorizados por los buenos números que tiene Javier Milei, tanto en Mendoza como en el país, y a los larretistas, por más que ahora Horacio Rodríguez Larreta haya enfriado -al menos públicamente- su vínculo con De Marchi. Como se esperan visitas nacionales para apuntalar la campaña local, habrá que ver por dónde decanta De Marchi, sin dejar de considerar que hasta Difonso tiene su gurú en Sergio Massa.
La contención radical
Cambia Mendoza mutó a lo largo de las dos gestiones. Primero se fue el PD, luego la Coalición Cívica y el PRO mayoritario, en esta última instancia. Las sociedades se fueron rompiendo a la par de que el radicalismo no hizo algunas concesiones, consolidó su hegemonía, pero también por el debilitamiento del kirchnerismo mendocino.
Al punto tal que CM tendrá que actualizar su discurso por la crisis propia del FdT. La cuestión discursiva es significativa, puesto que De Marchi está instalando la idea de futuro -todas las campañas lo tienen-, mientras que Cornejo se posiciona para que el kirchnerismo no vuelva -aunque aparezca cuarto en las encuestas-.

En suma, en la larga pelea del verano, Cornejo logró que el sello del PRO se quede en la coalición oficialista y aspira a que el crecimiento de Patricia Bullrich en Mendoza fortalezca a su vez al sector minoritario del macrismo. Y, aún más, que Larreta haga campaña a su lado, tal como ocurrirá este viernes cuando vuelva el alcalde porteño. Sin embargo, como ocurre a su vez con el FdT, tendrán que reducir el impacto en Mendoza de la propia tensión interna que hay en Juntos por el Cambio, tanto en la interna Larreta-Bullrich, que en el radicalismo tiene su correlato con Morales-Cornejo.
Con la irrupción de LUM, otro punto a ver es el desgaste interno que puedan ocasionar los socios adherentes y las fuerzas de derecha. Cornejo fue alimentando las oposiciones internas. Guillermo Mosso es la astilla en el PD y el grupo de Daniela Stella hace lo suyo con la Coalición Cívica. De igual manera el Partido Demócrata Progresista, que tiene más presencia en las redes que en la calle. Y en el PRO, con el bullrichismo: el senador Enrique Thomas, la concejal capitalina Sol Salinas y la ex diputada Hebe Casado. En el PRO es donde más éxito tuvo.
La última suma de CM son los empresarios, nucleados en dos grupos: el de Rodolfo Vargas Arizu, Mauricio Badaloni y los Barbera, por un lado, y el de Julio Totero, por el otro. Acá la cuestión es si este sector que se ubica a la derecha y, en estos últimos casos, tienen su propia agenda -la minería, algo sobre lo que Cornejo prefiere hacer mutis por ahora- servirá para contrarrestar a LUM y ganar espacio en un electorado que quiere modificaciones sustanciales en la economía, pero también en lo social y en la seguridad.
El vacío peronista
Como si fuera una película de ciencia ficción soviética, el peronismo está en un momento de vacío existencial y de dilemas mientras flotan en el espacio electoral 2023. Los mejores candidatos no quieren volver a poner la cabeza para una nueva derrota, los intendentes están concentrados en sus quintas ante la elección del 30 de abril que les permita mantener la cuota de poder departamental que han construido -en algunos casos- desde hace 20 años. Y el kirchnerismo sabe que sólo con la voluntad, aunque domine el partido, no llega a encantar en una provincia ya declarada antiK.
Las elecciones departamentales no han permitido que las cabezas se reúnan, aunque una fuente partidaria aseguró que, luego de la presentación de los frentes, tienen que empezar a tomar definiciones. Principalmente, los candidatos a gobernador. Ya asomó Martín Hinojosa y Lucas Ilardo también podría asumir esa condición si no se llega a un acuerdo.
Hoy el escenario sería de internas en las PASO con al menos una lista peronista sin candidato fuerte y una cristinista.
Donde hay mucho ruido es en los departamentos. En Las Heras, por ejemplo, se mueve Daniel Urquiza -Movimiento Evita-, Carlos Gallo -con el aparato de la Anses-, Diego Martínez Palau -ex secretario de Transporte- y el ciurquismo propone a la senadora Adriana Cano. Esto sería la lógica en medio de la crisis del radicalismo con Daniel Orozco. Sin embargo, hay internas hasta en San Rafael, donde antes era impensado, y La Cámpora quiere complicar el tranquilo paso de los Félix.

