La muerte de una niña de 3 años en Rivadavia luego de ser embestida por un automovilista que conducía con 2,31 gramos de alcohol en sangre, volvió a poner el foco sobre la seguridad vial en Mendoza. Mientras los especialistas aseguran que se han relajado los controles, desde el Ministerio de Seguridad advierten que existe una falta de concientización de una buena parte de la sociedad que no tiene respeto por la vida.
Actualmente, hay 18 alcoholímetros y alómetros -ese aparato que mide el alcohol que hemos tomado soplando sobre el mismo- para hacer controles en rutas, pero los 4 radares de velocidad móviles que tiene la provincia están inutilizados hasta que el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) los homologue nuevamente.
En este contexto, en lo que va del año, fallecieron 84 personas en accidentes de tránsito, un 9% más que durante el mismo periodo del año pasado -73 decesos- y las proyecciones hacia fin de año son preocupantes. La provincia podría superar ampliamente el centenar de muertes.
El último de ellos tiene a Luana Poso, de apenas 3 años, como víctima fatal. El domingo, a las 18.40, estaba con su hermana de 9 años. Ambas se disponían a cruzar una calle de Rivadavia cuando un conductor que circulaba hacia el oeste impactó a la criatura, que murió en el lugar.
El conductor, de 65 años, identificado como Aníbal Eduardo Balmaceda, tenía 2,31 gramos de alcohol por cada litro de sangre al momento de realizarle el test y quedó detenido.
Más controles y campañas
Roberto Tomassiello, magister en Ergonomía, Transporte y Calidad de Vida, el problema es multicausal, y se da, principalmente, por la falta de conciencia a la hora de subir a un vehículo, sumado a que “los controles se han relajado”.
“La mayor parte de los siniestros viales importantes con consecuencias bastante lamentables ocurren con más de un gramo de alcohol en sangre y más de dos, que es una cifra que puede poner en peligro, además, la vida de la persona que ha ingerido esa cantidad”, dijo Tomassiello.
Y recalcó: “Los controles están muy relajados. Viajo todos los días por los accesos de Mendoza y no veo controles efectivos, que sean controles dinámicos”.
En este sentido, explicó que no hay radares y los que había no se pueden usar porque faltaría una homologación, por lo cual, no hay quien controle los excesos de velocidad.
“La velocidad es muy importante porque es otro de los factores que eleva la siniestralidad cuando va de la mano del alcohol”, explicó.
Alcohol y velocidad al volante
En los primeros 8 meses del año, se labraron 1.759 actas por manejar un auto bajo los efectos del alcohol.
De estas, 890 fueron por detectarse menos de un gramo de alcohol en sangre y 869 por tener más de uno.
Javier López, jefe operativo de la Policía Vial, consideró que “los números han bajado en lo que es la alcoholemia porque hay gente que ha tomado conciencia, pero lamentablemente sigue siendo un número elevado, lo bueno sería que nadie condujera en ese estado”, dijo.
Y detalló que existen 14 alcoholímetros y 4 alómetros. Estos últimos dispositivos son los que realizan la mayor cantidad de testeos en menor tiempo, pero requieren ser homologados cada 6 meses por el INTI, la misma entidad que verifica la vigencia de los radares.
Desde junio del 2019, Mendoza utilizaba cuatro en puntos críticos para bajar la siniestralidad vial, pero “desde hace unos meses”, los cinemómetros -los radares- quedaron inutilizados hasta ese organismo nacional los habilite de nuevo.
“Tenemos que depender del INTI para que los homologuen y los calibren”, dijo López.
Esta verificación es fundamental, ya que la persona a la cual le hicieron una multa por exceso de alcohol en sangre o de velocidad al volante quiere constatar su validez, puede solicitar información en forma gratuita sobre la vigencia del instrumento de medición utilizado al Ministerio de Economía de Nación. En caso de que no haya sido verificado, puede presentar poner en duda la confiabilidad de la medición.
Falta de controles
Frente a las críticas ante la falta de controles, el funcionario de Policía Vial sostuvo que hay entre 28 y 30 puestos, entre fijos y móviles en la provincia, sumado a los operativos que hace la Policía Ruta, bomberos y helicóptero, quienes dan aviso ante alguna irregularidad en las rutas.
El comisario inspector hizo hincapié en la falta de conciencia de una buena parte de la población que “no respeta la vida” y un sinfín de personas que se suman a los grupos de redes sociales que dan aviso sobre la ubicación de los puestos de los controles.
“Se sigue generando y las conocemos todas. Habría que ver cómo WhatsApp o Telegram puede llegar a bloquearlas. Por lo pronto, a medida que vamos tomando conocimiento de esta situación, nos vamos moviendo tratando de estar un paso adelante”, dijo, y pidió a la población que colabore llamando al 911 cuando ve a conductores en situaciones peligrosas.
Además del alcohol, López detalló que el factor determinante de los accidentes viales es la distracción.
